13 de mayo de 2019

Presentación del primer BOLETÍN PAIDEIA EN FAMILIA

El homeschooling no siempre responde a una vocación de los padres, muchas veces es más bien una salida de emergencia. Cada vez es mayor el número de familias descontentas con el sistema escolar. No es que no les guste el colegio al que van sus hijos, no es que consideren que el sistema tiene fallos sino que más bien se están dando cuenta de que el fallo es el sistema. Un sistema que hace aguas y que está dejando de ser bueno para muchos niños y como consecuencia para muchas familias. A muchos padres que dejan cada día a sus hijos en el colegio no les gusta lo que luego observan en sus pequeños. 
A la mayoría ni siquiera se les ha pasado por la cabeza el hecho de tomar las riendas de la educación de sus hijos, hasta que un día oyen hablar del homeschooling, o conocen a alguien que lo hace. 
El problema es que aunque cada vez hay más información al respecto, todavía es muy poca la que existe. Es incomparable el acceso a recursos que tiene cualquier padre que opta por la educación convencional, con la que tiene el que pretende educar en el hogar. Lo nuestro es como un pequeño grano de arena en el desierto, casi invisible.
Las familias se encuentran sin referentes y literalmente ¡no saben por dónde empezar! Sobre todo cuando se trata de desescolarizar. Nosotros hemos ido a la escuela, nuestros padres han ido a la escuela, nuestros abuelos fueron a la escuela. ¡No existen familias que ahora tengan hijos y hayan sido educadas en casa!
Es más o menos lo mismo que ocurre con la lactancia materna o los partos. Nuestras abuelas tuvieron a sus numerosos hijos en su hogar y los amamantaron durante años y lo hicieron en tándem y embarazadas y todo tan sencillo y natural. Nosotras necesitamos un arsenal de libros para prepararnos para el embarazo,  el parto,  la lactancia, la crianza, porque no tenemos referentes y ni nuestras madres, ni nuestras tías ni nuestras amigas o vecinas nos pueden ayudar. ¿Os imagináis a nuestras abuelas leyendo un libro sobre la crianza de los bebés? Les habría dado un ataque de risa. 
Pero ¡ojo! que el tema del homeschooling es más peliagudo pues es menos instintivo y además es un concepto muy novedoso. 
Vamos a asumir totalmente la educación de nuestros hijos en un mundo que cambia a una velocidad vertiginosa y muchas veces nos enfrentamos a ello así "a las bravas".
Me recuerda a esos padres que de repente descubren que uno de sus hijos tiene una enfermedad de esas rarísimas de las que nadie sabe nada, ni tan siquiera la medicina y no tienen más remedio que coger "el toro por los cuernos" y empezar a estudiar, a investigar y terminan descubriendo lo que necesitan sus hijos. Es la urgencia del amor lo que les conduce a ello.
Muchos padres contemplan con resignación un sistema escolar que se está quedando obsoleto y que no contribuye a la felicidad de sus hijos, que no les está convirtiendo en personas más sabias, ni más bondadosas, hasta que un día dicen: ¡Se acabó! Y ese día empiezan a buscar información y recursos. Este movimiento va a más. Ya somos unos cuantos los que estamos educando a nuestros hijos personalmente. Algún día estos jóvenes educados en casa quizá eduquen a sus hijos de la misma manera y al menos ellos si sabrán por donde empezar porque lo han "mamado" desde pequeños.
Toda esta larga introducción era solo para deciros que confío en publicar en unos días el primer Boletín de Paideia en familia y también espero que será el primero de una larga serie.
¿En que van a consistir?
Pequeños libros (en realidad son normales, pero digo pequeños porque los comparo con mi primer tochito, ja,ja,ja) que en principio van a salir en formato de papel, pues en su día pregunté en Instagram y aunque pueda parecer increíble ganó por un tanto por ciento elevado el papel versus digital. Aunque luego lo sacaré en Kindle sobre todo pensando en las que estáis al otro lado del "charco".
Quiero dejar mi pequeña aportación por escrito, para que no se pierda entre la vorágine de información de Internet.


Os cuento más o menos el contenido del primero:
  • El diario de una madre normal con cinco hijos que se educan en casa (o sea yo). Una de las preguntas más frecuentes que me hace la gente es: ¿Y cómo es un día en tu casa? Pues más o menos así...Es un mes entero, un mes de invierno, el primero del año y fui escribiendo casi cada día de manera informal (tipo blog).
  • Un artículo extenso sobre un tema concreto relacionado con la educación de los hijos. En este caso hablo sobre algo que considero muy importante y también me preguntáis mucho. La importancia y el modo de hacer un dossier.
  • Una entrevista que me ha encantado hacer a Maria Calderón. Esta mujer casi no necesita presentación pero para quien no sepa quien es, os cuento que ella educó a sus hijos en casa desde el nacimiento hasta los 13 y 9 años. La he elegido para este primer boletín porque muchos tenemos siempre el miedo de: ¿Y si tengo que escolarizar? ¿Se adaptarán mis hijos? ¿Tendrán problemas para relacionarse? ¿Aprobarán algo o serán un fracaso escolar? Pues aquí en esta entrevista Maria nos cuenta su experiencia.
  • Hay otro apartado con respuestas a preguntas que me hacéis. Preguntas que me hace la gente por la calle, a través de las redes, del correo, etc. Me cuesta mucho trabajo contestar a cada uno, más que nada es la falta de tiempo. De esta manera quedan ahí las respuestas, escritas...que no se las lleve el viento.
  • También he incluido una reseña del último libro leído en familia. También me soléis preguntar mucho por libros para leer a vuestros hijos, por las edades...pues ahí va una muestra.
  • Una recomendación de material didáctico. Siempre material que hayamos usado, nos haya sido útil, barato y sencillo de utilizar. Porque las madres homeschoolers NO tenemos tiempo de sobra y necesitamos cosas que nos faciliten la vida, no que nos la compliquen.
  • Todo esto aderezado con reflexiones, citas, ideas, comentarios de los libros que voy leyendo...de todo un poco.
La idea es servir de inspiración y compartir lo que durante tantos años hemos hecho en casa y lo que seguimos haciendo. La verdad es que cuando ves chicos así mayores como los míos y aunque quede mal decirlo "tan majetes", te vienes arriba y piensas inevitablemente que no lo has hecho tan mal, aunque por supuesto todo es mejorable.
Ah, se me olvidaba que hay un apartado para escuchar vuestras ideas, sugerencias y preguntas, ya que cada boletín lo iré confeccionando en base a vuestras necesidades reales. O sea de alguna manera va a ser interactivo. 
Os dejo que estoy haciendo la "última revisión"...






8 de abril de 2019

Luces y sombras del homeschooling II: Si piden ser escolarizados...


«Al entrar en la familia por el nacimiento entramos de verdad en un mundo incalculable, en un mundo que tiene sus leyes propias y extrañas, en un mundo que podría muy bien continuar su curso sin nosotros, en un mundo que no hemos fabricado nosotros. En otras palabras, cuando entramos en la familia entramos en un cuento de hadas».

G. K. Chesterton


Pienso que la causa principal de que los niños sean escolarizados años antes de comenzar la universidad, es precisamente que en algún momento de sus vidas ellos mismos demanden ir al colegio o al instituto. Eso es lo que le ocurre a un porcentaje muy elevado de familias homeschoolers.
Os cuento mi punto de vista al respecto, que por cierto ha pasado del blanco al negro con el paso de los años.
Yo siempre digo que el homeschooling me eligió a mí y no al revés. Yo no pretendía educar a mis hijos en casa, yo solo aspiraba a ser una madre «normal» que cada día despierta a sus niños, los viste, les prepara el bocadillo para el recreo, los lleva al colegio, luego los recoge, les ayuda a hacer los deberes y va cada Navidad a ver la función de teatro que sus retoños han ensayado durante meses. Yo empecé a hacer homeschooling porque mi niño mayor no quería ir al colegio y buscando el centro ideal en el que respetaran sus ritmos,  le dejasen ser él mismo,  le permitieran pasar mucho tiempo en contacto con la naturaleza y le mostrasen los valores que yo quería transmitirle, llegué a la conclusión de que todo eso que buscaba fuera ya lo tenía delante de mis ojos: ¡¡¡estaba en mi propio hogar!!! Y así...la vida nos llevó a la educación en familia con todas sus ventajas e inconvenientes. Con sus luces y sus sombras.
Cuando mis hijos eran muy pequeños yo seguía anhelando vivir mi vida, añorando de una manera pueril mi vida de antes de ser madre, alejarme de las rutinas del hogar siquiera unas horas, y cada otoño les preguntaba si querían ir al colegio y cada otoño mis hijos me miraban como si estuviera loca y me respondían con un rotundo «no».
Imaginaos cuatro niños seguidos, viviendo en el campo, jugando desde que se levantaban cada mañana hasta el anochecer. Jornadas enteras en plena naturaleza, trepando a los árboles, construyendo cabañas, haciendo presas. A última hora reunidos  alrededor del calor de la chimenea para leer cuentos de hadas hasta que se iban quedando dormidos agotados. 
¡¡¡Agotados de jugar, agotados de ser niños!!! ¡¡¡No extenuados por tener agendas más saturadas que las de muchos ministros!!! 
Días de invierno llenos de manualidades, experimentos, recetas deliciosas en una cocina siempre bullendo de frenética actividad.
¿Qué niño en esas condiciones iba a pedir ser escolarizado? De hecho es bastante infrecuente que demanden ir al colegio cuando son pequeños.
Al mío de cuatro años de vez en cuando le preguntan por el «cole» en la calle y se queda con cara de «pocker», primero porque no sabe ni qué es el colegio y segundo porque ¿para qué iba a querer estar en un lugar diferente a su casa? Su casa... dónde están sus padres, sus hermanos, sus juguetes, su vida entera.
El hecho de que hayamos llegado tan lejos en la educación en familia ha sido fruto de las circunstancias, jamás en la vida habría imaginado compartir mi día a día con semejantes «tiarrones» como los que tengo ahora mismo ja,ja,ja.
Pero con el paso del tiempo he logrado enamorarme de esta opción educativa ya que a pesar de lo dificultoso de la misma, la balanza se inclina favorablemente del lado de las ventajas. Viendo a mis hijos mayores pienso que que todos los esfuerzos han merecido la pena y que de ser viable considero muy bueno que sigan en casa hasta la universidad o la incorporación al mundo laboral. Hay algunos que incluso se apuntan a años sabáticos o al "homeschooling superior" que inventó el hijo de Marvan.
Pero ¿Qué hacer si un chico de pongamos quince años pide ser escolarizado?
Pues al estilo de mi amiga Marvan yo respondería: ¡¡¡depende!!!
Al principio del post decía que había cambiado en mi manera de abordar esta cuestión y voy a intentar explicar el por qué. Cuando mis hijos eran pequeños yo pensaba que ellos debían tener la última palabra, quizá porque intimamente estaba deseando que dijesen que querían ir al colegio. Pasados los años creo que hay cuestiones en las que por supuesto hemos de considerar la opinión de nuestros hijos pero para tomar una decisión hay que sopesar muchos factores y por supuesto la  última palabra debe ser la de los padres. 
Es de sentido común, sentido por cierto que está en peligro de extinción. 
Hace muchos años conocí a una niña de quince años que quería ir al instituto porque tenía claro la carrera que pretendía estudiar y no quería perder tiempo homologando títulos obtenidos en el extranjero o presentándose a pruebas libres. En ese caso considero que las demandas de la niña para ser escolarizada eran lógicas y desde luego si alguno de mis hijos me plantease seriamente algo así no dudaría en escolarizarlo.
Pero en la mayoría de las ocasiones el hecho de querer ir al instituto obedece más bien al deseo de muchos adolescentes de ser como los demás y de estar con chicos y chicas de su edad. Pocos conozco yo que realmente les mueva el anhelo de sabiduría y más hoy día que prácticamente todo saber está al alcance de nuestra mano.
Es una necesidad auténtica y legítima de todo ser humano el querer estar con semejantes pero recordemos que la escuela es un invento muy moderno y el hombre desde que es hombre ha socializado.
Lo primero que habría que valorar en cómo iba a afectar al resto de la familia (puede ser un poco caótico simultanear los horarios escolares con el homeschooling) y además hacerle ver que al instituto se va a estudiar, o sea que esa socialización con iguales no tiene nada que ver con la de los fines de semana o las vacaciones que suele darse con amigos que tienen estilos de vida y valores semejantes. Ir al instituto no es lo mismo que ir a una excursión a la montaña con un grupo de amiguetes o a una fiesta de cumpleaños.
Obviamente como padres hemos de procurar que los niños educados en familia tengan muchas oportunidades de relacionarse con personas que no pertenecen al ámbito familiar. Y llegada la adolescencia si queremos que sean felices hemos de facilitarles muchas y ricas oportunidades para compartir con chavales de su edad en actividades deportivas, culturales, religiosas, voluntariados.
Hay que estar siempre pendientes de lo que necesitan nuestros hijos para que se desarrollen correctamente e intentar satisfacer todas sus necesidades auténticas, que cada edad tiene las suyas. Si creemos en el homeschooling tenemos que pelear por ello, habrá épocas en las que todo fluya y seamos felices como perdices y en otras ocasiones habrá que luchar contra viento y marea para que la casa no se derrumbe y para ello es importante que esté construida sobre roca firme.
Y con los jóvenes hay que tener mucha mano derecha. Os dejo con un sensato consejo de la literatura castellana medieval que aparece en El Conde Lucanor de Don Juan Manuel. Lectura por cierto muy recomendable para estos días lluviosos de Abril.

«Vos, señor conde, pues habéis criado a ese mancebo y queréis llevarlo por el buen camino, buscad el modo de que con buenas palabras y con buenos ejemplos entienda cómo debe ocuparse de sus asuntos; pero nunca lo intentéis con insultos o castigos, pensando que así podréis corregirlo, porque es tal la condición de los jóvenes que en seguida aborrecen a quien los atosiga con recomendaciones (…) Si os portáis duramente con él, nacerá entre los dos tanta antipatía que solo os reportará perjuicios en adelante».







7 de abril de 2019

Entrevista sobre homeschooling

Os dejo la entrevista que me hizo Josep María Francás, aunque ya se ha compartido en las redes, pero para que no se  pierda. Espero que os guste a los que no la habéis leído.



2 de abril de 2019

Popurri de novedades en el mundo homeschooler de habla hispana

Después de que Facebook e Instagram considerasen que el anterior post era  ofensivo y me castigasen unos días a no poder publicar nada ya me da miedo volver a escribir. Pero voy a arriesgarme ja,ja,ja...
En primer lugar presentaros el libro de  Madalen Goiria, 10 consejos para homeschoolers. Lo publicó a últimos del año pasado. Muy recomendable como todos los de la serie, sobre todo para familias que se plantean el homeschooling como una opción educativa para un futuro, pero están llenos de dudas y también para los que estamos inmersos en esta "locura" ya que siempre está bien parar de vez en cuando y reflexionar sobre lo que estás haciendo. Me gusta leer a Madalen porque cuenta con mucha experiencia, conoce a muchas familias homeschoolers y por otro lado tiene la suficiente distancia emocional con esta opción como para no ser excesivamente pasional (como nos sucede a los que estamos enamorados del homeschooling) .Puede permitirse el lujo de ser más fría e imparcial. Un diez Madalen ¡¡¡como siempre!!!






Sylvia es una mamá de tres que ha educado en casa desde siempre y por cierto fue uno de los primeros blogs que conocí en español. Ha escrito un cuento precioso Emma y la ronda del año, en la que la protagonista es Emma una pequeña de tres o cuatro años. Cada  mes del año tiene un cuento, junto con diferentes propuestas de actividades, recetas de cocina y demás para hacer junto a nuestros hijos y que  corresponden con la estación en la que estamos y vinculadas a las celebraciones más importantes del año. Tiene un estilo tipo Waldorf, Montessori y es muy inspirador. Las ilustraciones las ha hecho su hija y son preciosas. De momento lo tienen publicado en versión digital pero ¡me ha contado un pajarito! que pronto lo podremos disfrutar en versión impresa.





Meninheira sigue sin parar de sacar imprimibles que nos pueden ayudar en nuestro día a día. Aquí tenéis todos sus trabajos. Yo quiero empezar con los de las células que las vimos hace unos meses y ya os contaré qué tal. Ha sacado también otro de los símbolos gramaticales montessori y me apetece utilizarlos para los más jóvenes de la familia porque tengo desde años los símbolos de madera pero nunca les he sacado partido.



Por otro lado está Maria. La mala noticia es que ha dejado de hacer homeschooling y la buena es que ha vuelto a escribir en un blog interesante como siempre. Reseñas de libros, bullet journal, reflexiones y mucho más.




Gisela mamá homeschooler de seis pequeños y que está detrás del precioso proyecto Mare Verum ha sido entrevistada por la televisión argentina sobre la educación en familia. En este vídeo podéis escucharla a ella y a otras familias hablando sobre esta cuestión. Muy interesante, espero que os guste.





Mi libro Pequeños pasos ya está en Amazon en formato digital para el Kindle y lo podéis leer gratis si tenéis la opción de kindleundlimited. Ya me contaréis qué os parece, sobre todo los que no podéis acceder a la versión impresa, a todos los amigos que hay al otro lado del "charco". Aquí también mis agradecimientos a la buena de Madalen Goiria que hizo "magia", colocó todas las notas a pie de página al final del libro (lo que hace más ligera la lectura) pero pinchando en el número te lleva a la nota. Una maravilla. Lo he vuelto a repasar, espero que no quede ninguna errata, aunque como me dijo Madalen que le decía a ella su director de tesis: "La  perfección no existe y está sobrevalorada" Pues eso...








27 de marzo de 2019

Luces y sombras del homeschooling I: "cuando las circunstancias cambian"


«Yo soy yo y mi circunstancia; si no la salvo a ella, no me salvo yo»

JOSÉ ORTEGA Y GASSET



¿Pensáis que es sencillo hacer homeschooling? Normalmente las personas que lo ven desde fuera lo encuentran muy difícil y los que estamos dentro también ja,ja,ja. Por lo que podemos inferir que fácil no debe ser. Yo suelo reflexionar a menudo sobre esta cuestión sobre todo porque son escasas las familias que eduquen a sus hijos en casa y que perseveren en el tiempo. En España al menos son  pocos los chicos y chicas que se educan en familia desde que nacen hasta la universidad o la incorporación al mundo laboral. No se trata de interpretarlo como un fracaso aunque obviamente cuando el ser humano se plantea un proyecto vital siempre anhela  que sea para siempre. Tenemos ansia de eternidad.


«¡Alma de mi alma, corazón de mi vida, insaciable sed de eternidad e infinitud, sé mi pan de cada día!», «¡Ser, ser siempre, ser sin término!»


MIGUEL DE UNAMUNO



Considero que la causa principal por la cual las familias escolarizan antes de que termine la formación que es considerada «obligatoria» en una gran parte de países del mundo y que va desde aproximadamente los seis años (aunque la escolarización cada vez es más temprana) a los dieciséis o dieciocho años, es que las circunstancias pueden cambiar de una manera radical porque estamos hablando de muchoooo tiempo.




Generalmente se empieza a hacer homeschooling con bebés y entonces es más crianza que otra cosa. Una etapa agotadora físicamente pero llena de ternura y belleza. Todo son colores, sonidos y aprendizaje en grado superlativo sin necesidad de enseñanza por nuestra parte. Los niños crecen y pienso que es más fácil satisfacer las necesidades auténticas de los bebés y de los niños pequeños que por ejemplo las de los adolescentes. A lo mejor con un bebé tienes toda la paciencia del mundo pero con un niño de doce años que solo piensa en jugar puedes perder los nervios. Y con un adolescente de dieciséis que se levanta por la mañana y se tira en el sofá como si hubiese estado toda la noche trabajando en una obra de construcción puedes pasar de perder los nervios a los gritos muy fácilmente. Eso significa estar constantemente adaptándose. Yo llevo dieciocho años diciendo: ¡¡¡Ya está, esto es lo que funciona!!! para tener que modificarlo a los pocos meses o incluso días porque los niños han cambiado y lo que funcionó el año pasado este ya no sirve. Sobre todo cuando hay varios hermanos y tienes que compaginar en el mismo espacio y tiempo de aprendizaje a un adolescente o dos con un bebé y algún niño pequeño. La humildad siempre ayuda para ser capaces de reconocer que nos hemos equivocado, que hay que enfocar las cosas de otra manera, que hemos de escuchar más a nuestros hijos y menos a los especialistas o incluso a nosotros mismos.
Es importante mantener la calma veas lo que veas porque todo pasa.
La adolescencia es la última etapa de la crianza, no hay que dejarse engañar por las apariencias, no hay que pensar que porque sus físicos correspondan a los de una persona adulta sus mentes vayan al mismo ritmo. Si los observas con mirada de madre puedes ver que son casi los mismos bebés vulnerables que hace «dos días» reclamaban tus brazos a cada momento. Qué no os engañe el hecho de que ya no tienes que agacharte para poner tu mirada a la altura de la suya. Todavía necesitan que les acompañemos y puede no ser buena idea escolarizar a «vida o muerte» porque sintamos que hemos fracasado. Puede que no sea buena idea hipotecar esos últimos años por el premio de un título que se puede conseguir fácilmente más adelante si realmente lo necesitan. Daos una última oportunidad, que ya queda muy poco para que alcen el vuelo de verdad y definitivamente.
Pero el hecho de que las circunstancias cambien no se limita exclusivamente al hecho de que los niños crecen de manera inversamente proporcional a nuestras paciencias. Significa también que no siempre hay estabilidad en la familia ni en la salud física y mental de las personas que están al cargo de ellos. Estos son factores que no se tienen en cuenta al empezar, porque como casi todos los proyectos que se emprenden en la vida se comienza con mucha ilusión pero luego el enamoramiento se va diluyendo en la rutina y queda el día a día muchas veces tan solitario, tan incomprendido, tan poco valorado, sin referentes y con la espada de Damocles siempre pendiendo encima. 
Además la vida es impredecible y por ejemplo ante una enfermedad importante de cualquiera de los dos progenitores el homeschooling difícilmente puede sobrevivir. O ante una separación. O ante un cambio en la economía familiar que obligue a obtener más ingresos y por tanto ambas partes hayan de estar involucradas al cien por cien en la actividad laboral (que no siempre es compatible con el trabajo del hogar). 
Hay muchísimos factores que pueden hacer inviable la educación en familia y que no podemos controlar por muy buena intención que exista inicialmente. Cuando los niños están escolarizados estas fluctuaciones de la vida les influyen menos.
No obstante y dado que nadie puede saber qué le depara el futuro creo que es mejor arriesgarse, dar el salto y empezar porque lo único que tenemos es el momento presente y mañana Dios dirá...
Con los pies  en el suelo (siendo conscientes de que nuestra tarea no es baladí y por tanto hay que actuar  con sentido común) y por otro lado con la mirada fija en el cielo, llena de entusiasmo, aspirando a lo  más alto y siempre conspirando con las estrellas






«Las fuerzas físicas y mentales de los seres humanos tienen unas facultades de resistencia tales, que parecen adaptarse maravillosamente y estar proporcionadas exactamente a las circunstancias en que se encuentran los individuos. Se trata de un poder, que en muchos casos basta para llevar a un hombre a superar todos los obstáculos que encuentra a su paso en el avance de la vida, por alta y escarpada que sea la montaña».


BALLANTYNE La isla de coral



6 de marzo de 2019

Crónicas de homeschooling cotidiano



"Es curioso como la arrogante noción de que somos dueños del universo nos ha llevado al error práctico de ser esclavos de nuestros instrumentos. No es verdad que, porque hemos inventado automóviles, debamos conducirlos; y porque inventamos cohetes, debamos ir a la luna; o porque inventamos la bomba atómica, debamos aniquilar el mundo. Los grandes debates son siempre sobre cosas simples, se combate por cosas obvias. Nosotros somos los dueños y no los esclavos de las cosas que fabricamos, así como somos servidores y no dueños de nuestra naturaleza" 

John Senior




Hace "siglos" que no escribo en el blog. Uno de mis propósitos para el nuevo año era dejar en un segundo o tercer plano las redes sociales y de momento lo estoy cumpliendo ¡¡¡yupiiiii!!! y además es una de las mejores decisiones que he podido tomar. Habré perdido seguidores y likes, pero he ganado tiempo para dedicarlo a lo realmente importante, que son mis hijos. Las redes no dejan de ser un atractivo y adictivo engaño pues te prometen que solo te van a "robar" unos minutos que es  lo que se tarda en subir una foto a Instagram, y otros pocos minutos para contestar a cuatro comentarios, y al final como no andes "ojo avizor" te roban hasta el alma. 
Como ya sabéis mis lectores habituales, el verano pasado mientras planificaba este curso, entré en "pánico" por diferentes causas (algo muy frecuente en madres, sobre todo si son homeschoolers) y decidí comprar libros de texto después de dieciocho años de abstención de los mismos. Pues así, a grosso modo y después de solo unos meses de "uso y disfrute" de los mismos, me atrevo a afirmar que se puede vivir sin ellos. De hecho tengo en casa un jovencito muy bien educado que apenas los ha utilizado para su formación (tan solo en los últimos años). Se puede recibir una buena educación sin usar libros de texto y os animo a hacerlo. 
Menos mal que fui "lista" y solo compré de matemáticas y lengua. Respecto a los de matemáticas no vienen mal del todo como guía para saber cuales son los contenidos de cada curso. Aunque eso mismo se puede hacer perfectamente consultando Internet y te ahorras un buen dinero que puedes invertir en libros de verdad o en lo que desees. Los de lengua de primaria me parecen muy mediocres, ahora entiendo que los chicos cada vez lean menos y me sorprende que a pesar de la educación que los "pobres" reciben aún quede algún lector. Eligen los textos más simplones, de poca letra y poca"chicha",como pretexto para que los niños aprendan ortografía, a hacer comentarios de texto, análisis sintáctico. No encuentras ni un solo clásico, sino literatura contemporánea y además con poca calidad. Ya decía el gran Tolkien que:

 "Todos necesitamos una literatura que esté por sobre nuestra medida, aunque no tengamos energía suficiente para ella todo el tiempo. (...) Un buen vocabulario, y una mayor comprensión de las cosas, no se adquieren leyendo libros escritos de acuerdo con el criterio que alguien tenga de qué vocabulario y qué comprensión de la vida son los propios de un determinado grupo de edad. Se adquiere leyendo libros situados por encima del propio nivel"

En los de secundaria ya presentan algún texto con más enjundia, pero como los chavales no tienen base alguna, les debe parecer poco más o menos que "chino" y como además nunca se busca el disfrutar de un libro de manera gratuita, sino que es en plan detectivesco: medir, analizar, encontrar, revisar, estudiar...realmente es toda una heroicidad que algún joven llegue a casa después de la jornada escolar con deseos de seguir leyendo por su cuenta pongamos que el Cantar de mio Cid.
Poema que  estamos leyendo ahora mismo en versión original y es una delicia. Además da mucho juego para comprender la historia de aquella época, repasar geografía española siguiendo los pasos del Cid en el destierro, ampliar vocabulario, hablar sobre los judíos en la Edad Media.
El Cid, aparece como un ejemplo de héroe,  leal al rey,  creyente, que ama profundamente a su familia, valiente,  noble, etc. Nos encontramos ante una persona que es superior a la mayoría de los mortales, pero de carne y hueso. Como diría Nietzche "humano demasiado humano". No es desde luego un arquetipo.
Y es que la poesía medieval estuvo impregnada de los temas eternos: La vida, la muerte, Dios, el más allá, las hazañas bélicas, el amor y por ello este tipo de lecturas dan para reflexionar y meditar sobre las grandes cuestiones, abarcando la filosofía, la teología y mucho más. No dejan indiferentes. Atrapan la atención.

En unos meses he dejado de lado los libros de texto y llegado a la conclusión que todo lo que habíamos hecho hasta ahora estaba bastante bien. Para seguir un currículo cuya pretensión sea alcanzar el amor a la Verdad, la Belleza y el Bien sigo recomendando una gran cantidad de buenos libros clásicos, dictados para aprender ortografía, alguna copia para mejorar la caligrafía, memorización de poemas y eso si... he incorporado  algo más de gramática por si acaso se tienen que presentar a alguna prueba  en un futuro, que les suene un poco. Pero eso es tan sencillo como cuando estás leyendo un texto hacer algún comentario acerca de figuras retóricas que aparezcan, o de los tiempos verbales, o medir algún verso. Esto de medir los versos debe ser cuestión de vida o muerte, porque no hay examen o prueba en la que no te lo pidan (pero tranquilos que se aprende en un rato). Y por supuesto que esto no significa que la lectura en voz alta sea constantemente interrumpida para preguntarles o puntualizarles: ¡¡¡Chicos, una metáfora, chicos un condicional!!!! Noooooo, porque entonces esos ratos de placer se convertirían en una tortura. Solo  de vez en cuando ja,ja,ja...Ese es el estilo de los libros de texto y de la escuela y no lo vamos a secundar  porque es evidente que no lo están haciendo demasiado bien.

"John Dewey decía que las escuelas son instrumentos de cambio social más bien que de educación, y esa es la razón por la cual Juanito o María no leen, ni escriben, ni sueñan, ni piensan".

John Senior

Según mi experiencia con eso es suficiente para que comprendan a la perfección cualquier texto (incluso complejos), que sean capaces de relacionar las lecturas entre si, hacer excelentes reseñas de libros (eso se lo pido a partir de los catorce años, antes nada), escribir con corrección (sin faltas de ortografía y sin tener que memorizar reglas), expresarse muy satisfactoriamente de manera escrita (con riqueza de vocabulario, bien argumentado, bien escrito).
Las matemáticas también se trabajan a diario en casa. El "segundo" tiene un profesor particular para todas las ciencias puras y los siguientes lo hacen conmigo. Como el mayor sigue en USA feliz como una perdiz, disfrutando de su año sabático y obviamente no me puede ayudar en casa con sus hermanos pequeños, yo he tenido que poner  "la neurona" a hacer ejercicio y estoy contenta pues me salen los ejercicios antes que a ellos y me lo paso bomba. Otra prueba de que cuando tienes que aprender algo lo aprendes  tengas la edad que tengas. Bueno, de hecho lo "pillo" yo antes que ellos.
Para el resto de las materias estoy intentando trabajar como siempre, pero con algo más de rigor para que no se nos queden demasiadas cosas en el tintero. Y no es solo pensando en futuros exámenes, sino en ellos mismos. No te puede gustar la música si jamás has estado en contacto con ella y lo mismo sucede con la química, la antropología o la filosofía. Estamos utilizando una enciclopedia muy completa que compré  cuando mi hijo mayor tenía meses (previsora que es una) y apenas habíamos utilizado. Lo que hacen los chicos es ir leyendo cada día unas páginas ya sea de geografía, ecología, biología, historia y luego lo que es más importante o les llama la atención lo trabajamos más. Ampliamos información con otros libros, diferentes recursos de Internet, vídeos de YouTube. 
Por primera vez en tantos años de educación en familia estoy teniendo ciertas "dificultades" respecto a la lectura personal de los chicos. El mayor  sigue siendo un lector voraz, se  deja aconsejar y tiene hábito de lectura consolidado. Después el amor por los libros van menguando por edad. Estoy absolutamente convencida de que es el impacto de la tecnología en nuestras vidas. Hace dieciocho años en casa no había "tele" y seguimos igual pero es que ahora la tele es una risión...porque estamos invadidos de artilugios mucho más atractivos que la vieja "caja tonta".
Me da una pena terrible que mis hijos pequeños se vean privados de la cantidad de lecturas que deleitaron la infancia de los dos mayores, pero tampoco se puede obligar. La lectura o mejor dicho el amor a la lectura no es compatible con la obligatoriedad.

"Hay algunos que encierran a sus hijos o a otras personas en jaulas hechas de exigencias, expectativas y miedos (...) sin darse cuenta de que todo lo que se impone como obligación provoca necesariamente resistencia. En este sentido, toda disciplina que conduce a la inmovilidad y la falta de espontaneidad va en contra de la renovación que identifica a la vida. Al fin y al cabo, es fácil darse cuenta de que no existe nada tan ordenado y seguro como un cementerio".

Alejandro Roemmers El regreso del joven Príncipe

Me temo que los pequeños no van a tener esa necesidad vital de libros que he tenido siempre yo, que tiene su hermano mayor e incluso el segundo (cuando encuentra libros que le enganchen) y me produce lástima porque la lectura de buenos libros implica un enriquecimiento vital impresionante, además de que no existen ni la soledad ni el aburrimiento si te gusta leer. Pero obviamente que yo sea una "ratita" de biblioteca no implica que ellos deban convertirse en bibliófilos. ¿Será que existe la felicidad más allá de los libros?

Por mi parte sigo leyendo en voz alta los libros que considero "imprescindibles" que cada vez son más ja,ja,ja...y  por otro lado no me da la vida... porque también la lectura en voz alta se va complicando. Sobre esto de los libros "que hay que leer", voy haciendo listas, que cada vez son más largas, ejem...Os recomiendo  echéis un vistazo al libro de César Vidal, El camino hacia la cultura. Lo que hay que leer, ver y escuchar. Al final del "tochito" hay listas, sobre libros, sobre películas, sobre obras de arte. No son específicas para niños, ni para adolescentes, pero si muy inspiradoras y además los clásicos, clásicos son y la mayoría se pueden, deben leer a cualquier edad.
Soy de la opinión de C.S. Lewis que afirmaba que:

"No merece la pena leer ningún libro a los cinco años a menos que merezca la pena leerlo también a los cincuenta".


Lo que más me cuesta ahora que son más mayores, es que estén en silencio (los adolescentes y preadolescentes tienen una necesidad real y auténtica de expresarse verbalmente). Intento que  mientras leo trabajen en sus cuadernos (por ejemplo dibujando, haciendo caligrafía), hagan alguna manualidad, jueguen a algo poco ruidoso tipo cubos de rubik, etc.

Por ejemplo esta maqueta de un pueblo medieval que hizo mi "tercer" pollito hace unos meses, me permitió unas buenas horas de lectura con relativa paz.



Y respecto a la lectura personal: cada uno tiene un libro entre manos del cual han de leer cada día un tiempo. El libro lo eligen ellos  de los que tenemos en casa o  de la biblioteca. Yo sugiero  con más éxito unas veces que otras. Y también se sugieren entre ellos.
Y por lo demás disfrutando mucho del aire libre en esta eterna primavera, que tampoco está nada mal. Lo mejor que se puede hacer en un día de esos en los que nada te sale a derechas, que no fluye, que los niños están insoportables, o que nosotros nos hemos levantado un poco así... es salir afuera y si es posible a la naturaleza os aseguro que el día se arregla si o si. Volveréis cansados, oxigenados y mucho más felices que antes de salir. Os dejo con una cita de otra joya que leyeron los mayores hace tiempo por su cuenta y ahora acabamos de terminar la relectura en voz alta para los más jóvenes de la familia.





"Desde entonces me vengo fijando en que esta falta de observación es una triste enfermedad muy común en la naturaleza humana. Hay millares de personas ante cuyos ojos pasan a diario las cosas más maravillosas y sin embargo, viven totalmente ajenos a ellas. Por eso anoto aquí mi compasión hacia tales personas, y les recomiendo que sigan la línea de conducta que tengo adoptada desde hace mucho tiempo, que consiste en forzar la atención sobre todas las cosas que me rodean e interesarme en cierto modo por ellas, sienta o no sienta interés. Recomiendo esto humildemente, pero en serio, porque muchas veces me he encontrado con que la razón de mi indiferencia hacia una cosa ha sido la ignorancia".
R.M.Ballantyne. La isla de coral



NOTA: De verdad que esto no pretendía ser un libro, solo un post.. pero ya que hoy es miércoles de ceniza no puedo dejar de compartir una frase que leí ayer y me llenó el alma. No se conoce con exactitud la autoría. Hay quien se la atribuye a Chesterton pero parece que más bien la dijo Jean Jaures. Sea de quien sea me gustó y la comparto. Feliz Cuaresma.

"La tradición es la transmisión del fuego, no la adoración de las cenizas"

20 de noviembre de 2018

Crecer sin escuela.



¿Cabe a una criatura mayor felicidad que disfrutar la vida en libertad?

Lewis, Cautivado por la alegría.





Hay muchísimas personas que no saben de la existencia del homeschooling. Es algo en lo que nunca han pensado porque nadie piensa en lo que "no existe". Cuando de repente se encuentran con alguien que dice que no ha llevado a sus hijos al colegio nunca y que los educa en casa inevitablemente se agolpan un montón de imágenes en su cabeza. Es como si un día un amigo nos contara que tiene unos colegas "extraterrestres". Nosotros a priori le creeríamos pues ¿por qué nos iba a querer engañar nuestro amigo? Entonces haríamos un esfuerzo para imaginar a nuestro amigo tomando un té con los extraterrestres pero nos costaría hacerlo. Por tanto le acosaríamos a preguntas del tipo:
Pero ¿Los extraterrestres existen? Nunca lo había oído. ¿Y los extraterrestres como son? ¿Se parecen a nosotros? ¿Cómo te comunicas con ellos? ¿Qué comen? ¿Cómo se reproducen? ¿Y cómo los conociste? Ahora recuerdo que hablaban de ellos hace años en un programa en televisión...pero siempre pensé que no existían, bla, bla, bla...
Nuestro amigo soporta estoica y pacientemente nuestras preguntas, porque aunque él está acostumbrado al trato con los extraterrestres entiende que el resto de los mortales no e intenta explicarnos en nuestro lenguaje "humanoide" el tema.
Los que hacemos homeschooling, leemos libros sobre homeschooling, hablamos con frecuencia con familias homeschoolers, nos movemos en las redes sociales con el #hashtag  #homeschooling y podemos llegar a pensar que todo el mundo sabe de lo que hablamos y que tiene mucho más alcance social del que damos por supuesto.
Pero no es cierto. Seguimos siendo como decía hace años Meninheira: un murmullo.
Aunque el colegio sea un "invento" muy moderno realmente el concepto de homeschooling no deja de ser actual. Es verdad que durante siglos todo el mundo se educaba en familia porque no había otra manera de hacerlo. Aquellos padres de antaño no asumían de una  manera consciente el hecho de responsabilizarse personalmente de la educación de sus hijos. Más bien hacían lo único que podían  hacer, lo que todo el mundo. Si eran trabajadores sus hijos les acompañaban en sus quehaceres (ya fuera en el campo o en el taller) en cuanto se acababa la crianza propiamente dicha y si pertenecían a un élite generalmente la familia buscaba a tutores o profesores particulares para que sus hijos recibiesen una educación más esmerada.

Lewis escribe en su libro Cautivado por la alegría:

"Yo continuaba con mi educación en casa; mi madre me enseñaba francés y latín y una institutriz excelente, Annie Harper, todo lo demás"


Es como el nacimiento. Los niños nacían en casa porque no existía alternativa, lo cual es radicalmente diferente a las mujeres que hoy día decidimos tener a nuestros hijos en el hogar para proporcionarles la que consideramos la mejor bienvenida a este mundo. O la lactancia materna. Hasta hace pocos años solo había dos opciones o lactancia materna (de la madre o de otra mujer) o la muerte del bebé (excepto  casos extremos en que  sacaban adelante  a las criaturas con la leche de otra mamífera).
Es comprensible por tanto que algo tan revolucionario y novedoso como es la "educación en familia" del siglo XXI, sea inimaginable para la mayoría de las personas de nuestra sociedad. En realidad es tan complejo y tan sencillo como la vida misma.
Imaginad un mundo en el que estuviéseis siempre de vacaciones. No es exacto porque cuando estás de vacaciones no trabajas para conseguir dinero para vivir, pero luego hablamos de ese "pequeño detalle". Imaginad unas vacaciones para siempre. ¿Qué haríais con vuestros hijos? ¿Qué hacéis con ellos durante las vacaciones? Pues resumiendo mucho ese es el homeschooling ja,ja,ja...
Es bonito ¡¡¡eh!!!
Cuando estáis de vacaciones os levantáis cuando habéis descansado lo necesario, después desayunáis tranquilamente, preparáis la comida mientras los niños ayudan en las tareas domésticas, o juegan, o leen o no hacen  "nada". Durante el día podéis llevar a cabo un montón de actividades más o menos lúdicas y cada jornada suele ser diferente; dais paseos por la naturaleza, vais a un museo, una exposición, una obra de teatro, de tiendas. Lógicamente hay que poner  lavadoras, hay  que tender la ropa, ir a comprar...La única diferencia cuando estás de vacaciones son los horarios del trabajo y los colegios ¿no? Al no tener esa presión tienes más tiempo para vivir la vida.
Tanto si haces homeschooling como si llevas a tus hijos al colegio  todos necesitamos dinero  para vivir. El problema es que si no escolarizas a tus hijos  ellos necesitan estar las 24 horas del día con un adulto y obviamente esos adultos suelen ser  el padre o la madre. Uno de los dos miembros de la pareja o los dos tienen que aportar ingresos para la economía familiar y por tanto trabajar y simultanear eso con la crianza y educación de los hijos. Generalmente eso implica un cambio, ciertos reajustes y muchas familias optan por trabajar desde casa o con horarios diferentes fuera de casa o vivir con un único sueldo¡¡¡Creatividad al poder!!!! Fácil no es, pero se puede. De hecho no creo que exista alternativa educativa más barata que el homeschooling (ni siquiera la escuela pública).
Cuando estamos de vacaciones nuestros hijos no dejan ni un momento de aprender, sus cerebros, sus habilidades sociales siguen trabajando. Nos siguen haciendo preguntas y nosotros tenemos todo el tiempo del mundo para responderlas, consultamos libros, vamos a la biblioteca, buscamos en Internet...
Hay familias que durante las vacaciones utilizan libros de verano para repasar y no olvidar, llevan a sus hijos a campamentos para que aprendan inglés o artes marciales, otras sencillamente van atendiendo a los intereses de los niños de una manera más informal, dejando a sus hijos libertad para jugar, experimentar, explorar.
Pues así es el homeschooling. Hay familias que prefieren utilizar material escolar clásico y unas vidas estructuradas y otras son más libres. He conocido familias con horarios estrictos, que utilizan libros de texto y reproducen en gran medida el sistema del colegio. Las hay que son unschoolers y no siguen jamás un currículo. Y la mayoría utilizamos una mezcolanza de metodologías, currículos...El otro día leyendo La escuela de Yásnaia Poliana de Tolstoi me llamó la atención una cita que decía:

"Como todo ser viviente, la escuela no sólo se modifica cada año, cada día y cada hora, sino que está expuesta a diversas crisis, a desgracias, a dolencias"

Al leerlo pensé: ¡¡¡eureka, eso es exactamente el homeschooling: ¡¡¡Un ser vivo!!!

Cada familia es un mundo y yo solo puedo hablar de la mía. En nuestro caso solo se ocupa del tema económico mi pobre marido (él dice que es el trabajo más sucio, ja,ja,ja...y tiene razón pues tiene  menos reconocimiento social que el mío que ya es decir). Y yo soy la "suertuda"   que estoy siempre de vacaciones ja,ja,ja...Soy la que me ocupo del resto...o sea la educación de los chicos y el funcionamiento de la casa. Mi vida es más o menos como si estuviera de vacaciones pero siendo una adulta para cinco y sin delegar en nadie la educación de mis hijos. 
Por lo que durante los primeros años de crianza digamos que sería exactamente igual a cualquier madre o padre que no lleva a su hijo a infantil y después se va "complicando" pero solo ligeramente.
Obviamente formamos parte de una sociedad en la que en principio (pues está cambiando de manera vertiginosa) nuestros hijos necesitarán ciertos conocimientos básicos y quizá algún título. Si prescindimos de la escuela tenemos que volver a echar mano de nuestra creatividad y buscarnos la vida. Hoy día es muy sencillo y cualquiera puede hacerlo. Insisto cualquier persona con un nivel cultural medio y del primer mundo,  porque tenemos los recursos a un golpe de clic y sin movernos de casa podemos aprender lo que queramos y muchas veces de manera gratuita. Quizá el problema sea sobrevivir al exceso de información. De la misma manera que cualquier padre elige para sus hijos el colegio que considera mejor, cualquier padre que educa en casa se ocupará de elegir los materiales, las extraescolares, los profesores particulares (si son necesarios en algún momento, sobre todo para los cursos de bachillerato).
Y respecto a la socialización volved a imaginar que estáis de vacaciones. ¿Acaso os preocupáis de la socialización cuando vuestros hijos están de vacaciones? O más bien os tenéis que preocupar porque no les veis el pelo. 
Insisto y creedme porque es cierto: Los homeschoolers son sociables, no tienen ningún problema de este tipo. Los habrá más o menos sociables, más o menos extrovertidos, como si fuesen al colegio...no tiene nada que ver. Depende más del carácter de cada niño, de la genética, del temperamento de los padres, de lo sociables que sean los padres...de mil factores en los cuales el hecho de ir o no a la escuela no tiene gran peso. Por otra parte no hay que olvidar que existe, ha existido toda la vida y existirá el acoso escolar. Y eso no es deseable para ningún niño ni para ningún adulto porque el acoso puede darse a lo largo de toda la vida pero lógicamente a ciertas edades se tienen herramientas para gestionarlo mejor.
No creo que la escuela desaparezca nunca y tampoco sería algo deseable. Lo ideal es que haya libertad educativa y que cada familia pueda elegir lo que mejor se adapta a sus hijos y a su manera de vivir. La mayoría de las familias que hacemos homeschooling lamentamos esa ruptura  radical con el sistema educativo al que estamos abocadas y nos encantaría que fuese posible el diálogo, la cooperación y el enriquecimiento mutuo  entre ambas opciones educativas. Nuestros hijos podrían beneficiarse en un momento dado de las instalaciones, materiales o maestros de la escuela para ciertas materias y la escuela se podría beneficiar de la diferencia y las habilidades de jóvenes educados de otra manera más libre, menos convencional y estructurada.





"Voy al colegio por primera vez. Estamos muy desanimados. Mi hermano, que tiene más razón para estar así porque él si sabe lo que nos espera, no manifiesta abiertamente sus sentimientos. Ya es un veterano"

Lewis, Cautivado por la alegría.


16 de octubre de 2018

¡¡Leed en voz alta a vuestros hijos!!

18 años leyendo en voz alta, 18 años de lactancia materna, ¡¡¡así a lo “tonto” vas llenando tu vida de años!!! ja,ja,ja...
Empecé a leer en voz alta cuando mi primer hijo tenía pocos meses de vida, antes no. A veces me escriben mamás embarazadas y me preguntan qué libros les pueden leer a los bebés que están en sus panzas y la verdad me sorprende mucho. Yo durante mis embarazos no he leído a mis hijos, ni les he puesto música, bueno y tampoco me he preparado "antes de"...ha sido todo como más espontáneo. Han venido cuando ellos han querido y han sido bien recibidos y durante las gestaciones intentaba cuidarme lo máximo en cuanto a alimentación, ejercicio físico, etc... pero leía para mi y escuchaba música para mi. Siempre he pensado que lo que hace feliz a la madre hace feliz al bebé. La conexión es total o debería serlo, aunque vivimos en un mundo en el cual muchas mujeres no están conectadas con sus cuerpos por lo cuál tampoco lo están con sus bebés.
Pero bueno vamos al grano. En estos años he escrito mucho de la lectura en voz alta porque es un tema que me apasiona y al que he dedicado muchas horas de mi existencia (algún día igual  hago un cálculo). Aún así veo que hay mucha gente a la cual sorprende que se lea en voz alta a niños que ya son lectores, o sea a niños que tienen más de seis o siete años. A mí me leyeron hasta que aprendí a hacerlo sola y parece que esa es la tónica general. El leer a un adolescente es impensable para un tanto por ciento muy elevado de la sociedad. Y si soy sincera la primera vez que leí en blogs de familias americanas que leían en voz alta a sus hijos de dieciséis años, pensé que a esos chicos les debía faltar un “hervor”, pero bueno también lo pensé de chicos de esa edad educados en casa ja,ja,ja...
Moraleja: En esta vida nunca digas nunca...
La cuestión es que yo empecé a leer en voz alta porque es lo natural, lo que todos los padres hacen con sus hijos pequeños, porque me apasionan los libros, porque disfrutaba como una "enana" leyendo cuentos y viendo hermosas ilustraciones, porque pasaba con mis hijos las 24 horas del día y leerles en voz alta era otra actividad más. Cuando algo te apasiona y forma parte de tu vida, de tu existencia, intentas transmitírselo a tus hijos. Es un tesoro y lo compartes. No podrías no hacerlo. La lectura para mi es un tesoro y me ha dado y me da tantas satisfacciones, que por eso me encantaría que mis hijos llegasen a amarla. Por cierto: misión cumplida con los mayores...ya veremos con las nuevas generaciones.
Mi primogénito y “culpable” de todo, aprendió a leer tarde (ya sé que no me vais a hacer caso, pero por favor, si tenéis un lector tardío no os desesperéis...terminan leyendo). Cómo iban pasando los años y el niño no leía por su cuenta y además no iba al colegio una servidora no tenía más remedio que seguir leyendo para él. ¿Qué pasa? Que su nivel de comprensión era muy alto y pude leerle muy pronto libros con los cuales yo también disfrutaba.
Creo en el valor formativo a todos los niveles de la literatura. Entonces empecé a volverme una buscadora incansable de buenos libros. Decía Newton que la búsqueda de libros era su deporte favorito
Vamos a ver...no se trata de leer por leer, se trata de leer lo mejor. En esto yo también soy de buscar la excelencia y no por elitismo...¡¡¡Dios me libre!!! 
Sencillamente tenemos unos años limitados sobre esta tierra y prefiero empaparme de lo mejor que ha sido capaz de crear el hombre que de nimiedades. Las obras que trascienden a través del tiempo ¡¡¡por algo será!!! es lo mismo que sucede con la música clásica. Además si un libro no te aporta nada, no te hace mejor persona, no te inspira, entonces ¿para qué leer?
Por supuesto puede ser una obra que ha enamorado a muchas generaciones y oye ni a ti ni a tus hijos te llena...pues no pasa nada...la dejamos y ya está. A nosotros nos ha pasado ¡¡¡eh!!! libros que aparecen en todas las listas (amo las listas de libros) y que no hemos podido terminar. Verbigracia, Los niños del agua de Kingsley... y no sé si debería decirlo públicamente pero tampoco hemos podido nunca con Alicia en el país de las maravillas...upsss, lo solté...
Me hice experta en buscar libros y en leérselos a mi hijo y a los que fueron viniendo detrás y en ello sigo. De vez en cuando sigo descubriendo autores, joyas, blogs, listas. Libros que nunca leí en mi infancia y que estoy disfrutando de adulto ¡¡¡una pasada!!!
Un día mi hijo aprendió a leer pero no sucedió eso que todo el mundo cuenta, del típico niño que empieza tarde a leer pero pasa de no ser lector a leerse el Quijote en un par de tardes....Noooo, ese debe ser otro mito como los que comentaba el otro día de los niños homeschooler.s. Mi hijo pasó de no ser lector a ser capaz con mucho esfuerzo, de descifrar un libro básico para niños de cuatro años.
Claro, eso no le motivaba en absoluto y mi único remedio para situación tan “trágica” era seguir leyendo como si me fuera en ello la vida. Pero si os cuento los libros que le leía y que comentábamos no os lo creeríais. Ningún niño de su edad sabían ni de su existencia. Los de su edad estaban con Gerónimo Stilton.
Yo también compraba libros de ese estilo para que por su cuenta se fuera soltando. Pero lo que es una pena  es que tantos niños pasen su infancia con esos libros y luego nos extrañamos de que cuando llegan a la adolescencia o mucho antes no lean, pero ¿cómo van a leer? Entre esa literatura creada específicamente para niños, sin ninguna riqueza de ningún tipo, simplonas y luego la cantidad de libros mediocres que les obligan a leer en el colegio tenemos el cóctel perfecto para que aborrezcan la lectura y estén todo el día enganchados a otros menesteres. Se lo hemos puesto en bandeja.
Yo leía libros de geografía,  de historia, de ciencias, biografías pero sobre todo mucha literatura.
Entonces fui vislumbrando la belleza de la lectura en voz alta y sus muchos beneficios. De ello he escrito tanto que no quiero aburrir a mis lectores antiguos por lo que pongo los enlaces por si queréis profundizar.
Leer en voz alta es muy enriquecedor a todos los niveles y para las dos partes: el rato que pasas junto a ellos, el compartir buenos libros, los libros que les lees y que ellos quizá nunca hubiesen leído, la cultura que se adquiere, el vocabulario que aprenden, lo bien que se expresan de manera oral y escrita. Os pongo un ejemplo: En casa nunca hemos hecho comentario de textos, tampoco han escrito apenas porque no les gusta. Cuando el mayor se iba a presentar a las pruebas libres para sacarse la ESO había comentario de texto, pensé que eso sería un problema y en cambio hizo unos cuantos en casa y  perfectos. Al fin y al cabo un comentario de texto no es más que entender lo que has leído y valga la redundancia comentarlo.
Siguiendo a Charlotte Mason intenté en varias ocasiones pedirles narración de lo que les leía y nunca funcionó. En cambio de manera espontánea si son frecuentes los diálogos post lectura y las interrupciones y las preguntas y los ratos de juegos inspirados en las lecturas.
Para mi ha de ser una acción gratuita y ¿sabéis cual es la mayor ventaja de leer en voz alta? 

Lo que se disfruta. 

No siempre, por supuesto...a veces te apetecería más hacer otras cosas, leer lo que te apetece, no releer, pero en general es algo que he disfrutado y disfruto cada día. De hecho y sin lugar a dudas lo mejor de la educación en familia (para mí claro...).
Es como la lactancia, muy exigente, pero en el fondo el poso que queda al cabo del tiempo, son esos recuerdos de felicidad, de bienestar, de placer.
Los partos. He tenido la suerte de que todos hayan sido  naturales, diferentes y  maravillosos en su individualidad. Es algo beneficioso para los bebés venir al mundo de esa manera, y además a ti te queda esa sensación (no voy a decir empoderante, me niego ja,ja,ja...), te queda esa sensación de plenitud, de que a partir de ese momento vas a ser capaz de hacer todo lo que se te ponga por delante.
Repito que llegué a todo lo mucho o poco que he llegado en mi vida dando “pequeños pasos” (de ahí el título de mi libro), haciendo caso a mi instinto, desobedeciendo prácticamente en todo a los expertos, siguiendo los ritmos de los niños y ahora que los años van pasando y voy viendo en los hombres que se están convirtiendo, pienso que oye no lo he hecho tan mal.

¡¡¡Leed en voz alta a vuestros hijos!!!!,


Llegará un momento en el que ya no querrán que les sigas leyendo, de igual manera que llega un momento en el que se destetan, en el que ya no quieren dormir pegados a ti, en el que prefieren pasar la tarde con unos amigos que contigo...así llegará un buen día en el que te digan: “mejor me lo leo yo”, y ese día aunque ahora no me creas, se te desgarrará el alma y si tienes la suerte de tener algún hermano con el que seguir compartiendo “esos ratitos”, la pena será más llevadera.



"Extraña desaparición la de la lectura en voz alta, ¿Qué hubiera pensado Dostoievski? ¿Y Flaubert? (…) ¿O es que Flaubert no gritaba su Bovary hasta reventarse los tímpanos? (…) ¿Es que él, que se ha peleado tanto contra la música intempestiva de las sílabas, la tiranía de las cadencias, no sabe mejor que nadie que «el sentido se pronuncia»? ¿Qué? ¿Textos silenciosos para espíritus puros? ¡A mí Rabelais! ¡A mí Flaubert, Dosto, Kafka! ¡Dickens, a mí! ¡Gigantescos gritadores de sentidos, aquí de inmediato! ¡Vengan y den vida a nuestros libros! ¡Nuestras palabras necesitan hacerse carne! ¡Nuestros libros necesitan vida!"

Daniel Pennac




NOTA: La próxima "entrega" será sobre ideas para que funcione en casa la lectura en voz alta, basadas en mi experiencia y en lo que he observado en otras familias.
Y quizá hable también no sé si en el mismo post o en otro, sobre los mitos de la lectura en voz alta. 
Os dejo un enlace a un libro que a mi me gusto mucho sobre la lectura en voz alta de Pennac.








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