27 de enero de 2009

NIÑOS LIBRES V (AMOR)

Antes de publicar una recopilación con todas las ideas que me estáis enviando respecto al tema de la libertad y los límites en nuestros hogares homeschoolers, voy a seguir anotando algunas pinceladas que saco de los boletines de Rebeca Wild y demás lecturas:

Todo ser humano, pero sobre todo cada niño tiene la necesidad de sentirse amado, de tal modo que esta necesidad se convierte en la más primordial, más esencial e indispensable para la supervivencia. La necesidad de amor nos hace completamente dependientes hasta que alguien se nos brinda gratuitamente, sin condiciones y amarres.

Los niños son capaces de poner todo en segundo lugar, con tal de recibir una mínima porción, si no de amor, al menos de atención. Si un niño no está seguro de si realmente es querido desarrollará mil y una estrategias para conseguir evidencias:

  • Si un niño se porta bien, pero no recibe atención satisfactoria, probará su suerte portándose mal. Y al revés, si nota que le rechazan cuando sigue sus propios impulsos optará por amoldarse para que le acepten.

"Yo siempre me preocupo por los niños que se
comportan demasiado bien, pues sus ojos reflejan a menudo un "alma
acobardada"
Clarissa Pinkola Estés


  • Si en un grupo de hermanos ninguno recibe suficiente atención exclusiva, para poder tener la certeza de ser amado como individuo, esto se manifiesta en constantes celos, roces, peleas etc...(Aquí hay un artículo de Laura Gutman sobre los hermanos)

Es evidente que nuestra sociedad padece un déficit peligroso justo en lo que más pregona. Esta civilización nuestra no se caracteriza por su capacidad de amar, sino mas bien por actitudes de competitividad, de control, de desconfianza, tendencia a la dominación y por eso se sigue justificando un sistema educativo basado en el control, la manipulación, la competitividad (para que los niños puedan desenvolverse en el mundo que les ha tocado vivir)

Según Maturana todos los cambios culturales de contenido han nacido en círculos muy reducidos, en espacios limitados ocupados por un número pequeño, como es por ejemplo una familia. Así niños que se crían protegidos dentro de circunstancias de confianza y cooperación, experimentarán esta nueva cultura como algo totalmente normal y cotidiano, aunque el resto del mundo esté sumergido en otros valores.

Es preciso que los niños tengan vivencias reales de amor, necesitan nuestra presencia completa de: cuerpo, sentimientos y pensamientos. (Yo creo que todos hemos tenido alguna vez la experiencia de estar piel a piel con un hijo nuestro de día y de noche y cargándolo a todas partes, pero como nuestra atención estaba en otros asuntos, el niño quedaba insatisfecho)



Los límites son parte de la experiencia de dar y de recibir amor. Generalmente nos preguntamos sobre los límites que deberíamos poner y en realidad nos debería interesar más el "como". Por ejemplo, los niños necesitan ver nuestra cara, orientarse por la posición de nuestro cuerpo y nuestros gestos, para poder interpretar nuestras actitudes y nuestras intenciones. Nunca deberíamos hablarles desde lejos o mirando en otra dirección, pues entonces no les damos tiempo para conectar la situación concreta con nuestras palabras. Al poner el límite con presencia integra, el límite representa una experiencia de amor y no de rechazo.


Con este principio de recibir "atención plena", es factible vivir en armonía con más de un niño en la familia, o al menos debería serlo, ja,ja....que ya sabemos todos que de la teoría a la praxis va un trecho. Además no hay que olvidar lo que señala Dorothy Corkille Briggs en su famoso libro "El niño feliz": "Ningún progenitor provee un clima constantemente seguro a todos sus hijos y en todo momento, porque el padre perfecto no existe. Todos poseemos diversas deficiencias, muy duras de arrostrar y que a veces golpean a quienes amamos"
Esta tarea exige de los adultos el "rebajarnos" del mundo que para nosotros es real, o sea el mundo del trabajo serio, donde todo se juzga y razona con la mente y todo se mide por su utilidad, para ser capaces de ver, oír y palpar las situaciones con el corazón que es el lugar donde nace y crece el amor. Esto nos lleva necesariamente a ponernos límites y a aprender el arte de dedicar atención exclusiva y adecuada a cada uno de nuestros hijos en los actos sencillos y cotidianos. Volviendo con D.C.B. "Todos debiéramos hacernos la siguiente pregunta: "Mi comportamiento, ¿da prioridad a las cosas y los planes o a los seres humanos?"

"El amor del adulto, la atención sin condiciones, es como el sol que calienta y alumbra a los niños. La seguridad que el sol nos brilla sin falta y de acuerdo a un ritmo confiable nos permite vivir las noches sin ansiedad"


Es más de lo mismo, pero voy a copiar un fragmento de un autor que me fascinaba en mi adolescencia y que hoy releía...en él habla de los niños que de un modo y otro son mal amados...


"Como el niño enterrado, asfixiado bajo sus juguetes....

El niño condenado al restaurante, que se
impacienta en su silla delante de un plato...mientras que sus padres no acaban
de comer, beber y hablar....

El niño prisionero, mareado por los Kilómetros,
que se pone nervioso en la parte trasera del coche, casa rodante para hijos de
hombres que ya no saben andar.

El niño abandonado por la mañana, porque sus
padres "van a trabajar para él"....

El niño que bebe ruido y se nutre de imágenes, al
que se deja ante la pantalla de la televisión...

El niño animal sabio que debe correr de la escuela
de todos los días, a la escuela de música y a la escuela de deportes, y que no
tiene tiempo de jugar, callejear, de soñar..

El niño al que ya se quiere enrolar para grandes
causas, y cuyo juego incluso es un juego orientado....

El niño que no tiene derecho a ensuciarse, a
moverse, a hablar, o el niño que tiene derecho a hacerlo todo porque es un
tesoro único al que hay que satisfacer siempre....

El niño que no sabe por qué está aquí, por qué
vive...porque sus padres tampoco lo saben...."


Michel Quoist "Háblame de amor"

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Paloma. Soy Mara, aunque llevo semanas leyendo tu blog, que es magnífico, no había mandado ningún comentario aún, bueno sí, hace unos días, no me acordaba, como anónimo. No sé muy bien cómo va esto...
Me ha parecido genial que, ante todo, esté el amor, el respeto. Tienes razón al decir eso de que (en general) controlamos, dirigimos, a nuestros hijos, alumnos, es igual; casi no tienen opinión ninguna pq nosotros en teoría, que somos los adultos sabemos más que ellos, se lo masticamos todo, sin dejar que ellos consigan las cosas por ellos mismos, no les dejamos que se equivoquen, ya vamos nosotros corrigiendo, no sea que no se dé cuenta y sea un "tonto" en el futuro.
Yo tengo una niña de 20 meses y la intento dejar a su aire, que juegue a lo q le venga en gana, que haga i deshaga, que disfrute, salte, brinque... y respaldada siempre por el amor incondicional de sus padres (a veces cuesta). Yo trabajo en una guardería, y no comparto muxas cosas con mis compañeras, pero bueno...yo lo haría de otra manera. Mi hija no va a ninguna guardería, yo trabajo media jornada, y la cuidan, mientras no estoy, su padre o su yaya, la niña encantada... Me planteo esta opción de educar en casa, pero no creo q mi marido esté mucho por la labor, aunque lo respeta enormemente. yo estoy "super enganchada" a tu blog, ja ja. Me encanta cómo educas a tus retoños, guapísimos. Gracias, eres una gran madre.

Meninheira dijo...

Qué precioso el fragmento de Michel Quoist y cuantísima razón tiene!!

NATALIA dijo...

Paloma crees que verdaderamente podemos satisfacerlos a todos, ¿no te faltan horas?
Porque si pudiéramos dedicarnos sólo a ellos...pero hay tanto por hacer (ya no hablo de limpieza, sólo las tareas básicas cocinar, lavar lo justo, que no se te peguen los pies al suelo,la compra,el viajecito a alguna actividad, y con los pequeños sin comentearios, yo no sé tu peque pero el mío se la pasa tirando trapos, cacharros, agua, comida, lápices, ¡no hay quién lo pare! Me canso sólo de pensarlo...
Gracias por recordarnos las cosas que son importantes.
Besos para todos.

cristina dijo...

Muy bonito el articulo, y como Natalia te agradezco recordarnos esas pequeñas cosas que para ellos son tan grandes e importantes. Lo más importante es estar ahi para ellos, amarles sin condición, y creo que es importante saber buscar el equilibrio para poder hacerles sentirse seguros y amados, pero también disfrutar de nuestros pequeños momentos de "desconexión" para cargar batería y arrancar de nuevo con fuerza.
Y me encantan las frases del final. Son verdades que todos hemos vivido.
Un beso

paloma dijo...

Mara tus comentarios son muy amables, muchas gracias. Tu niña aún es muy pequeñita por lo que tienes muchoooo tiempo para estudiar esta opción educativa, para informarte, para que tu marido se involucre...Ánimo y me alegra te sea útil el blog, por eso nació y por eso se mantiene. Un beso.

Meninheira cuánto tiempo sin saber de tí...siempre es una alegría tenerte por estos lares...

Natalia, pienso que a todas nos faltan horas, pero también es cierto que al menos en mi caso, muchas veces tengo demasiados proyectos entre manos, deseo abarcar mucho, me disperso....Necesito frecuentemente recordatorios de este tipo para centrarme, para dedicar esa atención a cada niño, de verdad, sin estar pensando en otra cosa, leyendo con el rabillo del ojo, dándole vueltas a la comida o a mil ideas....da igual. Ese aspecto me lo tengo que trabajar mucho, contantemente.
Pienso que se pueden estar haciendo las cosas de la casa, por ejemplo y simultaneamente estar atendiendo las necesidades de los peques y por el contrario se puede estar fisicamente con ellos, pero en realidad estar tan lejos....aunque no te separen en las 24 horas del día. No se si me he ido por los cerros o se me entiende lo que quiero decir.
Un besote.
Cristina espero veros para el cumple de Gabriel el miércoles proximo. Un beso.

NATALIA dijo...

En eso estamos más de una. Se te entiende perfectamente. Seguimos estudiando, que falta nos hace, je, je.

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