12 de abril de 2009

FELICES PASCUAS

Ya toca a su fín esta Semana Santa, unos días de descanso (en nuestro caso no es totalmente cierto), unos días que pueden haber servido para centrarse, reflexionar, recordar, revivir, acompañar (de eso si hemos intentado tener algo). Justo ayer terminamos de leer "La historia interminable" y en uno de los últimos párrafos el protagonista tenía que aprender a amar, para salvar su vida, ni que decir tiene que me encantó, por la "casualidad" ya que precisamente estos días nos muestran y nos hablan del amor, aunque sea un Amor con mayúsculas: "Amar....!eso se dice muy facilmente!....¿a quién? No se puede amar sencillamente, en general y de cualquier manera....Pero para eso tendrás que olvidar lo último que te queda: tendrás que olvidarte de ti mismo. Y eso requiere un trabajo duro y paciente.."
Cuándo yo era pequeña, recuerdo que en mi casa siempre había algún motivo para celebrar, para improvisar una cenita con velas, una fiestecita...Tal vez esos recuerdos me llevan ahora a continuar esa costumbre en mi nueva familia, con mis niños...me encanta mantener esa actitud de agradecimiento ante la vida, me gusta celebrar los cambios de estación, los cumpleaños, los aniversarios, los cumplemeses, los nacimientos, los embarazos, la Navidad, la Pascua....El Domingo de Resurrección es la fiesta más importante para todos los cristianos y hoy me llegan las radicales palabras de Enrique de Castro: "La idea de resurrección aparece con un fuerte contenido reivindicativo frente al poder de la tiranía sobre el ser humano. Esta concepción va unida a la idea de un Dios creador. Si Dios es el creador, ningún poder tiene dominio sobre la vida, ninguno puede quitarla. El grito o proclamación de la resurrección, atenta,en primer lugar, contra cualquier tipo de dominio que pretende oprimir, esclavizar o explotar al ser humano. El que lo hace no resucitará para la vida. Ya que impone la destrucción y la muerte, encontrará destrucción y muerte. Pero el que lucha por la vida y no se deja sobornar por los poderes que intentan destruirla, ése creará y encontrará vida" . También las de Martín Descalzo :"Los resucitados son los que tienen un "plus" de vida, un "plus" que les sale por los ojos brillantes y que se convierte enseguida en algo contagioso, algo que demuestra que todo hombre sobrepasa al hombre que es y que prueba que la vida es más fuerte que la muerte". Una de las tradiciones para este día y los siguientes es la de regalar, decorar, compartir los huevos de Pascua, ni que decir tiene que a mis hijos les chifla buscarlos por toda la casa (para luego darse el banquete) y nosotros gozamos compartiendo con ellos esa ilusión. (Les preparamos mapas, del lugar secreto y los mayores ayudan a los pequeños).Además de esconder y buscar huevos, durante esta época que comienza, seguiremos leyendo...siempre leyendo, por aquí y por allá, plantaremos en el huerto...siempre con retraso, compraremos pensamientos y alegrías....que siempre terminan muriendo pues alguién olvidó regarlas, seguiremos disfrutando de la primavera...siempre sorprendente, siempre un milagro. Y todo este preámbulo era para desearos unas Felices Pascuas !!!! y dejar un cuento de la ed. Rudolf Steiner para la ocasión:

"Érase una vez un campo donde los verdes tallos de maíz se erguían desde la tierra oscura. Un día se acercó saltando una liebre, con sus dos largas orejas tiesas como dos cucharas. Se puso a roer unos tallos jugosos y luego se sentó mirando a su alrededor para ver si se acercaba alguien. Durante toda la noche estuvo dando vueltas. Al llegar la mañana buscó un lugar donde descansar, escogiendo un sitio junto al sendero del campo. Antes de echarse a dormir, corrió un poco hacia un lado; luego dio media vuelta y volvió por el mismo camino; pero de repente, dio un gran brinco, se fue saltando un poco más lejos, escarbó la hierba y la tierra, y después se sentó sobre sus patas de atrás poniendo su cabeza entre las delanteras. De esta manera se dispuso a descansar. Mientras tanto, un perro que se acercaba corriendo por el sendero, al oler a la liebre, empezó a correr de un lado a otro. Como no levantaba su hocico del suelo, el perro no vio los dos ojos negros que se asomaban por entre los verdes tallos. El perro se fue muy enfadado porque había perdido la pista de la liebre. Y por fin la liebre pudo dormir.
Al cabo de un rato se levantó, enderezó sus orejas y miró a su alrededor. No se veía a nadie; el perro ya se había ido. Entonces decidió ir a lavarse. Se lavó la cara y las orejas, y se cepilló la piel con las plantas de los pies. Por la mañana temprano se había bañado en la blanca arena junto al bosque; porque la liebre es muy limpia, nunca hay una mota de polvo sobre su piel. De repente, oyó ladrar a unos perros. Cada vez se acercaban más llegando casi hasta donde estaba ella. La liebre agachó sus orejas y de un gran salto salió de su lecho y se puso a correr rauda como el viento. Los perros la siguieron ladrando muy fuerte. La liebre corrió de un lado a otro, intentando desviarlos; después dio un gran salto, y se agazapó inmóvil sobre el suelo. Los perros pasaron de largo y se adentraron en el bosque.
La liebre pudo por fin descansar un poco y respirar de nuevo. Pero no por mucho tiempo, porque de repente se volvieron a oír los ladridos de los perros. La liebre miró y vio que los perros estaban persiguiendo a otra liebre en el campo de al lado. Esta liebrecita parecía estar muy cansada y los perros se le acercaban cada vez más y más. La liebre golpeó el suelo con sus patas de atrás. La liebrecita lo oyó y se acercó corriendo con todos los perros detrás de ella. Entonces la liebrecita se agazapó rápidamente en el escondite de la liebre y la liebre saltó y echó a correr con todos los perros detrás de ella. Los perros creyeron que era la misma liebre, porque no habían visto el cambio, pero la liebrecita descansaba tranquila.
La liebre volvió a correr de un lado a otro, tan rápido que pudo despistar a sus perseguidores, y los perros volvieron a casa.
De este modo vivió la liebre durante el verano y el otoño, durmiendo en cualquier sitio entre la hierba, en los campos, ayudando a las demás liebres a huir de los perros y de los zorros, comiendo jugosos tallos y lavándose cada día.
Pero llegó el invierno, y los copos de nieve cubrieron el país con un gran manto blanco. La liebre se sentó en un campo donde había habido verdes tallos irguiéndose desde la oscura tierra, y se dejó cubrir por la nieve. Pero por la noche el frío heló la nieve que había derretido, y la liebre tuvo así un tejado de hielo sobre su blanco colchón de plumas.
De repente la liebre oyó algo. ¿Acaso alguien estaba caminando sobre el hielo y la nieve a través del campo? ¿Quizá el campesino o el cazador? Una bota grande y negra rompió súbitamente el tejado de hielo y casi pisó la cabeza de la liebre. El cazador se cayó. La liebre saltó y se fue corriendo, y antes de que el cazador pudiera levantarse, ya había ido muy lejos.
Entonces llegó la primavera. Los pájaros volvieron de sus refugios de calor, y el sol brillaba en el cielo. Se acercaba el tiempo de Pascua. En el jardín del campesino florecían las plantas. Una mañana, la liebre se fue al jardín del campesino, donde ya había estado muchas veces. Se sentó bajo un arbusto y estuvo descansando de sus paseos nocturnos. El perro estaba en su casita y todo estaba absolutamente tranquilo, cuando se oyeron las risas y los gritos de los niños. Se metieron entre los arbustos, apartaron las ramas, miraron debajo de las hojas y de las flores. De vez en cuando gritaban alegremente:
-¡Mirad!
La liebre vivía sobre la tierra desde hacía mucho tiempo y lo sabía:
-Los niños están encontrando los huevos de Pascua…
Pero entonces una niñita se acercó al arbusto donde estaba escondida la liebre. Estaba demasiado cerca. La liebre pensó que era mejor marcharse. Despacio y en silencio, se fue saltando a través del césped. Los niños la vieron y gritaron:
-¡Una liebre, papá, es la liebre de Pascua!
Muy contentos la siguieron con la mirada y cuando la liebre se hubo escurrido por debajo de la valla del jardín hacia los campos, los niños siguieron buscando los huevos de Pascua y los pusieron dentro de sus cestas.
La liebre saltó a través de los campos de tréboles, y de vez en cuando se paraba como para intentar recordar algo. En la pradera se encontró a su familia de liebres y los saludó, pero no se quedó con ellos por mucho tiempo. Siguió saltando un poco más allá y se encontró con la alondra que estaba haciendo su nido en la hierba y le dijo:
-Hoy es un día maravilloso. Los hombres piensan que sólo ellos saben algo de este día. ¡Si yo pudiera cantar! Por favor, querida vecina, tú que tienes esa voz tan bonita, sube alto, muy alto, tan alto que llegues a ver las puertas del cielo, y canta una canción al más grande y poderoso de los ángeles porque hoy es su día; canta un cántico de gratitud por nuestra vida y por el amanecer y por el verde campo en el que vivimos.
Entonces la alondra subió por su escalera invisible hasta perderse de vista, y cantó la más hermosa canción al más grande de los seres, porque ese era SU día. La liebre con su familia y los hijitos de la alondra lo oyeron muy bien,
y los niños siguieron buscando los huevos de Pascua."


8 comentarios:

shanti dijo...

Hola familia,tenéis un blog precioso.Veo que los motivos que nos llevan a educar en familia son casi siempre los mismos para todos.
Me asombró y lo sigue haciendo el cómo encontráis tiempo para tener los blog tan actualizados;seguro que dormíis(¿se escribira así?)poquito.
Felicidades por lo bien que os lo pasais con vuestros hijos,son las riquezas más valiosas que uno puede ganar en este mundo.
Un abrazo:))

cristina dijo...

Felices Pascuas también a vosotros. Muy bonita la entrada, como siempre. En Grecia es tradición lo de los huevos, pero no sabía que en España también se hace. Allí cocemos huevos y los teñimos, sobre todo de rojo. Después, la noche del sábado al domingo después de las 00, los chocamos unos contra otros a ver quién consigue que su huevo rompa el de los demás.

Por cierto, en unos días nos vamos. Si quieres algo de alli dimelo...

Un beso fuerte

Marcela dijo...

Cris en Argentina también se regalan huevitos...

Muy bonita la entrada Paloma, me gustó la frase de Martin Descalzo.

celebrar la vida y estar agradecido siempre, claro que si!!! sobre todo con los niños, esas caritas, esa ilusión.

La Historia Interminable es preciosa, es un buen mensaje el del Amor...el amor no tiene envidia, todo lo soporta, todo lo cree, todo lo espera,el amor se regocija en la verdad....el amor permanece....

1beso

paloma dijo...

Si Shanti dormimos poquitoooo, ja,ja lo que pasa que las ojeras no se ven en el blog. Yo suelo aprovechar por las noches cuando todos duermen para escribir, ya que no me gusta que me vean con el ordenador y además durante el día tampoco tengo ratos libres. Un beso.

Cristina en mi familia siempre hemos hecho lo de los huevos (lo de chocarlos no, ja,ja..) y mi padre nos compraba unas casitas de chocolate preciosasss, y la mona de Pascua uf!!! viajaba mucho y siempre traía cosas de aquí y de allá. Me encantó estar ayer con vosotras. Besitos.

Marcela que bonito lo que dices, parece que este tiempo sin blog te está viniendo bien para crecer eh!!

«El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca» (I Cor 13, 4-8)
Un besote.

Jime... dijo...

Pero que belleza el post!
Que hayan tenido Felices Pascuas ustedes también :)
Se ve que si, un beso!

Ipe dijo...

Con mucho retraso, pero con la misma intensidad ¡¡Feliz Pascua!! Nosotros también celebramos lo que en Chile llaman "la pascua del conejito"... y todos los años les contaba el cuento que explica que hace metido el conejito en el domingo de resurrección.

Preciosa entrada,

paloma dijo...

Jime, Ipe muchas gracias y Feliz Pascua...aún quedan muchos días. Mua!!!

Silvia dijo...

Paloma, apenas me pongo al corriente con todas tus notas tan lindas! Fue algo que me peso un poquito de hacer el viaje en Semana Santa, el no poder celebrarla solitos y compartirla con ustedes en el blog. Pero bueno, la celebramos con la familia grande y aunque no tan sentida y recogida fue muy divertido para los niños. Hicimos escondida de huevitos con todos los primos y fue una diversion grande para todos los papas y abuelos el esconder los huevos por todo el jardin.
Un abrazo mujer. Gracias por expresar con tanto amor estas fechas maravillosas.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...