18 de noviembre de 2007


Releyendo a Leboyer.....




"En el vientre de la madre, la vida era de una riqueza infinita. Sin hablar de los ruidos y los sonidos, para el niño todo estaba constantemente en movimiento. Puede darse que la madre se levante y camine, que se dé vuelta, que se agache, o que se ponga en puntas de pie, que limpie las legumbres o maneje la escoba...Cada cosa es una ola, cada cosa es una sensación para el niño. Y aunque la madre descanse, aunque tome un libro y se siente o aunque se acueste y se duerma, no por eso cesa su respiración cuya tranquila marejada, cuya resaca, continúa acunando al bebé."




"Sería un grave error imaginar que el nacimiento es necesariamente doloroso para el niño. El dolor no es ninguna fatalidad en esto, no más que en el parto. Así como "dar a luz" puede ser para la mujer, si se libera del temor, una experiencia embriagadora a la que nada puede compararse, el nacimiento puede ser, para el bebé, la más extraordinaria, la más fuerte, la más profunda de las aventuras."





"Los bebés tienen necesidad de leche, sí. Y de recibir caricias. Pero más todavía de ser amados."





"Ser cargados, acunados, acariciados, tocados, masajeados; cada una de estas cosas es alimento para los niños pequeños, tan indispensable, si no más, que vitaminas, sales minerales y proteínas. Si se lo priva de todo eso y del olor, del calor y de la voz que tan bien conoce, el niño, aunque esté harto de leche, se dejará morir de hambre."











2 comentarios:

Maria dijo...

Qué palabras más evocadoras. ¿Recordaremos nuestro propio paso por el útero, y por eso resultan tan cálidas?
1beso para todos.

paloma dijo...

Con toda seguridad...Dice Laura Gutman que "Criar un bebé real es también revivir el bebé que hemos sido" Por eso esto de la crianza nos "remueve" tanto. Un beso María.

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