13 de octubre de 2009

EL EXTRAÑO

Esta mañana Marcela me ha mandado este correo:
"Unos cuantos años después que yo naciera, mi padre conoció a un extraño, recién llegado a nuestra pequeña población.Desde el principio, mi padre quedó fascinado con este encantador personaje, y enseguida lo invitó a que viviera con nuestra familia. El extraño aceptó y desde entonces ha estado con nosotros.
Mientras yo crecía, nunca pregunté su lugar en mi familia; en mi mente joven ya tenía un lugar muy especial.Mis padres eran instructores complementarios: Mi mamá me enseñó lo que era bueno y lo que era malo y mi papá me enseñó a obedecer. Pero el extraño era nuestro narrador. Nos mantenía hechizados por horas con aventuras, misterios y comedias. El siempre tenía respuestas para cualquier cosa que quisiéramos saber de política, historia o ciencia. ¡Conocía todo lo del pasado, del presente y hasta podía predecir el futuro!Llevó a mi familia al primer partido de fútbol. Me hacia reír, y me hacía llorar. El extraño nunca paraba de hablar,pero a mi padre no le importaba..... Mi padre dirigió nuestro hogar con ciertas convicciones morales, pero el extraño nunca se sentía obligado para honrarlas. Las blasfemias, las malas palabras, por ejemplo, no se permitían en nuestra casa…Ni de nosotros, ni de nuestros amigos o de cualquier visitante.Sin embargo, nuestro visitante de largo plazo, lograba pronunciar la palabra esa.....y otras que quemaban mis oídos e hicieron que papá se retorciera y mi madre se ruborizara. Mi papá nunca nos dio permiso para tomar alcohol. Pero el extraño nos animó a intentarlo y a hacerlo regularmente. Hizo que los cigarrillos parecieran frescos e inofensivos, y que los cigarros y las pipas se vieran distinguidas.Hablaba libremente (demasiado) sobre sexo. Sus comentarios eran a veces evidentes, otras sugestivos, y generalmente vergonzosos.Ahora sé que mis conceptos sobre relaciones fueron influenciados fuertemente durante mi adolescencia por el extraño.Repetidas veces lo reprendieron y raramente hizo caso a los valores de mis padres y NUNCA le pidieron que se fuera. Han pasado más de cincuenta años desde que el extraño se mudó con nuestra familia. Desde entonces ha cambiado mucho; ya no es tan fascinante como era al principio. No obstante, si hoy usted pudiera entrar en la casa de mis padres, todavía lo encontraría sentado en su esquina, esperando a alguien para que escuchara sus charlas y para verlo dibujar sus cuadros..¿Su nombre? Nosotros lo llamamos:
t e l e v i s o r...
Nota:Se requiere que este artículo sea leído en cada hogar.¡Ahora tiene una esposa que se llama Computadora y un hijo que se llama Celular!
PD: gracias a Dios mi extraño se fue de mi casa!!!! "

8 comentarios:

Marvan dijo...

¡qué bueno!!!!
Es genial!
Nosotros tenemo un extraño de estos en casa, pero no le dejamos hablar delante de los niños jejeje.

Sandra y Javi dijo...

Un escrito genial. Aunque en nuestra casa si tenemos un extraño de ese tipo.

Estherqp dijo...

Buenísimo!!!! a nuestro extraño lo tenemos de momento "inactivo". Ha sido un gran avance en mi familia. Ahora es sólo un mueble en nuestro salón,y sólo se enciende para ver DVDs de documentales o de ingés. Besitos

Ipe dijo...

Jajajajaja...!!re-bueno!!... nosotros no tenemos un extraño, pero si convivimos con su esposa... nada es perfecto, aunque a mi la esposa me gusta más porque es más respetuosa... solo habla cuando le preguntan, y sobre lo que le preguntan (aunque hay que tenerla vigilada porque esta deseando desmandarse).

Cariños inmensos,

Àfrica dijo...

Muy bueno!! Gracias por compartirlo y a reflexionar!

Anónimo dijo...

Muy bueno¡
Justo ayer encontré esto que también me gustó y pensé ponerlo en el cole.

“Un niño meditando en su oración, concluyó: Señor esta noche te pido algo especial, convertirme en un televisor. Quisiera ocupar su lugar. Quisiera vivir lo que vive la tele de mi casa. Es decir, tener un cuarto especial para mí y reunir a todos los miembros de mi familia a mi alrededor.
Quisiera ser tomado en serio cuando hablo. Convertirme en el centro de atención al que todos quieren escuchar sin interrumpirle ni cuestionarle. Quisiera sentir el cuidado especial que recibe la tele cuando algo no funciona.
Y tener la compañía de mi papá cuando llega a casa. aunque esté cansado del trabajo. Y que mi mamá me busque, en lugar de ignorarme. Y que mis hermanos se peleen por estar conmigo.
Y que pueda divertirlos a todos, aunque a veces no les diga nada. Quisiera vivir la sensación de que lo dejen todo por pasar unos momentos a mi lado.
Señor, no te pido mucho. Sólo vivir lo que vive cualquier televisor”.

un beso Palomilla y a ver si hablamos .
Gema

Meninheira dijo...

Paloma, tienes una cosita en mi blog ;)

espero que os sirva, besitosssssssss

paloma dijo...

Nosotros cuando nos casamos heredamos una televisión muy antigua y la pintamos de un bonito azul y la situamos en el suelo del salón. Todo el mundo se quedaba extrañado del artefacto azul tirado en un rincón del suelo y algunos familiares nos dieron el dinero para una tele en condiciones, que nunca llegamos a comprar. Cada vez la poníamos menos pues siempre teníamos algo más útil que hacer y cuando nuestro hijo primogénito creció un poquito la usaba para subirse encima y saltar. No se veía muy bien porque para ello debíamos colocar una antena en el tejado y yo pensaba que las antenas son feísimas. Por lo que por una cosa y otra la televisión iba perdiendo protagonismo. En un embarazo me dio un ataque (como siempre) de limpieza y orden y convencí a mi esposo para que donara la antigüedad y colorín colorado sin pretenderlo ni de una manera demasiado consciente desapareció de nuestras vidas para siempre el extraño. Ahora cada vez que veo la tv en casa de algún familiar o amigo, en algún bar etc…me escandaliza (me repugnan hasta los anuncios), y no comprendo porque nos presionan tanto por “no dejar ver la tv a los niños”. Cada vez entiendo menos este mundo de locos…

Gracias por las visitas y un montón de besos.

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