20 de noviembre de 2018

Crecer sin escuela.



¿Cabe a una criatura mayor felicidad que disfrutar la vida en libertad?

Lewis, Cautivado por la alegría.





Hay muchísimas personas que no saben de la existencia del homeschooling. Es algo en lo que nunca han pensado porque nadie piensa en lo que "no existe". Cuando de repente se encuentran con alguien que dice que no ha llevado a sus hijos al colegio nunca y que los educa en casa inevitablemente se agolpan un montón de imágenes en su cabeza. Es como si un día un amigo nos contara que tiene unos colegas "extraterrestres". Nosotros a priori le creeríamos pues ¿por qué nos iba a querer engañar nuestro amigo? Entonces haríamos un esfuerzo para imaginar a nuestro amigo tomando un té con los extraterrestres pero nos costaría hacerlo. Por tanto le acosaríamos a preguntas del tipo:
Pero ¿Los extraterrestres existen? Nunca lo había oído. ¿Y los extraterrestres como son? ¿Se parecen a nosotros? ¿Cómo te comunicas con ellos? ¿Qué comen? ¿Cómo se reproducen? ¿Y cómo los conociste? Ahora recuerdo que hablaban de ellos hace años en un programa en televisión...pero siempre pensé que no existían, bla, bla, bla...
Nuestro amigo soporta estoica y pacientemente nuestras preguntas, porque aunque él está acostumbrado al trato con los extraterrestres entiende que el resto de los mortales no e intenta explicarnos en nuestro lenguaje "humanoide" el tema.
Los que hacemos homeschooling, leemos libros sobre homeschooling, hablamos con frecuencia con familias homeschoolers, nos movemos en las redes sociales con el #hashtag  #homeschooling y podemos llegar a pensar que todo el mundo sabe de lo que hablamos y que tiene mucho más alcance social del que damos por supuesto.
Pero no es cierto. Seguimos siendo como decía hace años Meninheira: un murmullo.
Aunque el colegio sea un "invento" muy moderno realmente el concepto de homeschooling no deja de ser actual. Es verdad que durante siglos todo el mundo se educaba en familia porque no había otra manera de hacerlo. Aquellos padres de antaño no asumían de una  manera consciente el hecho de responsabilizarse personalmente de la educación de sus hijos. Más bien hacían lo único que podían  hacer, lo que todo el mundo. Si eran trabajadores sus hijos les acompañaban en sus quehaceres (ya fuera en el campo o en el taller) en cuanto se acababa la crianza propiamente dicha y si pertenecían a un élite generalmente la familia buscaba a tutores o profesores particulares para que sus hijos recibiesen una educación más esmerada.

Lewis escribe en su libro Cautivado por la alegría:

"Yo continuaba con mi educación en casa; mi madre me enseñaba francés y latín y una institutriz excelente, Annie Harper, todo lo demás"


Es como el nacimiento. Los niños nacían en casa porque no existía alternativa, lo cual es radicalmente diferente a las mujeres que hoy día decidimos tener a nuestros hijos en el hogar para proporcionarles la que consideramos la mejor bienvenida a este mundo. O la lactancia materna. Hasta hace pocos años solo había dos opciones o lactancia materna (de la madre o de otra mujer) o la muerte del bebé (excepto  casos extremos en que  sacaban adelante  a las criaturas con la leche de otra mamífera).
Es comprensible por tanto que algo tan revolucionario y novedoso como es la "educación en familia" del siglo XXI, sea inimaginable para la mayoría de las personas de nuestra sociedad. En realidad es tan complejo y tan sencillo como la vida misma.
Imaginad un mundo en el que estuviéseis siempre de vacaciones. No es exacto porque cuando estás de vacaciones no trabajas para conseguir dinero para vivir, pero luego hablamos de ese "pequeño detalle". Imaginad unas vacaciones para siempre. ¿Qué haríais con vuestros hijos? ¿Qué hacéis con ellos durante las vacaciones? Pues resumiendo mucho ese es el homeschooling ja,ja,ja...
Es bonito ¡¡¡eh!!!
Cuando estáis de vacaciones os levantáis cuando habéis descansado lo necesario, después desayunáis tranquilamente, preparáis la comida mientras los niños ayudan en las tareas domésticas, o juegan, o leen o no hacen  "nada". Durante el día podéis llevar a cabo un montón de actividades más o menos lúdicas y cada jornada suele ser diferente; dais paseos por la naturaleza, vais a un museo, una exposición, una obra de teatro, de tiendas. Lógicamente hay que poner  lavadoras, hay  que tender la ropa, ir a comprar...La única diferencia cuando estás de vacaciones son los horarios del trabajo y los colegios ¿no? Al no tener esa presión tienes más tiempo para vivir la vida.
Tanto si haces homeschooling como si llevas a tus hijos al colegio  todos necesitamos dinero  para vivir. El problema es que si no escolarizas a tus hijos  ellos necesitan estar las 24 horas del día con un adulto y obviamente esos adultos suelen ser  el padre o la madre. Uno de los dos miembros de la pareja o los dos tienen que aportar ingresos para la economía familiar y por tanto trabajar y simultanear eso con la crianza y educación de los hijos. Generalmente eso implica un cambio, ciertos reajustes y muchas familias optan por trabajar desde casa o con horarios diferentes fuera de casa o vivir con un único sueldo¡¡¡Creatividad al poder!!!! Fácil no es, pero se puede. De hecho no creo que exista alternativa educativa más barata que el homeschooling (ni siquiera la escuela pública).
Cuando estamos de vacaciones nuestros hijos no dejan ni un momento de aprender, sus cerebros, sus habilidades sociales siguen trabajando. Nos siguen haciendo preguntas y nosotros tenemos todo el tiempo del mundo para responderlas, consultamos libros, vamos a la biblioteca, buscamos en Internet...
Hay familias que durante las vacaciones utilizan libros de verano para repasar y no olvidar, llevan a sus hijos a campamentos para que aprendan inglés o artes marciales, otras sencillamente van atendiendo a los intereses de los niños de una manera más informal, dejando a sus hijos libertad para jugar, experimentar, explorar.
Pues así es el homeschooling. Hay familias que prefieren utilizar material escolar clásico y unas vidas estructuradas y otras son más libres. He conocido familias con horarios estrictos, que utilizan libros de texto y reproducen en gran medida el sistema del colegio. Las hay que son unschoolers y no siguen jamás un currículo. Y la mayoría utilizamos una mezcolanza de metodologías, currículos...El otro día leyendo La escuela de Yásnaia Poliana de Tolstoi me llamó la atención una cita que decía:

"Como todo ser viviente, la escuela no sólo se modifica cada año, cada día y cada hora, sino que está expuesta a diversas crisis, a desgracias, a dolencias"

Al leerlo pensé: ¡¡¡eureka, eso es exactamente el homeschooling: ¡¡¡Un ser vivo!!!

Cada familia es un mundo y yo solo puedo hablar de la mía. En nuestro caso solo se ocupa del tema económico mi pobre marido (él dice que es el trabajo más sucio, ja,ja,ja...y tiene razón pues tiene  menos reconocimiento social que el mío que ya es decir). Y yo soy la "suertuda"   que estoy siempre de vacaciones ja,ja,ja...Soy la que me ocupo del resto...o sea la educación de los chicos y el funcionamiento de la casa. Mi vida es más o menos como si estuviera de vacaciones pero siendo una adulta para cinco y sin delegar en nadie la educación de mis hijos. 
Por lo que durante los primeros años de crianza digamos que sería exactamente igual a cualquier madre o padre que no lleva a su hijo a infantil y después se va "complicando" pero solo ligeramente.
Obviamente formamos parte de una sociedad en la que en principio (pues está cambiando de manera vertiginosa) nuestros hijos necesitarán ciertos conocimientos básicos y quizá algún título. Si prescindimos de la escuela tenemos que volver a echar mano de nuestra creatividad y buscarnos la vida. Hoy día es muy sencillo y cualquiera puede hacerlo. Insisto cualquier persona con un nivel cultural medio y del primer mundo,  porque tenemos los recursos a un golpe de clic y sin movernos de casa podemos aprender lo que queramos y muchas veces de manera gratuita. Quizá el problema sea sobrevivir al exceso de información. De la misma manera que cualquier padre elige para sus hijos el colegio que considera mejor, cualquier padre que educa en casa se ocupará de elegir los materiales, las extraescolares, los profesores particulares (si son necesarios en algún momento, sobre todo para los cursos de bachillerato).
Y respecto a la socialización volved a imaginar que estáis de vacaciones. ¿Acaso os preocupáis de la socialización cuando vuestros hijos están de vacaciones? O más bien os tenéis que preocupar porque no les veis el pelo. 
Insisto y creedme porque es cierto: Los homeschoolers son sociables, no tienen ningún problema de este tipo. Los habrá más o menos sociables, más o menos extrovertidos, como si fuesen al colegio...no tiene nada que ver. Depende más del carácter de cada niño, de la genética, del temperamento de los padres, de lo sociables que sean los padres...de mil factores en los cuales el hecho de ir o no a la escuela no tiene gran peso. Por otra parte no hay que olvidar que existe, ha existido toda la vida y existirá el acoso escolar. Y eso no es deseable para ningún niño ni para ningún adulto porque el acoso puede darse a lo largo de toda la vida pero lógicamente a ciertas edades se tienen herramientas para gestionarlo mejor.
No creo que la escuela desaparezca nunca y tampoco sería algo deseable. Lo ideal es que haya libertad educativa y que cada familia pueda elegir lo que mejor se adapta a sus hijos y a su manera de vivir. La mayoría de las familias que hacemos homeschooling lamentamos esa ruptura  radical con el sistema educativo al que estamos abocadas y nos encantaría que fuese posible el diálogo, la cooperación y el enriquecimiento mutuo  entre ambas opciones educativas. Nuestros hijos podrían beneficiarse en un momento dado de las instalaciones, materiales o maestros de la escuela para ciertas materias y la escuela se podría beneficiar de la diferencia y las habilidades de jóvenes educados de otra manera más libre, menos convencional y estructurada.





"Voy al colegio por primera vez. Estamos muy desanimados. Mi hermano, que tiene más razón para estar así porque él si sabe lo que nos espera, no manifiesta abiertamente sus sentimientos. Ya es un veterano"

Lewis, Cautivado por la alegría.


16 de octubre de 2018

¡¡Leed en voz alta a vuestros hijos!!

18 años leyendo en voz alta, 18 años de lactancia materna, ¡¡¡así a lo “tonto” vas llenando tu vida de años!!! ja,ja,ja...
Empecé a leer en voz alta cuando mi primer hijo tenía pocos meses de vida, antes no. A veces me escriben mamás embarazadas y me preguntan qué libros les pueden leer a los bebés que están en sus panzas y la verdad me sorprende mucho. Yo durante mis embarazos no he leído a mis hijos, ni les he puesto música, bueno y tampoco me he preparado "antes de"...ha sido todo como más espontáneo. Han venido cuando ellos han querido y han sido bien recibidos y durante las gestaciones intentaba cuidarme lo máximo en cuanto a alimentación, ejercicio físico, etc... pero leía para mi y escuchaba música para mi. Siempre he pensado que lo que hace feliz a la madre hace feliz al bebé. La conexión es total o debería serlo, aunque vivimos en un mundo en el cual muchas mujeres no están conectadas con sus cuerpos por lo cuál tampoco lo están con sus bebés.
Pero bueno vamos al grano. En estos años he escrito mucho de la lectura en voz alta porque es un tema que me apasiona y al que he dedicado muchas horas de mi existencia (algún día igual  hago un cálculo). Aún así veo que hay mucha gente a la cual sorprende que se lea en voz alta a niños que ya son lectores, o sea a niños que tienen más de seis o siete años. A mí me leyeron hasta que aprendí a hacerlo sola y parece que esa es la tónica general. El leer a un adolescente es impensable para un tanto por ciento muy elevado de la sociedad. Y si soy sincera la primera vez que leí en blogs de familias americanas que leían en voz alta a sus hijos de dieciséis años, pensé que a esos chicos les debía faltar un “hervor”, pero bueno también lo pensé de chicos de esa edad educados en casa ja,ja,ja...
Moraleja: En esta vida nunca digas nunca...
La cuestión es que yo empecé a leer en voz alta porque es lo natural, lo que todos los padres hacen con sus hijos pequeños, porque me apasionan los libros, porque disfrutaba como una "enana" leyendo cuentos y viendo hermosas ilustraciones, porque pasaba con mis hijos las 24 horas del día y leerles en voz alta era otra actividad más. Cuando algo te apasiona y forma parte de tu vida, de tu existencia, intentas transmitírselo a tus hijos. Es un tesoro y lo compartes. No podrías no hacerlo. La lectura para mi es un tesoro y me ha dado y me da tantas satisfacciones, que por eso me encantaría que mis hijos llegasen a amarla. Por cierto: misión cumplida con los mayores...ya veremos con las nuevas generaciones.
Mi primogénito y “culpable” de todo, aprendió a leer tarde (ya sé que no me vais a hacer caso, pero por favor, si tenéis un lector tardío no os desesperéis...terminan leyendo). Cómo iban pasando los años y el niño no leía por su cuenta y además no iba al colegio una servidora no tenía más remedio que seguir leyendo para él. ¿Qué pasa? Que su nivel de comprensión era muy alto y pude leerle muy pronto libros con los cuales yo también disfrutaba.
Creo en el valor formativo a todos los niveles de la literatura. Entonces empecé a volverme una buscadora incansable de buenos libros. Decía Newton que la búsqueda de libros era su deporte favorito
Vamos a ver...no se trata de leer por leer, se trata de leer lo mejor. En esto yo también soy de buscar la excelencia y no por elitismo...¡¡¡Dios me libre!!! 
Sencillamente tenemos unos años limitados sobre esta tierra y prefiero empaparme de lo mejor que ha sido capaz de crear el hombre que de nimiedades. Las obras que trascienden a través del tiempo ¡¡¡por algo será!!! es lo mismo que sucede con la música clásica. Además si un libro no te aporta nada, no te hace mejor persona, no te inspira, entonces ¿para qué leer?
Por supuesto puede ser una obra que ha enamorado a muchas generaciones y oye ni a ti ni a tus hijos te llena...pues no pasa nada...la dejamos y ya está. A nosotros nos ha pasado ¡¡¡eh!!! libros que aparecen en todas las listas (amo las listas de libros) y que no hemos podido terminar. Verbigracia, Los niños del agua de Kingsley... y no sé si debería decirlo públicamente pero tampoco hemos podido nunca con Alicia en el país de las maravillas...upsss, lo solté...
Me hice experta en buscar libros y en leérselos a mi hijo y a los que fueron viniendo detrás y en ello sigo. De vez en cuando sigo descubriendo autores, joyas, blogs, listas. Libros que nunca leí en mi infancia y que estoy disfrutando de adulto ¡¡¡una pasada!!!
Un día mi hijo aprendió a leer pero no sucedió eso que todo el mundo cuenta, del típico niño que empieza tarde a leer pero pasa de no ser lector a leerse el Quijote en un par de tardes....Noooo, ese debe ser otro mito como los que comentaba el otro día de los niños homeschooler.s. Mi hijo pasó de no ser lector a ser capaz con mucho esfuerzo, de descifrar un libro básico para niños de cuatro años.
Claro, eso no le motivaba en absoluto y mi único remedio para situación tan “trágica” era seguir leyendo como si me fuera en ello la vida. Pero si os cuento los libros que le leía y que comentábamos no os lo creeríais. Ningún niño de su edad sabían ni de su existencia. Los de su edad estaban con Gerónimo Stilton.
Yo también compraba libros de ese estilo para que por su cuenta se fuera soltando. Pero lo que es una pena  es que tantos niños pasen su infancia con esos libros y luego nos extrañamos de que cuando llegan a la adolescencia o mucho antes no lean, pero ¿cómo van a leer? Entre esa literatura creada específicamente para niños, sin ninguna riqueza de ningún tipo, simplonas y luego la cantidad de libros mediocres que les obligan a leer en el colegio tenemos el cóctel perfecto para que aborrezcan la lectura y estén todo el día enganchados a otros menesteres. Se lo hemos puesto en bandeja.
Yo leía libros de geografía,  de historia, de ciencias, biografías pero sobre todo mucha literatura.
Entonces fui vislumbrando la belleza de la lectura en voz alta y sus muchos beneficios. De ello he escrito tanto que no quiero aburrir a mis lectores antiguos por lo que pongo los enlaces por si queréis profundizar.
Leer en voz alta es muy enriquecedor a todos los niveles y para las dos partes: el rato que pasas junto a ellos, el compartir buenos libros, los libros que les lees y que ellos quizá nunca hubiesen leído, la cultura que se adquiere, el vocabulario que aprenden, lo bien que se expresan de manera oral y escrita. Os pongo un ejemplo: En casa nunca hemos hecho comentario de textos, tampoco han escrito apenas porque no les gusta. Cuando el mayor se iba a presentar a las pruebas libres para sacarse la ESO había comentario de texto, pensé que eso sería un problema y en cambio hizo unos cuantos en casa y  perfectos. Al fin y al cabo un comentario de texto no es más que entender lo que has leído y valga la redundancia comentarlo.
Siguiendo a Charlotte Mason intenté en varias ocasiones pedirles narración de lo que les leía y nunca funcionó. En cambio de manera espontánea si son frecuentes los diálogos post lectura y las interrupciones y las preguntas y los ratos de juegos inspirados en las lecturas.
Para mi ha de ser una acción gratuita y ¿sabéis cual es la mayor ventaja de leer en voz alta? 

Lo que se disfruta. 

No siempre, por supuesto...a veces te apetecería más hacer otras cosas, leer lo que te apetece, no releer, pero en general es algo que he disfrutado y disfruto cada día. De hecho y sin lugar a dudas lo mejor de la educación en familia (para mí claro...).
Es como la lactancia, muy exigente, pero en el fondo el poso que queda al cabo del tiempo, son esos recuerdos de felicidad, de bienestar, de placer.
Los partos. He tenido la suerte de que todos hayan sido  naturales, diferentes y  maravillosos en su individualidad. Es algo beneficioso para los bebés venir al mundo de esa manera, y además a ti te queda esa sensación (no voy a decir empoderante, me niego ja,ja,ja...), te queda esa sensación de plenitud, de que a partir de ese momento vas a ser capaz de hacer todo lo que se te ponga por delante.
Repito que llegué a todo lo mucho o poco que he llegado en mi vida dando “pequeños pasos” (de ahí el título de mi libro), haciendo caso a mi instinto, desobedeciendo prácticamente en todo a los expertos, siguiendo los ritmos de los niños y ahora que los años van pasando y voy viendo en los hombres que se están convirtiendo, pienso que oye no lo he hecho tan mal.

¡¡¡Leed en voz alta a vuestros hijos!!!!,


Llegará un momento en el que ya no querrán que les sigas leyendo, de igual manera que llega un momento en el que se destetan, en el que ya no quieren dormir pegados a ti, en el que prefieren pasar la tarde con unos amigos que contigo...así llegará un buen día en el que te digan: “mejor me lo leo yo”, y ese día aunque ahora no me creas, se te desgarrará el alma y si tienes la suerte de tener algún hermano con el que seguir compartiendo “esos ratitos”, la pena será más llevadera.



"Extraña desaparición la de la lectura en voz alta, ¿Qué hubiera pensado Dostoievski? ¿Y Flaubert? (…) ¿O es que Flaubert no gritaba su Bovary hasta reventarse los tímpanos? (…) ¿Es que él, que se ha peleado tanto contra la música intempestiva de las sílabas, la tiranía de las cadencias, no sabe mejor que nadie que «el sentido se pronuncia»? ¿Qué? ¿Textos silenciosos para espíritus puros? ¡A mí Rabelais! ¡A mí Flaubert, Dosto, Kafka! ¡Dickens, a mí! ¡Gigantescos gritadores de sentidos, aquí de inmediato! ¡Vengan y den vida a nuestros libros! ¡Nuestras palabras necesitan hacerse carne! ¡Nuestros libros necesitan vida!"

Daniel Pennac




NOTA: La próxima "entrega" será sobre ideas para que funcione en casa la lectura en voz alta, basadas en mi experiencia y en lo que he observado en otras familias.
Y quizá hable también no sé si en el mismo post o en otro, sobre los mitos de la lectura en voz alta. 
Os dejo un enlace a un libro que a mi me gusto mucho sobre la lectura en voz alta de Pennac.








4 de octubre de 2018

Obtención de títulos después del homeschooling


Últimamente estoy más visible en Instagram que en el blog por su inmediatez y porque además me resulta entretenido, aunque mi casa siempre ha sido y será esta. El otro día pregunté por aquellos lares cual era la cuestión que más os interesaba y por mayoría aplastante ganó el tema de la obtención de títulos para los homeschoolers.
Resulta como poco paradójico, que precisamente a nosotros que prescindimos del sistema para educar a nuestros hijos nos preocupen tanto los títulos, pero es una evidencia. Como diría Nietzche somos “humanos, demasiado humanos”.
Nuestra querida Marvan escribió hace tiempo este post en el que lo explicaba perfectamente  y después de leerlo poco puedo añadir, quizá tan solo matizar. Así que en vez de repetir cuales serían las diferentes vías para obtener un título, voy a contaros mi experiencia  con el mayor que acaba de cumplir hace unos días su mayoría de edad sin pisar una escuela y ha obtenido antes de tener los 18 un título en España y otro en USA.

Nosotros decidimos en su día, matricular a nuestros hijos en una escuela americana a distancia durante los cuatro últimos cursos que en España corresponden a 3º y 4º de la ESO y 1º y 2º de Bachillerato. El motivo en nuestro caso es casi exclusivamente para obtener el título de High School que en principio y por acuerdos existentes entre ambos países debería ser posible homologar en España. Pero esto no siempre ocurre, a veces si, a veces no. Suena surrealista esta arbitrariedad pero así funcionan las cosas. No obstante e independientemente de que el Ministerio de Educación y Ciencia lo reconozca, es un título válido no solo en USA sino en muchísimos países del mundo y nunca podemos saber cual es el camino que van a elegir nuestros hijos en un futuro.

Una amiga experta en homeschooling y conocida por todo el colectivo, nos aconsejó que podría ser interesante que  se presentase a las pruebas por libre de la ESO y con ese título en la mano quizá resultase más fácil homologar. Y en el peor de los casos y la homologación nos fuese denegada tenía ya ese título con el cual se puede acceder al  mundo laboral, a oposiciones, a grados medios de FP, etc...

Salvador dedicó este año pasado a sus estudios de High School, varios  trabajos de fin de curso que tuvo que presentar para graduarse, vídeos...mucho estudio y constancia y en todo momento pensábamos que la obtención del título de la ESO era cuestión de pasar un día entero haciendo exámenes y ya está, por lo que no dedicamos tiempo a preparar la prueba, ni tan siquiera nos molestamos en mirar cuál era el temario. 
Entregó todo lo necesario para graduarse en High School con muy buenos resultados por cierto y estábamos a menos de una semana de la prueba. Fue entonces cuando imprimimos los exámenes de la última convocatoria y alucinamos. Os cuento por qué:

Hay muchoooooooos mitos en torno al homeschooling y a los homeschoolers. Mucha leyenda. Gente que solo habla de lo fácil y maravilloso que es. Muchas medias verdades. Muchos niños brillantes que solo cosechan éxitos y obviamente por detrás muchas madres brillantes. Por otra parte las familias terminamos desarrollando mecanismos de defensa para hacer frente a tantos ataques como recibimos y al final nos terminamos creyendo una serie de fantasías que nada tienen que ver con la realidad. Léase: 

Que los niños homeschoolers son especiales, saben muchísimo más que los escolarizados, que en el colegio no se aprende nada, que el nivel de los escolarizados en muy bajo, que a los niños educados en casa se los rifan en las mejores universidades del mundo, que en el momento que quieren se incorporan al sistema educativo y así un largo etcétera. En Facebook, en Instagram, en los blogs de familias homeschoolers es todo “ideal”. 

Redes sociales versus realidad.

Volviendo al tema que nos ocupa, lamentablemente yo también había caído en la trampa y estaba absolutamente convencida que mi hijo sacaría la ESO sin ningún problema.

Nunca hay que menospreciar al “enemigo” por pequeño que sea. Las pruebas para obtener la ESO por libre se realizan a lo largo de una jornada. Consisten en un examen de ciencia y tecnología (matemáticas, física, química, biología), otro de geografía e historia, otro de lengua y literatura e inglés. 

Lo primero es que un chaval que en su vida ha hecho un examen se enfrenta a una jornada intensiva de exámenes, para los que no está entrenado por lo que no tiene destreza ni picardía alguna. Exámenes clásicos y totalmente impersonales, tipo test, descuentan los fallos, no se permite el uso de calculadora. 
Lo segundo es que el ser homeschooler no lleva aparejado el don de la "ciencia infusa". O sea si te vas a presentar a una prueba tienes que saber como mínimo cual es el temario y prepararte. Y tienes que cambiar el chip aunque solo sea durante el tiempo de la preparación: No se trata de aprender, se trata de aprobar y para ello tienes que demostrar a la persona que va a corregir ese examen que no te conoce de nada que lo sabes. 

Podemos estar o no de acuerdo con lo que el sistema educativo quiere que sepas, pero eres tú el que quieres incorporarte al sistema y el sistema te dice:

¡¡¡Me importa un bledo que sepas latín, que hayas leído en versión original a Cervantes, a Homero y decenas o centenas de clásicos, me da igual que seas capaz de jugar con las matemáticas o la  física,  no me interesan los experimentos que has hecho, ni tus investigaciones!!!

Ellos quieren que les demuestres ciertos conocimientos: los sabes apruebas, no los sabes suspendes. Lógico ¿no?

Durante dieciocho años te has educado en libertad, has diseñado tu propio currículo y has seguido tus propios intereses. Y esos intereses casi con toda seguridad, no coinciden con los del MEC.

Nuestro hijo se presentó a los exámenes en mayo y no aprobó. Sacó con buena nota el ámbito de geografía e historia y también inglés pero suspendió el resto.

La realidad es que yo entré literalmente en pánico, me sentí muy culpable por no haber prestado más atención a los contenidos del MEC, veía así como en diapositivas las horas “perdidas” leyendo en voz alta, lamenté no haber utilizado los libros de texto que me regalaban y tiraba sin mirar siquiera, lamenté haber sido tan ingenua y no exagero al decir que me planteé escolarizar hasta al pequeño de tres años para que no tuviera “lagunas” el día de mañana. Mi hijo al cual yo había transmitido consciente o inconscientemente todos estos mitos que mencionaba antes, quedó también en estado de shock y el resto de la familia lo mismo.

Menos mal que en pocas horas reaccioné y me di cuenta de que lo que había sucedido era sencillamente lo único que podía suceder. Lo más razonable y lógico dadas las circunstancias.

Una prueba de humildad increíble...la necesitaba...

Total que haciendo de “tripas corazón” le expuse todo a mi hijo y le dije: ¡¡¡Esto hay que sacarlo en Septiembre!!! Claro que después de todo un curso estudiando un montón, un interesante verano por delante, unido a la decepción que había experimentado, la motivación era nula. Pero había que sacarlo pues de otra manera siempre le iba a quedar a él la sensación de ¡no lo pude sacar!, ¡no tengo nivel!, ¡no estoy suficientemente preparado! y a mi una inseguridad tremenda de haberlo hecho fatal.

Cogimos el temario ¡¡por fin!!....un calendario con los días que tenía libres pues el verano se presentaba lleno de actividades, viajes, voluntariados, monitor de campamentos y demás. Distribuimos el trabajo y a estudiar cada día un rato por las mañanas.

Mientras yo  planificando el curso de los pequeños, sin ninguna gana, con sentimiento de fracaso y de mala madre, por lo que decidí darle un giro radical a lo que habíamos hecho hasta ahora, llegando incluso  a comprar libros de texto. ¡¡¡Ahí madre y ahora no sé que hacer con ellos ja,ja,ja!!!

Salvador ha estado estudiando durante todo el verano aproximadamente una hora u hora y media diaria. Hizo algún examen pues han cambiado hace poco las pruebas y había pocas en Internet. En septiembre se presentó  sin demasiadas ganas, ni esperanzas, pero esta vez lo ha sacado todo con “notable” de media. Guauuuuu eso si que ha significado un "subidón".

La alegría del ahora es indescriptible y la experiencia del suspenso pasado de un valor incalculable pues me ha enseñado mucho. Lo siento por “mi conejillo de indias” pero a mi me ha venido de perlas.
Ni todo es blanco como lo había visto yo siempre, ni todo negro como lo veía este verano. Está claro que con unas pocas horas de estudio es imposible sacar una prueba como la de la ESO si no hay una base sólida, pues no es nada fácil. Son los conocimientos de cuatro años de escolarización y de todos los ámbitos. Las estadísticas dicen que en septiembre aprueban menos del 2%. Para sacar la ESO generalmente la gente va a clase durante dos años a escuelas de adultos y se van examinando poco a poco. Y los chavales escolarizados pues ya sabemos. Cuatro años de madrugones, horas y horas de clase, exámenes a mogollón, deberes ni te cuento...o sea que no se lo regalan. De hecho hay un número considerable de jóvenes que no llegan a sacarse la ESO, de ahí los centros para adultos.

La conclusión que he sacado es que nuestro hijo si tenía una buena formación y con unas horas de repaso o de aprendizaje de aquellas cosas que nunca habíamos visto, le ha sido suficiente para poder salir airoso. 

Aún así a raíz de esta experiencia y de un verano entero pensando, he tenido la oportunidad de reflexionar mucho sobre el homeschooling y he sacado algunas conclusiones que comparto con vosotros por si os sirven en algún momento:

  • Conviene tener un plan B y un C y un D...Yo me había confiado en la homologación. Para mi era perfecto ya que nos permitía libertad absoluta en cuanto al currículo y por otro lado la obtención de un título homologable. Pero debería haber tenido en cuenta más planes en caso de que ese no saliera. A ver...si tu hijo está escolarizado el camino a seguir es más o menos predecible, pero haciendo homeschooling no hay camino hecho ni seguridad alguna más que en ti mismo y en el proyecto vital de tu familia.
  • A partir de cierta edad ir tanteando. Si el chaval lo tiene claro pues valorar los caminos para llegar a conseguirlo. Si no lo tiene claro (como es en el caso de mi familia donde pasamos en el mismo día de querer ser astro físico a mago ja,ja,ja...), entonces yo creo que lo más razonable es ir a por algún título. Puertas no le va a cerrar tenerlos y le puede abrir muchas.
  • Si el chico se va a presentar por ejemplo a una prueba para obtener por libre la ESO, o para un grado medio o un grado superior, tener en cuenta la edad mínima para cada una, tomarse un tiempo para ver en qué consiste, prepararla, hacer exámenes de otras convocatorias,con calma y que no os pille desprevenidos. Puede ser buena idea dejar unos meses sin otra ocupación que preparase. Si está matriculado en una escuela a distancia es posible graduarse con unos meses de antelación.
  • Equilibrio entre libertad de currículo para no perder la frescura, la esencia y lo auténtico del homeschooling y a la vez no desdeñar lo que marca el sistema educativo de tu país...al menos en cuanto a matemáticas y lengua. Como siempre nos puede ser de inspiración la sabiduría de los griegos: el término medio, el equilibrio.
  • Si decides escolarizar para obtener la ESO pienso que es más prudente  en 3º que en 4º de la ESO. En algunos centros no te permiten hacerlo en el último curso. Y sinceramente, si vas a escolarizar en esas edades "solo" por un título, piénsalo unas cuantas veces ya que quizá merezca la pena esperar unos años y no precipitarse a escolarizar justo en la  edad más vulnerable. Seamos pacientes, el  bambú tarda siete largos años en echar raíces y luego en solo seis semanas crece más de 30 metros. Nuestros hijos han estado toda su infancia echando solidas raíces y en la adolescencia empiezan a crecer en todos los sentidos ¡¡¡qué pena perdernos esa efervescencia por un título que si quieren se van a poder sacar más adelante!!! Hay vida más allá de la ESO.
  • En esas edades ya no se trata solo de lo que nosotros queremos, hay que tener en cuenta su opinión, estar atento a sus necesidades auténticas como hacíamos hace años con la lactancia a demanda o el sueño. Hay que dialogar mucho, porque ven que sus amigos ya están en la universidad y ellos van a tener que esperar o dar vueltas para llegar a lo mismo. También pueden querer ir al instituto sencillamente por estar con más gente de su edad y para socializar ya sabemos que hay muchas más opciones que los centros escolares, pero claro hay que proporcionarles encuentros y  actividades fuera del hogar. Nosotros quizá perdamos el norte (a mí me ha pasado) y olvidamos la bendición que ha significado el homeschooling para ellos, la familia y en definitiva la sociedad y solo vemos ante nuestros ojos como el burro: la zanahoria en forma de titulo. 
  • Podría seguir y seguir, pero el tema es complejo e inabarcable en un solo post. Por tanto se abre el debate al que estáis todos invitados.

Ahora mismo me siento orgullosa y feliz. Después de la tempestad llega la calma. Entre toda la familia decidimos que este año se lo tomase “sabático” para discernir sobre su futuro,  estudiar idiomas (francés, inglés y alemán) y  viajar a USA unos meses. Y se me olvidaba algo muy importante: este año me va a ayudar mucho con las ciencias de los medianos: matemáticas, física y química. A mí me supone un desahogo importante y él a parte de consolidar sus conocimientos practica la virtud de la paciencia. A lo largo de este año iremos viendo "tranquilamente" como transcurre la homologación del título americano.
Es cierto que prescindimos  del sistema para educar a nuestros hijos, que intentamos hacerlo en libertad, que nuestra prioridad son su felicidad, el respeto de sus ritmos e intereses  y puede parecer contradictorio que luego nos importe un maldito papel. Y seguramente sea absurdo. El mundo que durante siglos ha sido tan predecible está cambiando de una manera vertiginosa. Cada día surgen nuevas profesiones inimaginables hace tan solo diez años. Es fascinante y a la vez produce vértigo. Cada vez son más las empresas que desprecian los títulos y los máster. O sea que los títulos no tienen por qué ser necesarios, pero es algo que a muchos nos preocupa y también es bueno para nuestros hijos, para nosotros e incluso la sociedad demostrarles que si se quiere, ¡¡¡si se puede!!! aunque no sea fácil.
Y sin lugar a dudas, merece mucho la pena apostar por el homeschooling y si es posible y ya os habéis embarcado en semejante aventura ¡¡¡luchad para que  los últimos años los puedan hacer también en casa!!!


"Piensa con claridad, siente profundamente, madura bien"

Matthew Arnol



18 de mayo de 2018

¡¡¡A votar!!!

Hoy día 18 han comenzado las votaciones para el concurso de ciencias que se ha presentado mi hijo mayor. Animaros a votar, a ver si gana o al menos queda en bien puesto, que seguro que es el único  chico homeschooler:
Tenéis que entrar en el siguiente link y votar a Salvador. Muchas gracias y en cuanto pasen unos días os cuento como van las cosas por casa.








16 de abril de 2018

Concurso de ciencias

Tengo el blog un poco abandonado porque estamos llegando a la recta final del homeschooling de mi mayor...
...con el resto si Dios quiere aún me quedan años de "entretenimiento".
Interrumpo el silencio para pediros que le apoyéis, pues se ha presentado a un concurso de ciencias con el siguiente vídeo. En un mes aproximadamente habrá que votar pero de momento pienso que si se le da difusión y consigue muchos "me gusta" mejor será ¿no? 


Espero que os guste el vídeo y ya os iré contando  sobre los próximos acontecimientos. 

1 de abril de 2018

Con el homeschooling los niños florecen

Hace años escuché esta frase y ahora creo que he comprendido su significado.
Cada vez estoy más convencida de que cuando pretendemos mejorar a la naturaleza, lo único que conseguimos  es empeorar todo.
Después de la unión de dos células y tras nueve meses, toda mujer es capaz de gestar en su vientre a  un  ser humano que en la mayoría de los casos nacerá sano y perfecto. No importa que esa mujer sea más o menos culta, más o  menos inteligente, es indiferente su raza,  su religión y  su belleza. Durante esos meses poco puede hacer, salvo tener paciencia, e intentar cuidarse lo máximo posible ya que protegiendo su "ambiente" es decir: haciendo ejercicio, comiendo sano, estando relajada, el bebé tendrá más posibilidades de desarrollarse mejor. Cuando llega el momento de dar a Luz a ese ser,  ya si se puede intervenir y hacer algo para que  el proceso sea más "eficiente", más rápido, menos doloroso y es cuando empiezan a surgir los problemas. Cualquier mujer podemos "fabricar" en nuestro vientre a un bebé, pero de repente nos volvemos incapaces de sacar al mundo a esas criaturas e incluso de alimentarlas con la leche que nuestros cuerpos producen.  Y digo yo: ¡¡¡que será bastante más complejo "hacer" un ser humano completo, que alimentarlo o alumbrarlo!!!
Esto se puede extrapolar al tema de la crianza y de la educación, pues es más de lo mismo. Los niños aprenden a darse la vuelta, a arrastrarse, a gatear, a ponerse en pie ayudándose de lo que encuentran a su alrededor, a dar sus primeros pasos y todo eso lo van a hacer mejor en la medida en que intervengamos lo menos posible. Si no utilizamos "ayudas", tipo taca taca, andadores, corralitos, "ponerle a andar", mejor será su motricidad y sus movimientos mucho más seguros. Lo único que podemos hacer nuevamente, es como cuando el bebé estaba en el seno materno, proteger el "ambiente" para que sea lo más seguro posible, armónico, tranquilo y relajado.
De hecho los años en los que todo niño aprende más, son precisamente los que suele estar rodeado "tan solo" de personas que le aman y lejos de especialistas y profesionales. Y todos aprenden a hablar y a comportarse como seres humanos simplemente observando. ¿De qué manera lo consiguen? Pues no lo sabemos, pero si sabemos lo difícil que resulta luego aprender un idioma y en cambio ellos aprenden la lengua materna a la perfección sin clases y sin materiales educativos. 
Volviendo a la frase del título. Es cierto que los niños con el homeschooling florecen, no solo los niños especiales, y los niños superdotados, y  los niños con necesidades especiales, todos ellos sacan  lo mejor de si mismos, porque lo que los seres vivos necesitan para florecer son tiernos cuidados y tiempo.
La gestación necesita tiempo, el parto necesita tiempo, la lactancia necesita tiempo, criar a un niño requiere mucha cantidad de tiempo de calidad y el aprendizaje es un proceso que concluye con la muerte. 
Una mamá que había educado en casa a sus 10 hijos, me decía una vez: Mis hijos son brillantes en todo aquello que yo no les he enseñado. 
Tal vez ahí tenemos  la clave y es que el homeschooling funciona porque no está en manos de profesionales. Y por eso los estudios que se han hecho en otros países demuestran que no es relevante el nivel académico de los padres respecto a los resultados de los niños educados en familia. 
El homeschooling resulta, gracias a que la mayoría de las veces los padres nos limitamos a proporcionar un "ambiente" más o menos adecuado. No podemos hacer mucho más, pues no somos profesores, ni pedagogos, ni eruditos, ni super inteligentes, ni tan siquiera tenemos respuesta para cada ¿por qué? Les damos el amor que podemos, les acompañamos y ellos disponen o deberían disponer de tiempo, mucho tiempo.
De hecho no hay camino hecho, muchas veces hemos de ir improvisando sin referentes y quizá eso sea una ventaja ya que nuestras guías son la intuición, el amor, el cariño, la entrega, la disponibilidad y  la confianza en que va a salir bien.
Como en aquellos tiempos en los que las mujeres eran más incultas que nosotras, no leían libros de crianza, no se planteaban si su leche sería buena o no y todas alimentaban y criaban a sus hijos a la perfección. Se limitaban a confiar, no les quedaba otra.
¿Qué hacemos ahora en primavera con las pequeñas semillas? Las sembramos en la mejor tierra, las ponemos en un lugar resguardado de los fuertes vientos y las lluvias, las regamos con cuidado y después nos toca  esperar pacientemente hasta que van brotando cada una según su especie, sus características individuales y únicas. Nuestros niños también tendrán la oportunidad de sacar lo mejor de sí mismos, de desarrollar  sus personalidades, de descubrir sus carismas, de hallar  sus elementos, de fructificar sus inteligencias y florecer en sus individualidades...si les dejamos.

¡¡¡FELIZ PASCUA 2018!!!


"Enséñale, si es posible, el milagro de los libros...Pero dale también tiempo para, en silencio, observar el misterio eterno de los pájaros en el cielo, las abejas al sol y las flores en el prado"

Abraham Lincoln

22 de marzo de 2018

Recta final del homeschooling

Este año toca reflexionar un poco más de la cuenta.
Cuando empiezas a hacer homeschooling casi siempre es con niños pequeños. Al principio todos nos hacemos las mismas preguntas, tenemos los mismos miedos, dudas parecidas y a no ser que seamos unos "hippies rabiosos" nos cuestionamos de qué manera van a obtener títulos para acceder a la vida laboral o a la universidad. 
En nuestro fuero interno estamos convencidos de que eso no va a llegar nunca. Pensar en la adolescencia cuando tienes un bebé que empieza a balbucear, implica un ejercicio muy grande de imaginación. 
Durante el camino hay muchas dificultades que ir venciendo...es como una carrera de obstáculos, por lo que el asunto de  los títulos permanece como telón de fondo siempre, pero velado por otras realidades cotidianas más urgentes. 
Todos sabemos que de no escolarizar antes de los dieciséis, en España sufres una  penalización de dos años, ya que no es posible obtener los títulos a la misma edad que los niños escolarizados. Te puedes examinar por libre de la ESO a los dieciocho. Antes teníamos la opción de las escuelas a distancia en USA, donde nuestros hijos obtenían un graduado en High School, después homologaban el título con el de bachillerato en España y ya hacían la selectividad y universidad, acceso a módulos superiores o directamente al mundo laboral. De un tiempo a esta parte esta última opción que bajo mi punto de vista era la ideal (excepto por el desembolso económico), ya no sirve pues NO están homologando los títulos adquiridos a distancia. Es que todavía hay gente empeñada en decir que si. De todas las maneras en mayo os lo cuento de primera mano...
Cuando empiezas a hacer homeschooling tampoco puedes saber si el bebé que tienes en brazos deseará llegado el momento ir a la universidad, si será buen estudiante, si pedirá en algún momento dado incorporarse al sistema escolar, etc...por lo que preocuparse en exceso por este tema tampoco tiene sentido. Es mejor ocuparse en el día a día, ya que cada uno lleva aparejado su propio afán.
Y luego hay otro aspecto y es la  manera en que lo vives tú y la  manera en que lo vive el interesado. Personalmente estoy atravesando muchos estados de ánimo diferentes, desde momentos de pánico ja,ja,ja...hasta otros más zen. Pero más o menos la conclusión a la que estoy llegando es la siguiente: Cierto que si nos sale mal lo de la homologación, el título de High School en España no estaría reconocido (que si en muchos otros países del mundo) y que la única opción para acceder a la universidad es examinarse por libre de la ESO, por libre a los 17 las pruebas de grado medio  y luego el acceso a módulos superiores o bachillerato a distancia o presencial. O sea los dos famosos años de penalización. Yo lo veo de la siguiente manera: no hemos perdido dos años sino que hemos ganado dieciocho de libertad.
No hay que olvidar que en una jornada de exámenes es posible sacar el famoso título. Un título que supone a todo niño español estar escolarizado frecuentemente desde que tiene pocos meses hasta los dieciséis. O sea 2 años versus 18. Y encima esos dos años (que van de los 16 a los 18), no estás en la cárcel, ni esperando, si no que estás estudiando, aprendiendo, dedicándote a tus intereses, en definitiva viviendo. En realidad cuando mi hijo cumplió los 16 yo ni reparé en que no tenía la ESO, porque en realidad la tenía, la tiene (aunque no haya un papel en el que el Estado lo reconozca).
Pero el interesado lo puede ver de otra manera pues si se ha esforzado, ha estudiado, tiene más o menos el mismo nivel de los chicos de su edad y todos sus amigos se están preparando para examinarse de la selectividad y tiene la ilusión de ser universitario al año siguiente puede sentir cierta decepción. También es consciente de  la injusticia. 
Luego hay otro aspecto a tener en cuenta. Mi hijo mayor es hoy día un buen estudiante y estoy segura de que podría salir airoso en cualquier carrera que eligiera, pero también creo que de no haber sido homeschooler probablemente hubiese sido un fracaso escolar. Esto es una hipótesis que obviamente nunca vamos a poder confirmar, pero teniendo en cuenta que empezó a leer y a escribir muy tarde no es difícil deducir que no habría empezado con buen pie la escolarización.
Por otra parte, en otros países es frecuente que los chicos una vez que han terminado el bachillerato dediquen un año o dos de sus vidas para discernir qué es lo que quieren hacer, para estudiar idiomas, viajar, etc...En ese tiempo maduran mucho y pueden tener más claro lo que quieren hacer de sus vidas que a los diecisiete que es cuando empiezan muchos la vida universitaria.
Aún así considero muy injusto que no tengan la oportunidad de demostrar si están o no preparados para estudios superiores por el simple hecho de haber adquirido su educación fuera del sistema escolar. Pero me lo tomo como un precio que hay que pagar por la libertad y punto. Ojalá hubiera exámenes libres sin penalización por la edad, pero no los hay, entonces creo que debemos centrarnos en lo positivo.
Aún con todos los contras, siento que esta opción educativa es muy buena para la etapa de la adolescencia, de hecho espero y deseo con toda mi alma que mis hijos pequeños quieran seguir estudiando en casa hasta la universidad o más allá y me da "moriña" que mi mayor no quiera seguir haciendo homeschooling superior (estilo Marvan) pues yo estaría encantada ja,ja,ja...

¿Qué pensáis vosotros? ¿Cómo estáis resolviendo el tema de los títulos con vuestros hijos mayores que desean seguir estudios superiores? ¿Conocéis otra opción o alternativa?





Mientras tanto, ahí sigue subiendo vídeos para su trabajo de fin de curso.

9 de marzo de 2018

Reflexiones de una madre homeschooler

Cada vez escribo menos en el blog porque el homeschooling y la vida en general, no son más sencillos cuando los chicos van creciendo. Sus necesidades van cambiando pero la adolescencia es una etapa en la que tienes que estar especialmente presente. Además ya no te dejan contar casi nada, de hecho tenía un par de post escritos sobre mi mayor y ha dicho que no quiere que publique eso...
Pero bueno sigo escribiendo (ya os contaré) y leyendo mucho sobre homeschooling, hace años no había nadaaaa publicado en castellano, pero ahora tenemos un montón de bibliografía. Quiero hacer una lista actualizada de todos los libros que hay, pues en Pequeños pasos puse una, pero ya se ha quedado anticuada lo cual  es una excelente noticia.
Ahora estoy devorando los de Madalen Goiria, que ha hecho y hace tanto por la educación en familia, por su normalización, por darlo a conocer, por escudriñar sus razones...y estos libros me están haciendo reflexionar especialmente. Es bueno tomar distancia y eso es lo que hace Madalen, conoce como nadie el mundo del homeschooling, pero a pesar de ello puede hablar sin la "pasión" con la que lo tratamos los que estamos dentro, lo puede hacer con más objetividad. Si yo me pongo a hablar de mis propios hijos no lo voy a poder hacer, por mucho que me lo proponga de manera imparcial, como si lo podría hacer  alguien que los quiera mucho y que los conozca en profundidad, pero no los haya parido. 
Madalen habla del homeschooling con rigor porque conoce este mundo como la palma de su mano pero...también con la suficiente objetividad porque al fin y al cabo no le va la vida en ello.
A nosotros si. 
Y quizá por esa razón nos auto exigimos demasiado y se lo exigimos a nuestros hijos. Yo creo que se debe a que desde que nos decidimos a educar en familia, surgen por todos lados como las setas en otoño, detractores y aguafiestas que nos recuerdan constantemente que estamos cometiendo un error, que les estamos arruinando la vida a nuestros hijos, que nunca van a conseguir una titulación, que cuando salgan de la "burbuja" serán unos inadaptados, que no podemos enseñarles lo mismo que en la escuela, que nunca van a ser capaces de socializar. Ante tanto atropello, es lógico que nos pongamos a la defensiva y como lo único que conocemos y conoce todo el mundo es la escuela no paramos de comparar a nuestros hijos con los niños escolarizados y nos crecemos y nos entra el subidón y venga a arremeter contra la escuela y los que a ella asisten ya sea en calidad de alumnos o de profesores. 
Por otro lado está el hecho de intentar por todos los medios demostrar, que las personas que nos encargamos directamente de la educación de nuestros hijos, somos poco más o menos que dechados de virtud y perfección. Sabemos de todos los temas y si no los dominamos nos documentamos para estar a la altura de las circunstancias. Tenemos más paciencia que el santo Job, no nos alteramos jamás explicando a nuestros hijos los problemas de matemáticas y además somos capaces de lograr hacer amenos todos y cada uno de los temas. Nuestros hijos son felices aprendiendo, les encantan las matemáticas, las lenguas muertas, las ciencias y desde luego aborrecen todo lo frívolo como pueden ser las nuevas tecnologías ¡¡¡qué horror!!! Nuestros hogares siempre están ordenados porque todos y cada uno de los miembros de la familia son responsables y nunca iban a permitir que su madre se esté matando a limpiar mientras ellos juegan o leen cualquier cómic (porque no leen esas tonterías).
Puede resultar irónico y lo es. Ya sabemos todos que los españoles dominamos la ironía, pero lo grave del asunto es que llega un momento en el que te lo puedes llegar a creer ¿o no? 
Nos esforzamos durante años en mostrar una cara ideal en los blogs, algo por otro lado natural porque no va a ser un blog de fracasos y frustraciones, pero como señala Madalen puede pasar lo que pasa, que muchas personas digan: El homeschooling no es para mí. Mis hijos son normales, yo soy normal, nooooo esto es para personas "especiales". 
Cualquiera que esté dispuesto a hacer ciertos cambios en su vida, sobre todo si ha de desescolarizar puede educar en familia. El único requisito es querer y tener unas circunstancias minimamente favorables. 
Por lo que un favor que nos podríamos hacer todos es dejar de cargar a nuestras espaldas con ese fardo tan pesado de la perfección. No somos perfectos ni los padres, ni los niños, ni nuestros hogares. Hemos elegido la opción que mejor nos parece, que tiene sus ventajas y sus inconvenientes como todo en la vida. 
Quizá cuando el homeschooling en España tenga más tradición y ya haya adultos, bastantes adultos, que se educaron en familia podamos reflexionar y plantear un interesante debate, sin tantos prejuicios por uno lado y por el otro.

«El padre o madre que comparece ante los medios de comunicación aparece a la defensiva, como si estuviera sujeto de alguna acusación ante un tribunal y tuviera que defenderse para evitar la condena, presentando pruebas y evidencias que demuestran la superioridad de la alternativa. Así, debe demostrar que viven mejor que los que escolarizan, que las relaciones familiares son más estrechas y que los logros académicos son espectaculares. También tiene que demostrar su capacitación intelectual como padre o madre que educa en casa. Debe hablar con corrección y a la altura del mayor experto en educación. Debe saber en profundidad temas relacionados con la pedagogía, las leyes y los currículos y trayectorias académicas, a demás debe tener nociones de derecho comparado. Una tarea difícil de realizar con éxito y tan sólo al alcance de unos pocos, que no suelen responder al prototipo de la persona media, con una educación y conocimientos medios sobre cualquier tema».

MADALEN GOIRIA






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