23 de junio de 2019

El "sufrimiento" de las madres


"No os preocupéis demasiado esta noche pensando en el camino. Pues los caminos que seguiréis todos vosotros ya se extienden quizás a vuestros pies, aunque no los veáis aún" 

Galadriel La Comunidad del Anillo 

#FotosDeSamuel en Instragram y Facebook

A los pocos días de nacer mi  pequeño, vino la hija de unos amigos a vivir con nosotros una temporada para mejorar su español y cuando la chica aterrizó en nuestro caótico hogar se encontró con una servidora que durante los puerperios se convierte en un "espécimen" con ojeras, la ropa siempre manchada de fluidos diversos, rodeada de cuatro chiquillos ruidosos y con un recién nacido adosado durante las veinticuatro horas del día.

Siempre he practicado colecho de noche y de día con mis hijos pero durante el día me tomaba algún respiro para ir por ejemplo al baño ja,ja,ja...pero con Yago no fue así. No me despegaba de él, tenía la sensación un tanto neurótica de que si la criatura desaparecía no ya de mi campo visual, sino del contacto con mi piel su corazón iba a dejar de latir.

La cuestión es que la chica  iba, venía, estudiaba y realizaba a lo largo de cada jornada diversas actividades como solemos hacer los humanos y  me encontraba a mí en la misma posición o con alguna pequeña variante pero siempre con el bebé encima y poniendo una cara de auténtica lástima  siempre decía con su español casi perfecto: ¡¡¡Oh, el sufrimiento de las madres!!!

Y yo me sentía así como si realmente fuese una víctima, cuasi martir, aunque internamente sonreía pues por desgracia conocía cuál es el mayor sufrimiento de una madre y no se trata  precisamente del hecho de tener un bebé en brazos... aunque sea durante todo el día y se te queden dormidos los brazos y te duela todo el cuerpo y no logres dormir por las noches y huelas a leche y fueras capaz de dar tu "reino" por una ducha tranquila.

Yo elegí ser una madre no sufridora, de hecho mi propia madre cuando mis hijos eran pequeñitos me decía frecuentemente a modo de reproche: ¡¡¡Hija, es que no sufres por nada!!!
Y efectivamente durante la etapa de crianza, con niños sanos y en circunstancias más o menos amables no debería haber demasiado sufrimiento o motivo de preocupación. Los bebés con la teta crecen saludables, fuertes y no suelen enfermar. Si no van a la guardería siguen criándose sin necesidad de visitar al  médico.  Eso evita mucho sufrimiento y yo desde luego no sufría cuando mis hijos de pequeños se quitaban los zapatos en el parque, ni sufría en esas etapas en las que les da por comer "algo" de tierra. Normalmente comen una poca y ya está (no son tontos). Tampoco sufría si no compartían sus juguetes en el parque (yo seguía leyendo mi libro y  se apañaban estupendamente entre ellos). En realidad sufrir con esas edades teniendo niños sanos es un derroche de energía porque  a medida que van pasando los años la vida se complica si o si. Las madres que llevan a los niños al colegio tendrán sus propias cruces y preocupaciones (las desconozco, aunque me puedo hacer una idea, aquí algunas en clave de humor). Pero desde luego las madres homeschoolers tenemos sobrados motivos para sufrir y preocuparnos y además suelen ser más o menos los mismas y suelen asaltar periódicamente y en momentos muy puntuales.

Cuando ya has pasado por casi todas esas preocupaciones, las vas viendo con otra perspectiva e incluso te pueden hasta hacer sonreír.

Estoy en varios grupos de WhatsApp de mamás homeschoolers y uno de esas cuestiones que nos causan más dolor de cabeza es el tema de los títulos. El otro día les prometí que iba a escribir un artículo titulado: ¡Qué no cunda el pánico! aunque al final lo he titulado de otra manera la temática es la misma.

Si hacemos homeschooling en España o en cualquier otro país del mundo en el cual no esté regulada esta opción educativa, nuestros niños podrán saber latín o tener un nivel de matemáticas como el de un ingeniero de telecomunicaciones, pero de cara al Estado carecerán de títulos que lo acrediten. O sea no tendrán un papelito como el resto de los niños de su edad en el que ponga que tienen esa educación considerada obligatoria.

Y entonces por nuestras cabezas pasan irremediablemente escenas terribles: Nuestros hijos condenados a ser poco más o menos que  proscritos, marginados, la escoria de la sociedad porque no tienen (en el caso de España) el codiciado y anhelado título de la ESO. Educación secundaria obligatoria. Condenados al ostracismo porque no tienen un título que todo el mundo tiene (al menos esa es la teoría), condenados casi a la mendicidad porque no se puede acceder al mundo civilizado e inteligente sin la ESO.

¡¡¡Pues vaya panorama!!!

La realidad es que para conseguir ese papelito los niños españoles tienen que  pasar muchas horas de su vida sentados en pupitres, han tenido que madrugar de lunes a viernes durante toda su infancia, han tenido que hacer muchos deberes, han tenido que realizar infinidad de exámenes, generalmente han sufrido mayor o menor dosis de estrés, algunos incluso el horrible acoso. Desde luego no ha sido en la mayoría de los casos un camino sencillo. Y muchos después de esos esfuerzos  y por diferentes circunstancias, no llegan a obtener ese título a los dieciséis años. Hay mogollón de chavales que se presentan por libre a las pruebas de la ESO, a las pruebas para los ciclos medios, etc. O sea que esos chicos no lograron obtener el título a pesar de haber estado escolarizados toda su vida.
Yo también me he sentido insegura, he tenido miedo y he pensado que no tener ese título a los 16 era una desgracia sin igual y por otro lado una injusticia.
Ahora no siento que sea ningún problema porque he vivido en mis propias carnes la terrible y absurda paradoja de que el sistema presione tanto a los niños y a las familias para llegar a obtener ese título. Son horas y horas y horas de hipotético aprendizaje y estudio. Deberían ser todos como pequeños Einstein. Y luego resulta que cuando llegas a los dieciocho años y por la razón que sea no posees el título parece que es el propio Estado el que entra en pánico porque prácticamente te lo regala. Hay mil modos de obtenerlo. Si eres homeschooler de pura cepa, instintivamente te lanzarás a las pruebas por libre que es la opción más difícil y a la vez super facil de sacar. Si no te atreves a ir por libre pasas por un centro para adultos y te van a dar todas las facilidades del mundo para que lo saques.

Yo solo puedo aconsejar desde mi experiencia dos cosas:

Totalmente prohibido pensar en estas cosas si tu hijo es pequeño. Sobre los doce años puedes ir viendo cómo está el panorama, porque todo  va cambiando. De nada sirve además tener planes cuando tu hijo es un bebé, no sabes cuales van a ser sus intereses cuando crezca, ni de qué modos va a poder acceder al sistema escolar (en caso de desearlo).
Cuando ya van teniendo cierta edad se pueden ir trazando diferentes planes para que el chico pueda ir obteniendo los títulos que va a ir necesitando. Suele haber bastantes opciones, es cuestión de preguntar, informarse y ser creativo. Y siempre tener varios planes, si falla uno no pasa nada seguimos con el siguiente...

Pero lo más importante es tener siempre muy presente que nosotros empezamos en su día a hacer homeschooling por una serie de sólidas razones. El homeschooling es una opción incómoda, radical, mal vista socialmente y si has seguido perseverando con tus hijos desde que eran bebés está claro que no se trataba de un antojo, ni de una excentricidad, ni de un irracional arrebato. Mira a tus hijos y piensa en el insignificante precio que tienes que pagar a cambio del regalo que les has dado: el de una infancia y una juventud plenas.

Y hay otro aspecto que siempre pasamos por alto. Nuestros hijos NO van a perder dos años de su vida para conseguir el título en cuestión. Esa es una mentira. Ellos siguen durante ese tiempo formándose, aprendiendo, viviendo. No están dos años sentados esperando a...como si se tratase de un condenado a la pena capital. Es el Estado el que tarda X años en reconocerles algo que ellos ya tenían.

¿Injusticia? Pues ya no lo sé. Quizá en un mundo ideal no debería de existir esa "penalización", no existe en muchos países, ni tan siquiera existía en el nuestro hace unos años. Peroooo en esta vida cada vez que tomas un camino o eliges una opción tiene sus más y sus menos. No hay nada que sea perfecto.
Pero vamos a ver:

¿Qué nos importa? ¿No es más importante tener los conocimientos que un papel? Y aún así tampoco nos deberían importar los conocimientos en sí, sino más bien el amor a la sabiduría. Que en nuestros chicos haya prendido esa llamita, que tengan sed de cosas buenas, de todo lo que es hermoso, justo, noble y lo demás vendrá por añadidura. Como dice el Eclesiástico 17-19 :

 "Mantente firme en lo que te aconseje tu corazón, pues nadie te será más fiel que él. La conciencia humana suele advertir mejor que siete centinelas puestos en un alto para vigilar. Pero, por encima de todo esto, ruega al altísimo que guíe tu camino según la verdad" 

Si todo transcurre con normalidad y en el caso en que realmente necesitéis los títulos os aseguro que cuando tengan los dieciocho años pueden tener todos los  que tienen los chicos de su edad y quizá alguno más exótico obtenido en el extranjero.

No obstante a continuación os dejo algunos post que hablan sobre la manera de obtener títulos:

Obtención de títulos después del homeschooling Blog Paideia en familia

Prepararse para la prueba de Ciclos Grado Medio Marvan del blog ORCA

Y después del homeschooling...¿qué? Blog En las alas del aire de Esther Quiles y Rebeca

Existe también otra opción que yo no conocía hasta hace unos meses. Me lo comentó Mayte y es la de acceder a certificados de profesionalidad. La condición es tener los dieciséis años cumplidos y no estar ni estudiando ni trabajando. Existen de Grado I a los que se accede sin estudios. Grado II con la ESO o examen previo de lengua y matemáticas. Grado III con bachillerato.


Si sabéis de alguna entrada u opción más me lo decís y lo añadimos aquí e insisto: ante todo ¡¡¡¡Qué no cunda el pánico!!!! ja,ja,ja...



"Si yo tuviera un hijo
le daría un buen caballo,
para huir de las escuelas,
los pedantes y los diarios".

P.Leonardo Castellani

31 de mayo de 2019

Que por mayo era por mayo y retales de vida cotidiana.

No sé vosotros pero yo por estas fechas suelo llegar extenuada. Y los niños es un descontrol total. No sé si será cansancio acumulado de los años y la vida ja,ja,ja porque antaño recuerdo que seguíamos haciendo homeschooling durante el mes de junio e incluso días de julio por eso de que luego empezamos el curso sobre octubre y este año no paro de preguntarle a los chicos y ¿cuándo terminan los niños el colegio? Madre mía y que no llega.
Si paro ya, tengo remordimientos de conciencia y si sigo siento que me muero...
Pues eso que es agotadora la vida de las  madres. Porque además es terminar y empezar a planificar el curso que viene. Un superconsejo para  no pillarnos los dedos es dejar muchooooooo espacio para respirar cuando planifiquemos el curso. Yo en verano me vengo a arriba, cojo el calendario y tacho el día de Navidad y la Semana Santa de milagro, pero luego venga a apuntar cosas, ideas, libros para leer, poemas para memorizar, visitas culturales, experimentos...Todo bien apretadito para que los chicos sean los más listos del barrio y no será que no tengo años de experiencia... y luego llega abril aguas mil y estoy que me subo por las paredes comparando las expectativas con la realidad.
De verdad, dejad mucho espacio libre para imprevistos o simplemente para esos días en que con levantarte, sobrevivir y acostarte ya has cumplido con la humanidad.
Y hablando de poemas para memorizar os comparto el del prisionero  que es de mis preferidos.

Que por mayo era, por mayo, 
cuando hace la calor, 
cuando los trigos encañan 
y están los campos en flor, 
cuando canta la calandria 
y responde el ruiseñor, 
cuando los enamorados 
van a servir al amor; 
sino yo, triste, cuitado, 
que vivo en esta prisión; 
que ni sé cuándo es de día 
ni cuándo las noches son, 
sino por una avecilla 
que me cantaba el albor. 
Matómela un ballestero; 
dele Dios mal galardón.

Y siguiendo con el tema de las expectativas versus realidad os comento que ayer tuvimos que ir a Madrid a realizar gestiones y me fui con los tres pequeños en tren. Me encanta mi ciudad natal, ¡¡¡siempre tan bonita!!! pero apenas voy y cuando lo hago ya es en plan turista a pesar de haber vivido toda mi vida ahí.
La cuestión es que los planes siempre son los mismos: Madrugamos, llegamos pronto, hacemos las gestiones, podemos visitar un museo por la mañana y por la tarde vamos al Prado que es gratis. Un planazo para cualquier familia homeschooler que se precie de ello.
La realidad siempre es la misma: Se nos pegan las sábanas (a la madre la primera), llegamos a tiempo justo de hacer las gestiones antes de que nos den con la puerta en las narices, comemos cualquier "cosa" en un Burguer y nos pasamos dos horas en la piscina de bolas esa cutre que tienen, que lógicamente está vacía porque a diario y por la mañana en Madrid no hay niños y por la tarde cambiamos el Prado por visitar Ale Hop.
Que quede entre nosotros por favor, porque además el panorama ha degenerado mucho con los años. Cuando los mayores eran pequeños tampoco llegábamos al Prado pero al menos pasábamos la tarde en la FNAC leyendo libros, ahora ya es viendo frivolidades.





El primer Boletín de Paideia en Familia ya ha llegado a Amazon, y eso que pensé que nunca lo conseguiría. Cada vez que se me ocurría corregir una coma, se movía todo, de hecho estuve en un tris de ir a buscar a un exorcista. De verdad que las cosas vistas desde fuera parecen muy fáciles pero luego te pones y todo tiene su misterio. Al final y asumiendo que la perfección no existe decidí no tocarlo más. Espero que haya quedado bien. De momento está en formato papel. A ver si en otro empujoncito lo saco en Kindle. Creo que en papel es más útil porque puedes subrayar, además al final he dejado unas hojas en blanco para tomar notas, apuntar ideas, pero hay quien prefiere el formato digital y sobre todo pienso en países como Argentina donde es prácticamente imposible adquirirlo de otro modo.

A por junio...



13 de mayo de 2019

Presentación del primer BOLETÍN PAIDEIA EN FAMILIA

El homeschooling no siempre responde a una vocación de los padres, muchas veces es más bien una salida de emergencia. Cada vez es mayor el número de familias descontentas con el sistema escolar. No es que no les guste el colegio al que van sus hijos, no es que consideren que el sistema tiene fallos sino que más bien se están dando cuenta de que el fallo es el sistema. Un sistema que hace aguas y que está dejando de ser bueno para muchos niños y como consecuencia para muchas familias. A muchos padres que dejan cada día a sus hijos en el colegio no les gusta lo que luego observan en sus pequeños. 
A la mayoría ni siquiera se les ha pasado por la cabeza el hecho de tomar las riendas de la educación de sus hijos, hasta que un día oyen hablar del homeschooling, o conocen a alguien que lo hace. 
El problema es que aunque cada vez hay más información al respecto, todavía es muy poca la que existe. Es incomparable el acceso a recursos que tiene cualquier padre que opta por la educación convencional, con la que tiene el que pretende educar en el hogar. Lo nuestro es como un pequeño grano de arena en el desierto, casi invisible.
Las familias se encuentran sin referentes y literalmente ¡no saben por dónde empezar! Sobre todo cuando se trata de desescolarizar. Nosotros hemos ido a la escuela, nuestros padres han ido a la escuela, nuestros abuelos fueron a la escuela. ¡No existen familias que ahora tengan hijos y hayan sido educadas en casa!
Es más o menos lo mismo que ocurre con la lactancia materna o los partos. Nuestras abuelas tuvieron a sus numerosos hijos en su hogar y los amamantaron durante años y lo hicieron en tándem y embarazadas y todo tan sencillo y natural. Nosotras necesitamos un arsenal de libros para prepararnos para el embarazo,  el parto,  la lactancia, la crianza, porque no tenemos referentes y ni nuestras madres, ni nuestras tías ni nuestras amigas o vecinas nos pueden ayudar. ¿Os imagináis a nuestras abuelas leyendo un libro sobre la crianza de los bebés? Les habría dado un ataque de risa. 
Pero ¡ojo! que el tema del homeschooling es más peliagudo pues es menos instintivo y además es un concepto muy novedoso. 
Vamos a asumir totalmente la educación de nuestros hijos en un mundo que cambia a una velocidad vertiginosa y muchas veces nos enfrentamos a ello así "a las bravas".
Me recuerda a esos padres que de repente descubren que uno de sus hijos tiene una enfermedad de esas rarísimas de las que nadie sabe nada, ni tan siquiera la medicina y no tienen más remedio que coger "el toro por los cuernos" y empezar a estudiar, a investigar y terminan descubriendo lo que necesitan sus hijos. Es la urgencia del amor lo que les conduce a ello.
Muchos padres contemplan con resignación un sistema escolar que se está quedando obsoleto y que no contribuye a la felicidad de sus hijos, que no les está convirtiendo en personas más sabias, ni más bondadosas, hasta que un día dicen: ¡Se acabó! Y ese día empiezan a buscar información y recursos. Este movimiento va a más. Ya somos unos cuantos los que estamos educando a nuestros hijos personalmente. Algún día estos jóvenes educados en casa quizá eduquen a sus hijos de la misma manera y al menos ellos si sabrán por donde empezar porque lo han "mamado" desde pequeños.
Toda esta larga introducción era solo para deciros que confío en publicar en unos días el primer Boletín de Paideia en familia y también espero que será el primero de una larga serie.
¿En que van a consistir?
Pequeños libros (en realidad son normales, pero digo pequeños porque los comparo con mi primer tochito, ja,ja,ja) que en principio van a salir en formato de papel, pues en su día pregunté en Instagram y aunque pueda parecer increíble ganó por un tanto por ciento elevado el papel versus digital. Aunque luego lo sacaré en Kindle sobre todo pensando en las que estáis al otro lado del "charco".
Quiero dejar mi pequeña aportación por escrito, para que no se pierda entre la vorágine de información de Internet.


Os cuento más o menos el contenido del primero:
  • El diario de una madre normal con cinco hijos que se educan en casa (o sea yo). Una de las preguntas más frecuentes que me hace la gente es: ¿Y cómo es un día en tu casa? Pues más o menos así...Es un mes entero, un mes de invierno, el primero del año y fui escribiendo casi cada día de manera informal (tipo blog).
  • Un artículo extenso sobre un tema concreto relacionado con la educación de los hijos. En este caso hablo sobre algo que considero muy importante y también me preguntáis mucho. La importancia y el modo de hacer un dossier.
  • Una entrevista que me ha encantado hacer a Maria Calderón. Esta mujer casi no necesita presentación pero para quien no sepa quien es, os cuento que ella educó a sus hijos en casa desde el nacimiento hasta los 13 y 9 años. La he elegido para este primer boletín porque muchos tenemos siempre el miedo de: ¿Y si tengo que escolarizar? ¿Se adaptarán mis hijos? ¿Tendrán problemas para relacionarse? ¿Aprobarán algo o serán un fracaso escolar? Pues aquí en esta entrevista Maria nos cuenta su experiencia.
  • Hay otro apartado con respuestas a preguntas que me hacéis. Preguntas que me hace la gente por la calle, a través de las redes, del correo, etc. Me cuesta mucho trabajo contestar a cada uno, más que nada es la falta de tiempo. De esta manera quedan ahí las respuestas, escritas...que no se las lleve el viento.
  • También he incluido una reseña del último libro leído en familia. También me soléis preguntar mucho por libros para leer a vuestros hijos, por las edades...pues ahí va una muestra.
  • Una recomendación de material didáctico. Siempre material que hayamos usado, nos haya sido útil, barato y sencillo de utilizar. Porque las madres homeschoolers NO tenemos tiempo de sobra y necesitamos cosas que nos faciliten la vida, no que nos la compliquen.
  • Todo esto aderezado con reflexiones, citas, ideas, comentarios de los libros que voy leyendo...de todo un poco.
La idea es servir de inspiración y compartir lo que durante tantos años hemos hecho en casa y lo que seguimos haciendo. La verdad es que cuando ves chicos así mayores como los míos y aunque quede mal decirlo "tan majetes", te vienes arriba y piensas inevitablemente que no lo has hecho tan mal, aunque por supuesto todo es mejorable.
Ah, se me olvidaba que hay un apartado para escuchar vuestras ideas, sugerencias y preguntas, ya que cada boletín lo iré confeccionando en base a vuestras necesidades reales. O sea de alguna manera va a ser interactivo. 
Os dejo que estoy haciendo la "última revisión"...






8 de abril de 2019

Luces y sombras del homeschooling II: Si piden ser escolarizados...


«Al entrar en la familia por el nacimiento entramos de verdad en un mundo incalculable, en un mundo que tiene sus leyes propias y extrañas, en un mundo que podría muy bien continuar su curso sin nosotros, en un mundo que no hemos fabricado nosotros. En otras palabras, cuando entramos en la familia entramos en un cuento de hadas».

G. K. Chesterton


Pienso que la causa principal de que los niños sean escolarizados años antes de comenzar la universidad, es precisamente que en algún momento de sus vidas ellos mismos demanden ir al colegio o al instituto. Eso es lo que le ocurre a un porcentaje muy elevado de familias homeschoolers.
Os cuento mi punto de vista al respecto, que por cierto ha pasado del blanco al negro con el paso de los años.
Yo siempre digo que el homeschooling me eligió a mí y no al revés. Yo no pretendía educar a mis hijos en casa, yo solo aspiraba a ser una madre «normal» que cada día despierta a sus niños, los viste, les prepara el bocadillo para el recreo, los lleva al colegio, luego los recoge, les ayuda a hacer los deberes y va cada Navidad a ver la función de teatro que sus retoños han ensayado durante meses. Yo empecé a hacer homeschooling porque mi niño mayor no quería ir al colegio y buscando el centro ideal en el que respetaran sus ritmos,  le dejasen ser él mismo,  le permitieran pasar mucho tiempo en contacto con la naturaleza y le mostrasen los valores que yo quería transmitirle, llegué a la conclusión de que todo eso que buscaba fuera ya lo tenía delante de mis ojos: ¡¡¡estaba en mi propio hogar!!! Y así...la vida nos llevó a la educación en familia con todas sus ventajas e inconvenientes. Con sus luces y sus sombras.
Cuando mis hijos eran muy pequeños yo seguía anhelando vivir mi vida, añorando de una manera pueril mi vida de antes de ser madre, alejarme de las rutinas del hogar siquiera unas horas, y cada otoño les preguntaba si querían ir al colegio y cada otoño mis hijos me miraban como si estuviera loca y me respondían con un rotundo «no».
Imaginaos cuatro niños seguidos, viviendo en el campo, jugando desde que se levantaban cada mañana hasta el anochecer. Jornadas enteras en plena naturaleza, trepando a los árboles, construyendo cabañas, haciendo presas. A última hora reunidos  alrededor del calor de la chimenea para leer cuentos de hadas hasta que se iban quedando dormidos agotados. 
¡¡¡Agotados de jugar, agotados de ser niños!!! ¡¡¡No extenuados por tener agendas más saturadas que las de muchos ministros!!! 
Días de invierno llenos de manualidades, experimentos, recetas deliciosas en una cocina siempre bullendo de frenética actividad.
¿Qué niño en esas condiciones iba a pedir ser escolarizado? De hecho es bastante infrecuente que demanden ir al colegio cuando son pequeños.
Al mío de cuatro años de vez en cuando le preguntan por el «cole» en la calle y se queda con cara de «pocker», primero porque no sabe ni qué es el colegio y segundo porque ¿para qué iba a querer estar en un lugar diferente a su casa? Su casa... dónde están sus padres, sus hermanos, sus juguetes, su vida entera.
El hecho de que hayamos llegado tan lejos en la educación en familia ha sido fruto de las circunstancias, jamás en la vida habría imaginado compartir mi día a día con semejantes «tiarrones» como los que tengo ahora mismo ja,ja,ja.
Pero con el paso del tiempo he logrado enamorarme de esta opción educativa ya que a pesar de lo dificultoso de la misma, la balanza se inclina favorablemente del lado de las ventajas. Viendo a mis hijos mayores pienso que que todos los esfuerzos han merecido la pena y que de ser viable considero muy bueno que sigan en casa hasta la universidad o la incorporación al mundo laboral. Hay algunos que incluso se apuntan a años sabáticos o al "homeschooling superior" que inventó el hijo de Marvan.
Pero ¿Qué hacer si un chico de pongamos quince años pide ser escolarizado?
Pues al estilo de mi amiga Marvan yo respondería: ¡¡¡depende!!!
Al principio del post decía que había cambiado en mi manera de abordar esta cuestión y voy a intentar explicar el por qué. Cuando mis hijos eran pequeños yo pensaba que ellos debían tener la última palabra, quizá porque intimamente estaba deseando que dijesen que querían ir al colegio. Pasados los años creo que hay cuestiones en las que por supuesto hemos de considerar la opinión de nuestros hijos pero para tomar una decisión hay que sopesar muchos factores y por supuesto la  última palabra debe ser la de los padres. 
Es de sentido común, sentido por cierto que está en peligro de extinción. 
Hace muchos años conocí a una niña de quince años que quería ir al instituto porque tenía claro la carrera que pretendía estudiar y no quería perder tiempo homologando títulos obtenidos en el extranjero o presentándose a pruebas libres. En ese caso considero que las demandas de la niña para ser escolarizada eran lógicas y desde luego si alguno de mis hijos me plantease seriamente algo así no dudaría en escolarizarlo.
Pero en la mayoría de las ocasiones el hecho de querer ir al instituto obedece más bien al deseo de muchos adolescentes de ser como los demás y de estar con chicos y chicas de su edad. Pocos conozco yo que realmente les mueva el anhelo de sabiduría y más hoy día que prácticamente todo saber está al alcance de nuestra mano.
Es una necesidad auténtica y legítima de todo ser humano el querer estar con semejantes pero recordemos que la escuela es un invento muy moderno y el hombre desde que es hombre ha socializado.
Lo primero que habría que valorar en cómo iba a afectar al resto de la familia (puede ser un poco caótico simultanear los horarios escolares con el homeschooling) y además hacerle ver que al instituto se va a estudiar, o sea que esa socialización con iguales no tiene nada que ver con la de los fines de semana o las vacaciones que suele darse con amigos que tienen estilos de vida y valores semejantes. Ir al instituto no es lo mismo que ir a una excursión a la montaña con un grupo de amiguetes o a una fiesta de cumpleaños.
Obviamente como padres hemos de procurar que los niños educados en familia tengan muchas oportunidades de relacionarse con personas que no pertenecen al ámbito familiar. Y llegada la adolescencia si queremos que sean felices hemos de facilitarles muchas y ricas oportunidades para compartir con chavales de su edad en actividades deportivas, culturales, religiosas, voluntariados.
Hay que estar siempre pendientes de lo que necesitan nuestros hijos para que se desarrollen correctamente e intentar satisfacer todas sus necesidades auténticas, que cada edad tiene las suyas. Si creemos en el homeschooling tenemos que pelear por ello, habrá épocas en las que todo fluya y seamos felices como perdices y en otras ocasiones habrá que luchar contra viento y marea para que la casa no se derrumbe y para ello es importante que esté construida sobre roca firme.
Y con los jóvenes hay que tener mucha mano derecha. Os dejo con un sensato consejo de la literatura castellana medieval que aparece en El Conde Lucanor de Don Juan Manuel. Lectura por cierto muy recomendable para estos días lluviosos de Abril.

«Vos, señor conde, pues habéis criado a ese mancebo y queréis llevarlo por el buen camino, buscad el modo de que con buenas palabras y con buenos ejemplos entienda cómo debe ocuparse de sus asuntos; pero nunca lo intentéis con insultos o castigos, pensando que así podréis corregirlo, porque es tal la condición de los jóvenes que en seguida aborrecen a quien los atosiga con recomendaciones (…) Si os portáis duramente con él, nacerá entre los dos tanta antipatía que solo os reportará perjuicios en adelante».







7 de abril de 2019

Entrevista sobre homeschooling

Os dejo la entrevista que me hizo Josep María Francás, aunque ya se ha compartido en las redes, pero para que no se  pierda. Espero que os guste a los que no la habéis leído.



2 de abril de 2019

Popurri de novedades en el mundo homeschooler de habla hispana

Después de que Facebook e Instagram considerasen que el anterior post era  ofensivo y me castigasen unos días a no poder publicar nada ya me da miedo volver a escribir. Pero voy a arriesgarme ja,ja,ja...
En primer lugar presentaros el libro de  Madalen Goiria, 10 consejos para homeschoolers. Lo publicó a últimos del año pasado. Muy recomendable como todos los de la serie, sobre todo para familias que se plantean el homeschooling como una opción educativa para un futuro, pero están llenos de dudas y también para los que estamos inmersos en esta "locura" ya que siempre está bien parar de vez en cuando y reflexionar sobre lo que estás haciendo. Me gusta leer a Madalen porque cuenta con mucha experiencia, conoce a muchas familias homeschoolers y por otro lado tiene la suficiente distancia emocional con esta opción como para no ser excesivamente pasional (como nos sucede a los que estamos enamorados del homeschooling) .Puede permitirse el lujo de ser más fría e imparcial. Un diez Madalen ¡¡¡como siempre!!!






Sylvia es una mamá de tres que ha educado en casa desde siempre y por cierto fue uno de los primeros blogs que conocí en español. Ha escrito un cuento precioso Emma y la ronda del año, en la que la protagonista es Emma una pequeña de tres o cuatro años. Cada  mes del año tiene un cuento, junto con diferentes propuestas de actividades, recetas de cocina y demás para hacer junto a nuestros hijos y que  corresponden con la estación en la que estamos y vinculadas a las celebraciones más importantes del año. Tiene un estilo tipo Waldorf, Montessori y es muy inspirador. Las ilustraciones las ha hecho su hija y son preciosas. De momento lo tienen publicado en versión digital pero ¡me ha contado un pajarito! que pronto lo podremos disfrutar en versión impresa.





Meninheira sigue sin parar de sacar imprimibles que nos pueden ayudar en nuestro día a día. Aquí tenéis todos sus trabajos. Yo quiero empezar con los de las células que las vimos hace unos meses y ya os contaré qué tal. Ha sacado también otro de los símbolos gramaticales montessori y me apetece utilizarlos para los más jóvenes de la familia porque tengo desde años los símbolos de madera pero nunca les he sacado partido.



Por otro lado está Maria. La mala noticia es que ha dejado de hacer homeschooling y la buena es que ha vuelto a escribir en un blog interesante como siempre. Reseñas de libros, bullet journal, reflexiones y mucho más.




Gisela mamá homeschooler de seis pequeños y que está detrás del precioso proyecto Mare Verum ha sido entrevistada por la televisión argentina sobre la educación en familia. En este vídeo podéis escucharla a ella y a otras familias hablando sobre esta cuestión. Muy interesante, espero que os guste.





Mi libro Pequeños pasos ya está en Amazon en formato digital para el Kindle y lo podéis leer gratis si tenéis la opción de kindleundlimited. Ya me contaréis qué os parece, sobre todo los que no podéis acceder a la versión impresa, a todos los amigos que hay al otro lado del "charco". Aquí también mis agradecimientos a la buena de Madalen Goiria que hizo "magia", colocó todas las notas a pie de página al final del libro (lo que hace más ligera la lectura) pero pinchando en el número te lleva a la nota. Una maravilla. Lo he vuelto a repasar, espero que no quede ninguna errata, aunque como me dijo Madalen que le decía a ella su director de tesis: "La  perfección no existe y está sobrevalorada" Pues eso...








27 de marzo de 2019

Luces y sombras del homeschooling I: "cuando las circunstancias cambian"


«Yo soy yo y mi circunstancia; si no la salvo a ella, no me salvo yo»

JOSÉ ORTEGA Y GASSET



¿Pensáis que es sencillo hacer homeschooling? Normalmente las personas que lo ven desde fuera lo encuentran muy difícil y los que estamos dentro también ja,ja,ja. Por lo que podemos inferir que fácil no debe ser. Yo suelo reflexionar a menudo sobre esta cuestión sobre todo porque son escasas las familias que eduquen a sus hijos en casa y que perseveren en el tiempo. En España al menos son  pocos los chicos y chicas que se educan en familia desde que nacen hasta la universidad o la incorporación al mundo laboral. No se trata de interpretarlo como un fracaso aunque obviamente cuando el ser humano se plantea un proyecto vital siempre anhela  que sea para siempre. Tenemos ansia de eternidad.


«¡Alma de mi alma, corazón de mi vida, insaciable sed de eternidad e infinitud, sé mi pan de cada día!», «¡Ser, ser siempre, ser sin término!»


MIGUEL DE UNAMUNO



Considero que la causa principal por la cual las familias escolarizan antes de que termine la formación que es considerada «obligatoria» en una gran parte de países del mundo y que va desde aproximadamente los seis años (aunque la escolarización cada vez es más temprana) a los dieciséis o dieciocho años, es que las circunstancias pueden cambiar de una manera radical porque estamos hablando de muchoooo tiempo.




Generalmente se empieza a hacer homeschooling con bebés y entonces es más crianza que otra cosa. Una etapa agotadora físicamente pero llena de ternura y belleza. Todo son colores, sonidos y aprendizaje en grado superlativo sin necesidad de enseñanza por nuestra parte. Los niños crecen y pienso que es más fácil satisfacer las necesidades auténticas de los bebés y de los niños pequeños que por ejemplo las de los adolescentes. A lo mejor con un bebé tienes toda la paciencia del mundo pero con un niño de doce años que solo piensa en jugar puedes perder los nervios. Y con un adolescente de dieciséis que se levanta por la mañana y se tira en el sofá como si hubiese estado toda la noche trabajando en una obra de construcción puedes pasar de perder los nervios a los gritos muy fácilmente. Eso significa estar constantemente adaptándose. Yo llevo dieciocho años diciendo: ¡¡¡Ya está, esto es lo que funciona!!! para tener que modificarlo a los pocos meses o incluso días porque los niños han cambiado y lo que funcionó el año pasado este ya no sirve. Sobre todo cuando hay varios hermanos y tienes que compaginar en el mismo espacio y tiempo de aprendizaje a un adolescente o dos con un bebé y algún niño pequeño. La humildad siempre ayuda para ser capaces de reconocer que nos hemos equivocado, que hay que enfocar las cosas de otra manera, que hemos de escuchar más a nuestros hijos y menos a los especialistas o incluso a nosotros mismos.
Es importante mantener la calma veas lo que veas porque todo pasa.
La adolescencia es la última etapa de la crianza, no hay que dejarse engañar por las apariencias, no hay que pensar que porque sus físicos correspondan a los de una persona adulta sus mentes vayan al mismo ritmo. Si los observas con mirada de madre puedes ver que son casi los mismos bebés vulnerables que hace «dos días» reclamaban tus brazos a cada momento. Qué no os engañe el hecho de que ya no tienes que agacharte para poner tu mirada a la altura de la suya. Todavía necesitan que les acompañemos y puede no ser buena idea escolarizar a «vida o muerte» porque sintamos que hemos fracasado. Puede que no sea buena idea hipotecar esos últimos años por el premio de un título que se puede conseguir fácilmente más adelante si realmente lo necesitan. Daos una última oportunidad, que ya queda muy poco para que alcen el vuelo de verdad y definitivamente.
Pero el hecho de que las circunstancias cambien no se limita exclusivamente al hecho de que los niños crecen de manera inversamente proporcional a nuestras paciencias. Significa también que no siempre hay estabilidad en la familia ni en la salud física y mental de las personas que están al cargo de ellos. Estos son factores que no se tienen en cuenta al empezar, porque como casi todos los proyectos que se emprenden en la vida se comienza con mucha ilusión pero luego el enamoramiento se va diluyendo en la rutina y queda el día a día muchas veces tan solitario, tan incomprendido, tan poco valorado, sin referentes y con la espada de Damocles siempre pendiendo encima. 
Además la vida es impredecible y por ejemplo ante una enfermedad importante de cualquiera de los dos progenitores el homeschooling difícilmente puede sobrevivir. O ante una separación. O ante un cambio en la economía familiar que obligue a obtener más ingresos y por tanto ambas partes hayan de estar involucradas al cien por cien en la actividad laboral (que no siempre es compatible con el trabajo del hogar). 
Hay muchísimos factores que pueden hacer inviable la educación en familia y que no podemos controlar por muy buena intención que exista inicialmente. Cuando los niños están escolarizados estas fluctuaciones de la vida les influyen menos.
No obstante y dado que nadie puede saber qué le depara el futuro creo que es mejor arriesgarse, dar el salto y empezar porque lo único que tenemos es el momento presente y mañana Dios dirá...
Con los pies  en el suelo (siendo conscientes de que nuestra tarea no es baladí y por tanto hay que actuar  con sentido común) y por otro lado con la mirada fija en el cielo, llena de entusiasmo, aspirando a lo  más alto y siempre conspirando con las estrellas






«Las fuerzas físicas y mentales de los seres humanos tienen unas facultades de resistencia tales, que parecen adaptarse maravillosamente y estar proporcionadas exactamente a las circunstancias en que se encuentran los individuos. Se trata de un poder, que en muchos casos basta para llevar a un hombre a superar todos los obstáculos que encuentra a su paso en el avance de la vida, por alta y escarpada que sea la montaña».


BALLANTYNE La isla de coral



6 de marzo de 2019

Crónicas de homeschooling cotidiano



"Es curioso como la arrogante noción de que somos dueños del universo nos ha llevado al error práctico de ser esclavos de nuestros instrumentos. No es verdad que, porque hemos inventado automóviles, debamos conducirlos; y porque inventamos cohetes, debamos ir a la luna; o porque inventamos la bomba atómica, debamos aniquilar el mundo. Los grandes debates son siempre sobre cosas simples, se combate por cosas obvias. Nosotros somos los dueños y no los esclavos de las cosas que fabricamos, así como somos servidores y no dueños de nuestra naturaleza" 

John Senior




Hace "siglos" que no escribo en el blog. Uno de mis propósitos para el nuevo año era dejar en un segundo o tercer plano las redes sociales y de momento lo estoy cumpliendo ¡¡¡yupiiiii!!! y además es una de las mejores decisiones que he podido tomar. Habré perdido seguidores y likes, pero he ganado tiempo para dedicarlo a lo realmente importante, que son mis hijos. Las redes no dejan de ser un atractivo y adictivo engaño pues te prometen que solo te van a "robar" unos minutos que es  lo que se tarda en subir una foto a Instagram, y otros pocos minutos para contestar a cuatro comentarios, y al final como no andes "ojo avizor" te roban hasta el alma. 
Como ya sabéis mis lectores habituales, el verano pasado mientras planificaba este curso, entré en "pánico" por diferentes causas (algo muy frecuente en madres, sobre todo si son homeschoolers) y decidí comprar libros de texto después de dieciocho años de abstención de los mismos. Pues así, a grosso modo y después de solo unos meses de "uso y disfrute" de los mismos, me atrevo a afirmar que se puede vivir sin ellos. De hecho tengo en casa un jovencito muy bien educado que apenas los ha utilizado para su formación (tan solo en los últimos años). Se puede recibir una buena educación sin usar libros de texto y os animo a hacerlo. 
Menos mal que fui "lista" y solo compré de matemáticas y lengua. Respecto a los de matemáticas no vienen mal del todo como guía para saber cuales son los contenidos de cada curso. Aunque eso mismo se puede hacer perfectamente consultando Internet y te ahorras un buen dinero que puedes invertir en libros de verdad o en lo que desees. Los de lengua de primaria me parecen muy mediocres, ahora entiendo que los chicos cada vez lean menos y me sorprende que a pesar de la educación que los "pobres" reciben aún quede algún lector. Eligen los textos más simplones, de poca letra y poca"chicha",como pretexto para que los niños aprendan ortografía, a hacer comentarios de texto, análisis sintáctico. No encuentras ni un solo clásico, sino literatura contemporánea y además con poca calidad. Ya decía el gran Tolkien que:

 "Todos necesitamos una literatura que esté por sobre nuestra medida, aunque no tengamos energía suficiente para ella todo el tiempo. (...) Un buen vocabulario, y una mayor comprensión de las cosas, no se adquieren leyendo libros escritos de acuerdo con el criterio que alguien tenga de qué vocabulario y qué comprensión de la vida son los propios de un determinado grupo de edad. Se adquiere leyendo libros situados por encima del propio nivel"

En los de secundaria ya presentan algún texto con más enjundia, pero como los chavales no tienen base alguna, les debe parecer poco más o menos que "chino" y como además nunca se busca el disfrutar de un libro de manera gratuita, sino que es en plan detectivesco: medir, analizar, encontrar, revisar, estudiar...realmente es toda una heroicidad que algún joven llegue a casa después de la jornada escolar con deseos de seguir leyendo por su cuenta pongamos que el Cantar de mio Cid.
Poema que  estamos leyendo ahora mismo en versión original y es una delicia. Además da mucho juego para comprender la historia de aquella época, repasar geografía española siguiendo los pasos del Cid en el destierro, ampliar vocabulario, hablar sobre los judíos en la Edad Media.
El Cid, aparece como un ejemplo de héroe,  leal al rey,  creyente, que ama profundamente a su familia, valiente,  noble, etc. Nos encontramos ante una persona que es superior a la mayoría de los mortales, pero de carne y hueso. Como diría Nietzche "humano demasiado humano". No es desde luego un arquetipo.
Y es que la poesía medieval estuvo impregnada de los temas eternos: La vida, la muerte, Dios, el más allá, las hazañas bélicas, el amor y por ello este tipo de lecturas dan para reflexionar y meditar sobre las grandes cuestiones, abarcando la filosofía, la teología y mucho más. No dejan indiferentes. Atrapan la atención.

En unos meses he dejado de lado los libros de texto y llegado a la conclusión que todo lo que habíamos hecho hasta ahora estaba bastante bien. Para seguir un currículo cuya pretensión sea alcanzar el amor a la Verdad, la Belleza y el Bien sigo recomendando una gran cantidad de buenos libros clásicos, dictados para aprender ortografía, alguna copia para mejorar la caligrafía, memorización de poemas y eso si... he incorporado  algo más de gramática por si acaso se tienen que presentar a alguna prueba  en un futuro, que les suene un poco. Pero eso es tan sencillo como cuando estás leyendo un texto hacer algún comentario acerca de figuras retóricas que aparezcan, o de los tiempos verbales, o medir algún verso. Esto de medir los versos debe ser cuestión de vida o muerte, porque no hay examen o prueba en la que no te lo pidan (pero tranquilos que se aprende en un rato). Y por supuesto que esto no significa que la lectura en voz alta sea constantemente interrumpida para preguntarles o puntualizarles: ¡¡¡Chicos, una metáfora, chicos un condicional!!!! Noooooo, porque entonces esos ratos de placer se convertirían en una tortura. Solo  de vez en cuando ja,ja,ja...Ese es el estilo de los libros de texto y de la escuela y no lo vamos a secundar  porque es evidente que no lo están haciendo demasiado bien.

"John Dewey decía que las escuelas son instrumentos de cambio social más bien que de educación, y esa es la razón por la cual Juanito o María no leen, ni escriben, ni sueñan, ni piensan".

John Senior

Según mi experiencia con eso es suficiente para que comprendan a la perfección cualquier texto (incluso complejos), que sean capaces de relacionar las lecturas entre si, hacer excelentes reseñas de libros (eso se lo pido a partir de los catorce años, antes nada), escribir con corrección (sin faltas de ortografía y sin tener que memorizar reglas), expresarse muy satisfactoriamente de manera escrita (con riqueza de vocabulario, bien argumentado, bien escrito).
Las matemáticas también se trabajan a diario en casa. El "segundo" tiene un profesor particular para todas las ciencias puras y los siguientes lo hacen conmigo. Como el mayor sigue en USA feliz como una perdiz, disfrutando de su año sabático y obviamente no me puede ayudar en casa con sus hermanos pequeños, yo he tenido que poner  "la neurona" a hacer ejercicio y estoy contenta pues me salen los ejercicios antes que a ellos y me lo paso bomba. Otra prueba de que cuando tienes que aprender algo lo aprendes  tengas la edad que tengas. Bueno, de hecho lo "pillo" yo antes que ellos.
Para el resto de las materias estoy intentando trabajar como siempre, pero con algo más de rigor para que no se nos queden demasiadas cosas en el tintero. Y no es solo pensando en futuros exámenes, sino en ellos mismos. No te puede gustar la música si jamás has estado en contacto con ella y lo mismo sucede con la química, la antropología o la filosofía. Estamos utilizando una enciclopedia muy completa que compré  cuando mi hijo mayor tenía meses (previsora que es una) y apenas habíamos utilizado. Lo que hacen los chicos es ir leyendo cada día unas páginas ya sea de geografía, ecología, biología, historia y luego lo que es más importante o les llama la atención lo trabajamos más. Ampliamos información con otros libros, diferentes recursos de Internet, vídeos de YouTube. 
Por primera vez en tantos años de educación en familia estoy teniendo ciertas "dificultades" respecto a la lectura personal de los chicos. El mayor  sigue siendo un lector voraz, se  deja aconsejar y tiene hábito de lectura consolidado. Después el amor por los libros van menguando por edad. Estoy absolutamente convencida de que es el impacto de la tecnología en nuestras vidas. Hace dieciocho años en casa no había "tele" y seguimos igual pero es que ahora la tele es una risión...porque estamos invadidos de artilugios mucho más atractivos que la vieja "caja tonta".
Me da una pena terrible que mis hijos pequeños se vean privados de la cantidad de lecturas que deleitaron la infancia de los dos mayores, pero tampoco se puede obligar. La lectura o mejor dicho el amor a la lectura no es compatible con la obligatoriedad.

"Hay algunos que encierran a sus hijos o a otras personas en jaulas hechas de exigencias, expectativas y miedos (...) sin darse cuenta de que todo lo que se impone como obligación provoca necesariamente resistencia. En este sentido, toda disciplina que conduce a la inmovilidad y la falta de espontaneidad va en contra de la renovación que identifica a la vida. Al fin y al cabo, es fácil darse cuenta de que no existe nada tan ordenado y seguro como un cementerio".

Alejandro Roemmers El regreso del joven Príncipe

Me temo que los pequeños no van a tener esa necesidad vital de libros que he tenido siempre yo, que tiene su hermano mayor e incluso el segundo (cuando encuentra libros que le enganchen) y me produce lástima porque la lectura de buenos libros implica un enriquecimiento vital impresionante, además de que no existen ni la soledad ni el aburrimiento si te gusta leer. Pero obviamente que yo sea una "ratita" de biblioteca no implica que ellos deban convertirse en bibliófilos. ¿Será que existe la felicidad más allá de los libros?

Por mi parte sigo leyendo en voz alta los libros que considero "imprescindibles" que cada vez son más ja,ja,ja...y  por otro lado no me da la vida... porque también la lectura en voz alta se va complicando. Sobre esto de los libros "que hay que leer", voy haciendo listas, que cada vez son más largas, ejem...Os recomiendo  echéis un vistazo al libro de César Vidal, El camino hacia la cultura. Lo que hay que leer, ver y escuchar. Al final del "tochito" hay listas, sobre libros, sobre películas, sobre obras de arte. No son específicas para niños, ni para adolescentes, pero si muy inspiradoras y además los clásicos, clásicos son y la mayoría se pueden, deben leer a cualquier edad.
Soy de la opinión de C.S. Lewis que afirmaba que:

"No merece la pena leer ningún libro a los cinco años a menos que merezca la pena leerlo también a los cincuenta".


Lo que más me cuesta ahora que son más mayores, es que estén en silencio (los adolescentes y preadolescentes tienen una necesidad real y auténtica de expresarse verbalmente). Intento que  mientras leo trabajen en sus cuadernos (por ejemplo dibujando, haciendo caligrafía), hagan alguna manualidad, jueguen a algo poco ruidoso tipo cubos de rubik, etc.

Por ejemplo esta maqueta de un pueblo medieval que hizo mi "tercer" pollito hace unos meses, me permitió unas buenas horas de lectura con relativa paz.



Y respecto a la lectura personal: cada uno tiene un libro entre manos del cual han de leer cada día un tiempo. El libro lo eligen ellos  de los que tenemos en casa o  de la biblioteca. Yo sugiero  con más éxito unas veces que otras. Y también se sugieren entre ellos.
Y por lo demás disfrutando mucho del aire libre en esta eterna primavera, que tampoco está nada mal. Lo mejor que se puede hacer en un día de esos en los que nada te sale a derechas, que no fluye, que los niños están insoportables, o que nosotros nos hemos levantado un poco así... es salir afuera y si es posible a la naturaleza os aseguro que el día se arregla si o si. Volveréis cansados, oxigenados y mucho más felices que antes de salir. Os dejo con una cita de otra joya que leyeron los mayores hace tiempo por su cuenta y ahora acabamos de terminar la relectura en voz alta para los más jóvenes de la familia.





"Desde entonces me vengo fijando en que esta falta de observación es una triste enfermedad muy común en la naturaleza humana. Hay millares de personas ante cuyos ojos pasan a diario las cosas más maravillosas y sin embargo, viven totalmente ajenos a ellas. Por eso anoto aquí mi compasión hacia tales personas, y les recomiendo que sigan la línea de conducta que tengo adoptada desde hace mucho tiempo, que consiste en forzar la atención sobre todas las cosas que me rodean e interesarme en cierto modo por ellas, sienta o no sienta interés. Recomiendo esto humildemente, pero en serio, porque muchas veces me he encontrado con que la razón de mi indiferencia hacia una cosa ha sido la ignorancia".
R.M.Ballantyne. La isla de coral



NOTA: De verdad que esto no pretendía ser un libro, solo un post.. pero ya que hoy es miércoles de ceniza no puedo dejar de compartir una frase que leí ayer y me llenó el alma. No se conoce con exactitud la autoría. Hay quien se la atribuye a Chesterton pero parece que más bien la dijo Jean Jaures. Sea de quien sea me gustó y la comparto. Feliz Cuaresma.

"La tradición es la transmisión del fuego, no la adoración de las cenizas"
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