24 de abril de 2007

CINCO RAZONES PARA DEJAR DE DECIR MUY BIEN

Mi amiga Gema me pasó estos apuntes de Alfil Kohn que en Cinco razones para dejar de decir “muy bien” pone de manifiesto la diferencia, a veces sutil, entre apoyar y animar a los niños y alabarles. Me pareció interesante y quiero compartirlo con vosotros.

☺ Manipular a los niños:

A veces decir a los niños que han hecho un buen trabajo tiene menos que ver con sus necesidades emocionales que con nuestra propia conveniencia. Rheta Devries, profesora de educación en la universidad de Iowa, se refiere a esto como control- endulzado. Ya que se trata de un método más efectivo que las recompensas o los castigos para conseguir que los pequeños acaten nuestros deseos. Aunque funciona, es muy diferente a trabajar con ellos de una manera más respetuosa, por ejemplo haciéndoles comprender cómo todo lo que hacemos o dejamos de hacer, afecta a los demás. La alabanza funciona porque todos estamos sedientos de aprobación, pero no debemos explotar esta dependencia para nuestra propia conveniencia. Esto se llama manipulación
[1] y jamás deberíamos manipular a ningún ser humano, ni siquiera para un “buen fin”.


☺ Crear el hábito de alabar:


Ciertamente a veces felicitamos a los niños porque estamos encantados con lo que han hecho. Pero aún así en lugar de aumentar la autoestima del niño podemos estar incrementando su dependencia respecto al adulto. Los niños en vez de aprender de sus propios juicios cada vez confían más en nuestras evaluaciones, nuestras valoraciones sobre lo que está bien o mal. El “muy bien” lejos de aportar seguridad, les hace sentir menos seguros. Algunos de estos niños se convertirán en adultos que constantemente necesitan de la alabanza de los demás.


☺ Robar el placer al niño:


Un torrente continuo de juicios de valor no es útil ni necesario para el desarrollo infantil pues a parte de la cuestión de la dependencia un niño merece deleitarse con sus realizaciones sintiéndose orgulloso de sus aprendizajes. Es increíble cuando consiguen hacer algo por primera vez y exclaman”lo hice” en lugar de preguntar con más o menos seguridad “¿Está bien?”


☺ Perder el interés:


¡Que dibujo más bonito! Puede hacer que los niños continúen pintando tanto como nosotros permanezcamos mirando y alabando. No hay más que ver que a todos los niños pequeños les encanta dibujar, cuando llegan a la preadolescencia ¿Cuántos se siguen expresando mediante la pintura? Lilian Katz, una especialista en educación temprana advierte que “una vez que se retira la atención, muchos niños no volverán a tocar la actividad. Cuanto más se premia a la gente por hacer algo, más se pierde el interés en lo que se está haciendo, para conseguir la golosina, en este caso: un “muy bien”.


☺ Reducir el aprendizaje:

Ya hemos visto que el “muy bien” mina la independencia, el placer y el interés pero además interfiere también en el aprendizaje y rendimiento del niño. Los elogios pueden hacer que decaiga el interés por lo que están haciendo y que se vuelvan menos capaces de tomar riesgos al empezar a preocuparse por cómo conseguir comentarios positivos. Generalmente, “muy bien” es el remanente de un enfoque psicológico que reduce la vida humana a conductas que pueden ser vistas y medidas.

[1] Alfonso López Quintás diría que manipular no es sino “vencer sin convencer”. Este autor ha escrito mucho a cerca de cómo manipulan los medios de comunicación. Es interesantísima toda su obra.

4 comentarios:

Maria dijo...

Totalmente de acuerdo. Cada vez que le digo "muy bien" a Joel me acuerdo de creo que Aletha Solter, que decía algo parecido en el libro que leí del bebé que lo entiende todo. Si dices muy bien es porque existe la posibilidad del muy mal, y estás juzgando algo que no tiene que ser juzgado seguramente (salvo excepciones, pero son más morales que otra cosa). No había caído en las otras implicaciones. Muy interesante, Paloma.

Un beso a los seis.

paloma dijo...

!Que bien que sea útil la info! Un beso.

rugby dijo...

muy interesante todo lo que se dice, y una vez que lo piensas y reflexionas te das cuenta de que tiene toda la razón, pero mi duda ahora es ¿que alternativas existen al "muy bien"?

paloma dijo...

Rugby perdona por tardar tantísimo en contestar el comentario, pero hay tantas prioridades!!!
Es cierto que es algo ideal pero luego en el día a día frecuentemente caemos en lo que "de siempre", lo que siempre hemos escuchado y lo que constantemente se percibe en cualquier lugar con niños pequeños.
Yo creo que la cuestión está en tratar a los niños como si se tratase de adultos, al relacionarnos con nuestros amigos, compañeros de trabajo, vecinos etc..no nos ponemos a aplaudir estrepitosamente cada vez que hacen algo que consideramos correcto ¿verdad?
Frecuentemente se trata a los más pequeños como si fuesen ¿tontos? Yo a veces cuando tengo dudas me planteo ¿esto se lo diría a una amiga? pero vamos que todos caemos mil veces al día en el "muy bien"...
Gracias por tu comentario. Un saludo.

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