23 de octubre de 2009

ES LA HISTORIA DE UN LECTOR


Desde que supe que estaba esperando a mi primer hijo empecé a leer, sobre embarazos, partos, lactancia, crianza, alimentación y a medida que el cachorrito crecía, investigaba y leía lo que caía en mis manos sobre todo lo relacionado con la infancia, la educación, el control de esfínteres, el destete, los límites, la psicomotricidad, las escuelas alternativas, el homeschooling.... y podría seguir y seguir....


Siempre me preguntaba: ¿Cuándo dejaría los pañales? ¿Cuándo comenzaría a hablar? ¿A preguntar el por qué? ¿Cuándo se dormiría sin tomar pecho? ¿Cuándo sería independiente? Pero jamás, jamás de los jamases se me ocurrió leer algo sobre el aprendizaje de la lectoescritura (bueno miento pues leí un librito de Freinet) .Tenía más o menos claro, que no era necesario ni conveniente, estimularle con bits ni nada semejante, que respetaría su ritmo(claro que siempre nos resulta más sencillo respetar el ritmo de la liebre que el de la tortuga, aunque finalmente la carrera la gane esta última), que no comenzaría a enseñarle hasta los seis años (aunque en mi fuero interno estaba absolutamente convencida, de que eso no sería necesario ya que un buen día y mucho antes de llegar a esa edad, se pondría a leer él solo) y poco más. Dicen que yo aprendí siendo muy pequeña y al ir al colegio, a los cinco años, ya sabía leer, escribir, sumar, restar. Todo lo básico lo había aprendido en casa y aunque mi madre era maestra, asegura que nunca hizo nada especial para enseñarme, ni me estimuló precozmente, ni utilizó fichas, ni nada por el estilo, sino que fue algo muy natural.

Mi niño llegado su momento gateó, anduvo, comenzó a hablar, a preguntar el por qué sobre todo lo divino y humano, dejó los pañales, dejó el pecho e incluso aprendió a patinar, a montar en bicicleta, a subir a los árboles, a conocer las plantas y animales de nuestro entorno etc....Era sorprendentemente precoz para muchas cosas y como todos los niños muy curioso.

Desde bebé yo le leía mucho en voz alta y a él le encantaba y me pedía incansablemente más...más...más. Leíamos libros asombrosamente complejos para su edad y ¡los comprendía perfectamente!, hablábamos sobre ellos y en esto y en otros muchos quehaceres, pasábamos nuestros días ¡¡¡tan relajados entonces!!! Una de sus ocupaciones favoritas era y sigue siendo, el estar con libros, siempre tuvo acceso a casi todos los libros de la extensa biblioteca familiar, de bebé los utilizaba para hacer rampas, torres, carreteras, para subirse encima y enseguida comenzó a ojearlos y ocupaba mucho, mucho de su tiempo mirándolos, pasando las páginas, observando las ilustraciones etc… .Fue cuándo cumplió los seis años que caí en la cuenta de que jamás me había preguntado eso que se supone preguntan todos los niños en algún momento: ¿mamá qué pone aquí? O ¿mamá que letra es esta? Ni por supuesto me había dicho que tuviese el más mínimo interés en aprender el arte de la lectura o la escritura. Cuándo le leía en voz alta yo iba pasando mi dedo índice, por la palabra que leía en ese momento y pensaba que de ese modo, rodeado de libros y de amantes de la lectura, sin televisión, con cartelitos por toda la casa y siendo tan “inteligente” (je,je…a ver que madre como Dios manda, no está convencida de lo guapo e inteligente que es su retoño) aprendería prácticamente solo.

Pero en este caso ni mi intuición de mujer ni la de madre acertaron y sin saber muy bien como, me vi "obligada" a “enseñar” a mi niño al ver que él no tomaba la iniciativa (ahora no lo haría, pero en esos momentos creo que necesitaba demostrar al mundo que la educación en casa funcionaba y claro permitir seguir siendo analfabeto a mi único alumno no era algo que me otorgase demasiada credibilidad)

Y me encontré con un hueso duro de roer, en seguida comprendí que me enfrentaba a una tarea muy difícil pues el muchachito no mostraba interés alguno, no progresaba prácticamente nada, era una tarea casi imposible conseguir que copiase una palabra escrita con letras mayúsculas, no era capaz de recordar como se escribía su nombre, de un día para otro. Yo no podía entender que fuese perfectamente hábil pelando un palo y tallándolo con una navaja y no pudiese escribir una letra legible. Su psicomotricidad era muy buena, se expresaba correctamente, tenía un nivel de comprensión asombroso ¿qué es lo que pasaba?

Sólo tenía seis años pero empecé a inquietarme y de repente todos mis intereses oscilaban en torno a la enseñanza y aprendizaje de la lectoescritura y leí todo lo que no había leído antes y me informé y pregunté y probé todos los métodos posibles con mi “conejillo de indias”, bueno tal vez me dejé alguno… y el tiempo iba pasando y mi bebé de siete años escribía su nombre y poco más y fue entonces cuándo en mi búsqueda, me topé con Doman y al leer alguno de sus libros comencé a sentirme fatal por no haber estimulado a mi hijo cuándo era bebé con los bits. Con ese tipo de métodos la madre siempre es culpable, de no haber hecho lo suficiente, de haberlo hecho mal o a destiempo. (Hace unos días leí un artículo que me gustó mucho de Perla y que trata sobre esto que comento)

Sentí mucha rabia y frustración pero me dije que nunca es tarde y durante algunos meses comencé a pasarle las tarjetitas e intentaba convencerme de que en breve tendría un lector voraz, le mostraba las palabras religiosamente tres veces al día (insistían en que había que hacerlo de una manera divertida…es ridículo y prácticamente imposible hacer que algo tan aburrido y monótono sea ameno o divertido para los niños) Yo saltaba, cantaba, hacía el tonto y me abstenía como asegura Doman de preguntar a mi hijo ¿qué pone aquí? Pero él me decía de vez en cuando ¿para qué hacemos esto? con una cara de resignación el pobre….pero a los seis o siete meses ya no podía aguantar más y decidí comprobar qué había aprendido y cuando le mostré el cartelito que pone mamá escrito en enormes letras rojas, se quedó mirando el cartel como la vaca que mira al tren y me dijo: “no se” y yo con desesperación:¡¡¡¡ hijo inténtalo!!!! Y entonces arrugaba el ceño y decía como adivinando: “pone amam, no no pone aamm, no espera pone maam…y al rato decía ah!!! Pone mamá.

¡¡Bueno!! Pensaba yo que soy optimista por naturaleza....“parece que esto no es tan rápido como aseguran pero…"

”al día siguiente era lo mismo y al siguiente y al otro….”

En seguida abandoné por puro aburrimiento, era un método tan frío, tan artificial, tan absurdo....siempre lo sentí así, (aunque he de reconocer que a mucha gente le ha ido bien con él), pero cuándo alguien está desesperado se aferra a un clavo ardiendo…y yo con razón o sin ella lo estaba, había mucho de orgullo, de mi autoestima (no ser capaz ni de enseñar a un niño a leer), el qué dirán, mis expectativas que no coincidían con la realidad….

Entonces pasé un momento de crisis total, pues de la misma manera que al principio pensaba que el niño me tomaba el pelo, ahora se me metió en la cabeza que mi hijo debía tener un grave trastorno y pasé de considerarlo superinteligente a creer que era retrasado mental. Recuerdo como lloraba y martirizaba a mi marido (él siempre decía que le dejase tranquilo, que era taaaan pequeño) Repasaba mentalmente todo lo que hubiese podido traumatizarle de bebé y seguía culpabilizándome por todo, por aquél día que le dejé llorar, por no haberle cogido más, por haber tenido otro hijo tan pronto, pero tampoco encontraba nada tan sumamente grave, que hubiese podido causarle un trastorno de semejante gravedad. A todo esto la presión externa era terrible, casi todos (en el entorno familiar, los de fuera se mantenían lógicamente, al margen de la “tragedia”) consideraban que era extremadamente espabilado e inteligente y si seguía siendo analfabeto era por tener una madre irresponsable, que se obstinaba en no llevarle al colegio donde le enseñarían. Pero llegó un momento en el que el escándalo era tan grande que ya no se hablaba de ello, ya nadie preguntaba si Salvador leía o no, era como un estigma o una vergüenza que todo el mundo conoce pero de lo que no se puede hablar. Algo así como las madres solteras de antaño....

Sobre los ocho años empezó una etapa mucho más relajada pues yo ya había perdido toda esperanza y solo esperaba el “milagro”, me abandoné pues ya no se me ocurría de qué modo podía ayudarle.

Empezó a ir a catequesis de primera comunión y me sorprendió que lejos de sentirse mal por no tener el mismo nivel que sus compañeros, enseguida destacó por ser el único que “sabía latín”, por conocer el nombre científico de plantas y por saber tantas cosas. (Los niños homeschoolers desde bien pequeños llaman la atención por su originalidad, no es que tengan más conocimientos que los niños escolarizados, sino que saben cosas diferentes a las que marca el MEC)

Me preguntaban a qué colegio iba y al decir que se educaba en casa, se sorprendían gratamente y me comentaban lo maduro, educado y responsable que era.

Por entonces también contacte con personas maravillosas que me dijeron que casi con toda seguridad Salvador podría ser disléxico (nunca le he llevado a ningún especialista). La verdad es que tenía algunos de los síntomas y realmente este “diagnóstico” me tranquilizó mucho (y a toda la familia) ya que no era por mi incompetencia, yo no lo había hecho tan mal, sencillamente era que él tenía un don y que veía el mundo de otra manera y necesitaba aprender de otro modo. Einstein, Edison, Leonardo Da Vinci, Walt Disney, o Graham Bell eran disléxicos y habían tardado mucho a aprender a leer y escribir. De nuevo volví a pensar en mi hijo como un genio, eso si un genio despistado, caótico y maravilloso…Entonces y muy poco a poco dejó de preocuparme si leía o no, si invertía las letras y me convertí en su secretaria. Me di cuenta de que no pasaba absolutamente nada por leerle los enunciados de los problemas de matemáticas y que gracias a la lectura en voz alta mi hijo tenía acceso a la cultura igual o más que cualquier otro niño de su edad y empecé a convencerme de que efectivamente algún día leería fluidamente y que aunque así no fuese, tampoco pasaría nada .Al fin y al cabo a todo el mundo no tiene porqué gustarle lo mismo, hay personas que jamás leen un libro y no por eso son menos felices o peores personas.

Ahora mismo acaba de cumplir nueve años, en realidad es aún muy pequeño, no necesita para nada ni la lectura ni la escritura (para eso me tiene a mi). Escribe de una manera digamos que aceptable y lee muy despacio y con evidente dificultad por lo que sigo leyendo todo lo que me permite la vida.... para él y sus hermanos. Ahora lejos de ver esto como un problema, es una bendición ya que mi hijo escucha a Cervantes, a Machado o a Tolkien… autores que se hacen muy cuesta arriba a un niño de esa edad si no hay quién se los lea y siempre pienso que si hubiese empezado a leer por su cuenta a los cinco o seis años, casi con toda seguridad yo no le habría leído tanto, pues tal vez él mismo ya no lo demandase. Al fin y al cabo así ha sido a lo largo de los siglos, la cultura siempre se transmitió de manera oral…

Me gusta al empezar a leer, ver los ojos de mis niños abiertos como platos, sentir como disfrutan de los libros, el entusiasmo que les producen nuestras excursiones a la biblioteca, las largas conversaciones que fluyen gracias a las lecturas y no hemos de olvidar que el que ríe el último ríe mejor.

Y “resumiendo” esta es la historia de un lector.

Otro día contaré la de Gabriel, mi segundo hijo, que está aprendiendo prácticamente solo, es un proceso bastante más fácil y mucho más gratificante para él y para mí. Es exactamente lo que yo siempre había pensado que sucedería con mi mayor, que un buen día te sorprenden con que han puesto en el frigorífico con las letras magnéticas: “mamá te quiero” y otro les encuentras muriéndose de risa con un tebeo de Tintín y en otro momento les ves medio leer y medio inventar a su hermano pequeño, un cuento. Todo ello de una manera muy sencilla y natural, igual que cuándo aprenden a andar, a gatear, a hablar.

Tanto uno como el otro consideran que es normal lo que hacen y el nivel que tienen, aquí lógicamente no hay listos ni tontos, ni avanzados ni lentos, cada uno va a su ritmo, cada uno es único e irrepetible, maravillosamente diferente al resto de los hermanos y al resto de los humanos. Es un privilegio estar viviendo estos procesos en familia y aunque reconozco que en un momento dado estuve confusa y presioné a mi hijo parece que su autoestima no ha sido dañada.

Durante estos años he ido sacando algunas conclusiones:

• No se si existe la dislexia, ni tan siquiera si existen los trastornos de lectoescritura, he hablado con personas que trabajan en escuelas libres, en escuelas en las cuales a los niños no se les presiona, ni se les anima, ni se les motiva, ni se les insinúa que ya tienen edad de aprender a leer o escribir. En todas estas escuelas o familias hay un buen número de niños analfabetos de 7 u 8 años, pero no hay ni uno solo de 13 o 14. Ninguno tiene dificultades de adulto y no se aprecia diferencias significativas entre los que comenzaron a los 5 y los que no se soltaron hasta los 10.

• Hay niños de 6 años que no saben montar en bici, o que no saben nadar, o que no saben trepar....pero no existe una etiqueta para estas dificultades o problemas, pues no existen como tal. Nadie en su sano juicio considera un problema que su hijo utilice ruedines con siete años....ya dejará de hacerlo y si no...pues no pasa nada. ¿Por qué no ocurre lo mismo con las letras o los números? ¿Por qué no podemos dejar a los niños en paz?

• Si un niño no está maduro podemos "motivarle", "presionarle", "obligarle", "castigarle", "premiarle"...todo es inútil. Ya lo decía Rousseau hace un montón de años: "Han convertido en asunto fundamental la búsqueda de los mejores métodos para aprender a leer, se inventan escritorios, mapas, se hace de la habitación de un niño un taller de imprenta..... ¡Qué lástima! Un medio más seguro que todos esos, y que siempre se olvida, es el deseo de aprender. Dad al niño ese deseo, luego olvidaos de vuestros escritorios y vuestros dados: cualquier método será bueno para él." "Emilio sabrá leer y escribir a la perfección antes de la edad de diez años, precisamente porque me importa muy poco que lo sepa antes de los quince; pero preferiría que no supiera jamás leer antes que comprar esa ciencia al precio de todo lo que puede hacerla útil"

• Por el contrario si un niño está preparado y tiene interés por muy mal que lo hagamos y a pesar de nosotros, aprenderá. En cierta ocasión conocí a una mamá que tenía claro que su hijo tenía que ser niño y jugar y que algún día tendría tiempo de aprender cosas serias. Por ello llevó a su hijo a una escuela Waldorf (en estas escuelas no se enseña a los niños las letras hasta por lo menos los seis o siete años). Mientras sus compañeros de clase trepaban a los árboles o corrían detrás de las gallinas de la escuelita, el niño en cuestión aprendía a escribir con un palito en el suelo, a pesar de las maestras y su madre que le decían que dejase eso, que ya aprendería cuándo fuese más mayor, pero el niño no era feliz pues quería aprender a leer, a expresarse mediante la escritura, a tocar el violín y odiaba estar al aire libre jugando todo el día con la tierra y los palitos. La madre muy apenada, apuntó a su hijo a un colegio “normal” y por las tardes en el conservatorio de música. C´est la vie...

Desde aquí agradezco de todo corazón, la paciencia infinita que han tenido conmigo, Perla, Jacqueline, Ipe, Yenia, Gema, mi esposo, mi madre, Esther y los buenos consejos que de ellos recibí en todo momento.

22 comentarios:

Desde mi cordillera de los andes dijo...

paloma ya que tu hijo esta aprendiendo el proceso de escritura , te recomiendo esta pag

WWW.PILARBESUMAN.COM.

http://desdemicordilleradelosandes.blogspot.com/search/label/educacion%20ni%C3%B1os

seguro te puede dar una ayuda , me sorprendi al leer lo importante de escribir bien , sobre todo siendo niños.
besos
greisi

Ipe dijo...

Paloma, es la reflexión más hermosa que he leído sobre la lectoescritura.

Yo si creo que hay una diferencia en el uso del pensamiento, y que es muy enriquecedora, a mi me encanta jugar con mi marido a "comparar" como pensamos y está tan claro que pensamos de modos distintos que estoy segura de que eso tiene algo que ver en todo esto del uso de las letras y los números, pero también con una memoria descomunal que permite a los "etiquetados" recordar las cosas con escucharlas una sola vez.

A mi me preguntan muchas veces como es posible que me sepa tantos cuentos de memoria... es fácil, yo los veo con todo lujo de detalles.

Creo que esta entrada hará historia.

Un millón de gracias, me siento reivindicada.

Meninheira dijo...

Me ha encantado la entrada! preciosa! muchísimas gracias por compartirla :)

Me he sentido muy identificada con lo de la culpabilidad, con echarme las culpas por no ser capaz de enseñarles a leery encima a la mía se le une que no he leído ningún método ni seguimos ninguno concreto, aunque el Doman ni olerlo! nunca me gustó.

Y por otra parte me he quedado "preocupada" a ver si en casa también va a haber disléxicos en casa (soy un poco -aquí es cuando mi marido se ríe- hipocondríaca).

Creo que iré a llorarle a la cuentista (prepárate Carmiña!!), bueno, ahora me voy a dormir.

Muchísimas gracias Paloma, yo también creo que esta entrada es histórica!!

Besitosssssssssssss

Ana P. dijo...

De acuerdo con Ipe y Meni, Qué linda entrada, que lindo relato!!

Mis culpas son diferentes pero siempre las tenemos, mi segundo hijo (10 años) aprendió a leer en el colegio, a la edad que se suponía debía hacerlo, pero ahora veo que ese aprendizaje fue tan forzado, que si se le hubiera dado libertad tal vez apenas estaría interesándose en hacerlo. Ya llevamos dos años de "recuperación" viviendo sin colegio, pero ahora, aunque lee (sólo lo que le gusta), todavía no le encuentra el gusto a escribir... por ahí van mis miedos y frustraciones en ese tema. Y todavía me faltan dos pequeños por pasar ese proceso.

Tus palabras siempre son tan enriquecedoras! Muchas gracias por compartir tus experiencias =)

Mar dijo...

Qué bonito Paloma. Gracias por compartirlo. Te mando miles de besos!

ivana dijo...

querida paloma: claro que esta entrada es historia!! me siento muy identificada con todo lo que dices, tengo un niño de 2 años y hace tiempo habia leido a doman, pensabamos mandarlo a un jardin montesori en barcelona pero me mude a argentina y aqui, no saben que es! lo que si me quedó claro del libro fue, creo lo escencial....dice algo asi: déjalo antes que quiera dejarlo el niño"...eso me quedo grabado y es lo único que recuerdo, pues eso de fichas y torturas...nada de nada pues ademas me parece dificil tenerlo adentro con fichas mientras afuera hay sol y el solo quiere ir a jugar al pasto y ver bichos...tratar de estimularlo si, pero tengo claro que obligarlo no...una de las razones de la mudanza y traslado fue para que el niño pudiera en su casa en su patio disfrutar de lo verde de juegos al aire libre, etc...pues en mi infancia yo tenia libre disposicion de mi tiempo despues del cole claro...y aqui el proximo año se escolarizará...aunque aun falta...sera en marzo 2010 y ya me estoy arrepintinedo...a mi niño, stefano, siempre le hemos leido y ha jugado siempre con libros pero casi no dibuja, el coje revistas las rompe o hace que lee, se inventa histrias y te las cuenta mirando sus revistas pero no le interesa mucho dibujar...trato de buscar estimularlo en lo que él quiera, ahora estamos con las masas las plastilinas y los aviones...pero practicamente vive afuera metido entre la tierra haciendo rampas con sus coches..
siempre te leo, y quiero felicitarte porque sabes llevar esto de educar en casa de una manera alegre y comprometida....te admiro y besos a todos!

Marvan dijo...

Precioso Paloma!!
Comparto contigo la dificultad de hacer leer a unos chicos que les interesan más los palos y los bichos jejeje.

Mi hijo mayor le gusta bastante los libros y lee bastante, pero tecnicamente le sigue costando y no es un superlector. Pero tiene las ganas de saber que menciona Rousseau!!

Mi hijo pequeño, más o menos de la edad del tuyo mayor tiene más o menos la misma historia que el tuyo, o sea que no tengo ninguno que ha aprendido a leer "solo y sin ayuda". Me hubiera gustado, me queda el gusanillo de "y si..."

Como siempre la sociedad echa la culpa a la madre, pero como tú creo que tengo una simbiosis de preocupación y tranquilidad. Preocupación porque la sociedad y "la norma" se preocupa, te apuntan, pero tranquilidad porque muy dentro sé qué llegaremos a buen puerto.

La presión para los niños a los que les cuesta la lectura cuando "les toca leer" es grande.
Supongo que existe la dislexia, creo incluso que mis dos hijos entran en el espectro, sobre todo el pequeño, peo la dislexia existe igual que la "disdentición" (porque mi pequeño ha tenido sus dientes muy tarde) o los "disruedecillas" (como tú dices de las ruedecillas de la bici), o el "discanto" (para los que no cantan tan bien), o el "disfutbol" (para los que no xutan bien) o el "disdibujo" o el dis que tú quieras, nadie es perfecto en todo, solo que a la lectura en nuestra sociedad se le ha dado una sobrevaloración enorme.

Mi hijo pequeño también leería "amam" en vez de "mama", muchas veces lee al revés. ¿Y si hubiera aprendido en árabe??? A lo mejor hubiera sido un lector de primera?? ¿O en xino?.... esta dirección alguién se la inventó pero no quiere decir que es la que va bien a todos porque está claro que otras culturas leen en otras direcciones.

Otra cosita de Doman, conozco a una mamá que está encantada con Doman, ella lo utilizó y su hija de 8 años lee unos tochos impresionantes. Yo en su lugar también hablaría maravillas del Doman. Supongo que el Doman como cualquier otro método va bien a unos y no va bien a otros, el peligro está en generalizar y llegar a juicios de "esto es el mejor método para todos", y el querer frenar a un niño que quiere leer y empujar demasiado a uno que no está preparado y lo peor de todo es el dedito que va aputando a la mamá que tiene un niño que no aprende como los demás y con el dedito van lanzando acusaciones de: tenías que haber..., y si hubieras...., y ya te lo dije...., ves como lo sabía......

Acusaciones y generalizaciones hacen mucho daño.
Gracias por compartir con tanta sinceridad!

Marvan dijo...

Por cierto, se me olvidaba algo.
La mamá poco podrá influir en lo rápido o lento que vaya el proceso de aprendizaje de lectura, pero puede influir en muchas otras cosas.
Con una mamá como tú, tu hijo tiene una suerte enorme!

Estherqp dijo...

Qué preciosa entrada!!! gracias por compartir esta experiencia, creo que será muy útil para más de una madre!!! ¿sabes? es soprprendente. pero a veces los lectores más tardíos se convierten en los más ávidos lectores, incluso niños que no han aprendido hasta los 11 ó 12... ¿Por qué tenemos tanta prisa para todo? yo tengo claro que lo quiero llevar con calma con Sergi (ahora 4), aunque reconozco que lo único que me preocupa es la presión exterior...
¿sabes? yo también aprendí a leer sola. Un buen día mi madre se dio cuenta, y yo aún no iba al colegio.
Gracias por tu experiencia con este tema, opino como Ipe...
(te puse unos enlaces en el último mensaje)
Muchos abrazos!!!

paloma dijo...

Greisi cuándo publicaste la entrada me llamó la atención, he vuelto a echarle un vistazo ya que tal vez en el momento en el que está le pueda ser útil. Besos para toda la familia.

Ipe siempre tienes una palabra o muchas de ánimo..debe ser una delicia vivir contigo...al menos "casi siempre", je,je...
Pues fíjate que yo no logro entender esa diferencia en el uso del pensamiento, pero en lo que dices de la memoria también coincide con mi hijo. Por eso yo pensaba cuando era muy pequeño, que debía ser mas inteligente de lo normal, pues le leía una poesía y si le gustaba o le llamaba la atención por algo, era capaz de repetirla con una o dos veces que la oyese.
Por cierto muchas veces me pregunto como debe sentirse Juan Carlos con vosotros aunque ya comentabas algo al respecto en un post.
Algo que tampoco me cuadra mucho es que parece ser que la dislexia es hereditaria y yo no encuentro a nadie en la familia, pero a veces pienso que cualquiera de nosotros tal vez lo sea y ni lo sepa pues no le ha afectado a su vida ¿no?
¿De verdad que te sientes reivindicada? Que graciosa eres...Lo cierto es que me ha costado mucho poder escribir sobre esto, pero estoy segura que puede ser útil a muchas personas que estén pasando por algo parecido.
Muchas veces puede parecer que los niños educados en casa son "super" pero también existen las dificultades, los problemillas que nos complican la vida je,je..
Muchos besos y mil gracias por todo.

paloma dijo...

Meninheira pero ¿tus hijos son muy pequeños no?
¿Preocupada? No mujer si lo peor que puede pasar es que aprendan a leer cuando tengan quince años, je,je...pero según dicen aprender, aprenden.
En esta entrada he intentado mostrar la verdad, sin adornos ni florituras. Me gustaria mucho más haber tenido siempre confianza, pero desgraciadamente no ha sido así. Conozco niños de la edad de mi hijo (sin escolarizar) que no se saben las letras, que no saben contar hasta diez y sus padres están felices en ese sentido. Y no es que no se ocupen de ellos, es que tienen plena confianza en que van a aprender y ocupan su tiempo en atender las auténticas demandas de sus niños. A mi eso me da una envidiaaaaa, porque van a llegar a lo mismo pero disfrutando del día a día sin agobiarse.
Muchos besiños.

Ana a muchos niños les sucede lo mismo, pienso que la edad considerada "normal" para empezar con la enseñanza de la lectura y la escritura es temprana para muchísimos críos. Seguramente eso se evitaría si solo empezasen a aprender los que tuviesen auténtico interés. Eso de respetar el "ritmo" pero que se queda solo en palabras, para quedar bien, pero que no se lleva a la práctica, salvo en algunas escuelas muy especiales.
Besos.

Mar hacía mucho que no sabía de ti, espero que todo vaya bien por casa. Muchos besos.

shanti dijo...

Una delicia de historia Paloma,me reí montón cuando tu hijo se aburría de verte pasar las fichas doman.tienen cada una....me acuerdo cuando mi intenté enseñar a mi hija las vocales y durante meses y en plural,le enseñaba la a y me decía la i.creo que gracias a ella me he dado cuenta que como dice Marvan,tranquila por que llegaremos a buen puerto,eso sí,despacito como las hormiguitas.un abrazo.
tienes un blog lleno de historias preciosas y hecho de menos aquello que tenías a la izquierda sobre los motivos que os llevaron a educar en casa.¿donde lo pusistes?;))

paloma dijo...

Ivana de todas maneras parece ser que los "chicos" suelen tener menos interés por todo lo intelectual. Y donde esté la tierra, los palos y el agua, je,je...son mucho más "primitivos" que nosotras, aunque también habrá excepciones.
Tienes mucha razón en lo del aire libre, es tan importante para ellos!!!!
A ver que tal te va con el colegio, hay niños que encajan de maravilla ¿no?
Muchos besos.

Bueno Marvan nada que añadir, tu camino nos es muy útil a todos pues tus chicos son "mayores". A mi desde luego siempre me ayudan tus palabras y vuestros proyectos e ideas y sobre todo el saber que estamos en el mismo barco, je,je...
Lo que comentas de los dientes, fíjate que en la pedagogia Waldorf, de Rudolf Steiner dan mucha importancia a este tema y de hecho no consideran que el niño está preparado a sumergirse en el mundo de las letras hasta que se le han empezado a caer los dientes de leche. Yo veo que a mi hijo mayor le salieron tarde (sobre el año) y los de leche se le empezaron a caer a los siete que es precisamente cuándo se supone que la mayoría de los niños están maduros. Tal vez sea casualidad pero por ejemplo a mi segundo que en todo esto fue más precoz no le está suponiendo ningún esfuerzo aprender a leer, a escribir, las matemáticas etc..lo cual es una bendiciónnnnn.
Bueno guapa, muchos besos y gracias por tus palabras.

Esther estoy convencida de lo que dices....Todos los profesores de universidad e instituto se quejan de que los chicos y las chicas no entienden lo que leen, son analfabetos funcionales...y seguro que la mayoría aprendió cuando le tocaba!!! No creo que tenga nada que ver con la edad a la que aprendieron. Mi hijo Micael (el tercero) comenzó a caminar a los dieciocho meses y a los pocos meses patinaba por el paseo marítimo a tal velocidad que los extranjeros le tomaban fotos alucinados, je,je...Tiene una psicomotricidad yo creo que mejor que sus hermanos, que ya es decir...De la misma manera hasta los tres años no dijo ni una sola palabra y ahora habla hasta cuándo bucea y durmiendooooo.
Mi madre siempre dice que todos llegamos a lo mismo y es verdad.
Muchos besitos y gracias también por tus ánimos.

paloma dijo...

Santhi yo también me suelo reir cuando escribo los post. Pienso que en la vida hay que desdramatizar siempre que se pueda, casi todo visto con sentido del humor cambia considerablemente.
Aquí está el enlace que me dices, fue mi contribución al primer carnaval de blogs que hubo:
http://paideiaenfamilia.blogspot.com/2008/04/porqu-educamos-en-familia.html

Anónimo dijo...

Soy Carolina.

Paloma, ¿has intentado enseñarle a Salvador con el método silábico de toda la vida? La M con la E, ME, la S con la A, SA, MESA.

Según tengo entendido, ese método funciona con todo tipo de personas, niños y adultos.

El método de los cartelitos no puede funcionar de una manera universal por una sencilla razón: un niño no tiene por qué saber que en castellano las palabras se leen de izquierda a derecha. Como bien dice Perla, ese método puede llegar a provocar dixlesia.

Yo creo que el constructivismo tampoco funciona bien, pues no te da las herramientas para combinar todas las letras y consonantes. El método silábico de toda la vida enseña a combinar vocales y consonantes, con lo que así le damos las herramientas necesarias para leer toda palabra que se les ponga por delante.

Hay niños que no leen hasta los 10-11 años, y todo cae dentro de la normalidad.

Un abrazo

Carolina

Anónimo dijo...

Soy Carolina y se me olvido añadir una cosa.
Tú dices que aprendiste a leer sola, sin que nadie te enseñara. Yo, no. A mí me enseñó mi madre con la M con la E. Y así mismo le he enseñado yo a Jaime.
Hay niños que aprenden a leer y a escribir solos, pero otros, no.
El unschooling te dice que no les enseñes, que ellos aprenderán cuando estén preparados. Pero yo creo que ese principio no funciona con todos.
De toda la vida se les enseñó a leer a los niños con una instrucción fonética sencilla. Y funcionaba. No hay por qué cambiar lo que funciona bien.

Un abrazo

Carolina

paloma dijo...

Si, Carolina creo que tienes toda la razón, no obstante no creo que a Salvador le haya podido producir dislexia el método Doman pues no lo apliqué mucho tiempo.
Aunque desde que comenzó a copiar todos los días y le hacía leer con el método silábico es cuándo comenzó a mejorar considerablemente, nunca sabremos si por el método o sencillamente porque ya estaba maduro.
Con su hermano que está aprendiendo prácticamente solo no me he complicado en absoluto, tan solo enseñarle el sonido de las letras y a juntarlas ¿fácil no?
Gracias por tu comentario Carolina, siempre tranquiliza leer lo de que hay niños que hasta los diez, once o más años no se sueltan y no pasan nada. Besos.

Desde mi cordillera de los andes dijo...

Paloma , acabo de ver esta pag
http://www.aliciagonzalezopazo.cl/autora.htm

se llama sistema luz , hay unos videos ilustrativos del material que vende , se pueden sacar ideas.

Disculpa , por no ser tan asertiva , a lo que escribistes . Se lo comente a mi madre y me explico lo que era la dislexia . !!animo !!! seguro muchas te aportaran en ideas y experiencia .
besos
greisi

Anónimo dijo...

Soy yo otra vez.
Quería preguntarte si la experiencia ha sido diferente con el alfabeto griego.
Porque parece que a Salvador sí le interesa éste y sabe leerlo y escribirlo, no?
¿A qué crees que se debe la diferencia?

Carolina

paloma dijo...

Salvador comenzó a aprender griego cuándo estaba a punto de cumplir siete años. Empecé mostrándole el alfabeto, sin ningún tipo de presión, era solo una prueba, si funcionaba seguíamos y si no lo dejábamos, yo iba al mismo ritmo que él…y una vez que conoces los sonidos de las letras se lee igual que el español, es juntarlas y ya está.
Yo creo que el “quid” está precisamente en eso, en que el niño ya estaba más maduro y en que no había presión por mi parte…era como un juego.
Verdaderamente yo creo que empezó antes a leer griego que español y le encanta escribirlo…esperemos que siga así…pero vamos muy despacito eh!!!!
En otro comentario me decías que el unschooling te dice que no enseñes al niño, pero yo creo que se trata más bien de esperar a que el niño tome la iniciativa o al menos esté preparado. No es lo mismo enseñar a leer a alguién que quiere aprender que a quién no tiene ningún interés...Lo que pasa que ese punto a veces es complicado...
Mi segundo hijo está aprendiendo "solo", pero no completamente solo, si viviera en una isla desierta como Robinson con toda seguridad que no aprendería. Al decir que solo, es que él me pregunta ¿cómo suena esta letra? y con poco más ya lee una palabra, luego una frase...Todo eso indica que está perfectamente maduro y además su proceso es gratificante para todos, para él el primero...

Besos.

Eva dijo...

Querida Paloma,

Qué delicia leerte (jeje, nunca mejor dicho). Últimamente el aprendizaje de la lectoescritura me interesa (me obsesiona) y encontrarte aquí ha sido un regalo.

Gracias por compartir toda vuestra trayectoria, con comentarios tan sinceros y personales. ¿Qué madre no ha pensado alguna vez que su hij@ era un portento? Ayer hablaba con una de mis mejores amigas de mi angustia porque mi hija aprenda a leer YA (bueno, y a sumar, y a restar, y a hacer integrales y raíces cuadradas!) y acabábamos riéndonos y reconociendo que en el fondo queremos tener hijos perfectos y ser madres perfectas (o perfectísimas!!!!!!!!)

Gracias otra vez, leerte me ayuda a ver de nuevo el Norte y recordar lo importante que es respetar los ritmos de cada niño, y a mirarme hacia dentro y reírme para dejar de lado mis deseos de tener niños modelo.

Con mucho cariño, un abrazo!

Rocio dijo...

En lo particular, me ha encantado tu historia.
Aun recuerdo lo traumatico que fue para mi, aprender a leer y escribir en la escuela. Mi maestra no se si no tenia tiempo o que, pero cuando me llegaba el turno de leer y teniendo solo 5 años, realmente queria marcharme y no volver más!
El aprendizaje de la lecto escritura es uno de los procesos más complejos que suceden en la vida de los humanos.
Quizá porque nos lo enseñan de pequeños no nos damos cuenta de ello, pero incluso ¿no es complicado cuando aprendemos un nuevo idioma?.
Si bien hay muchas nuevas pedagogias, no se entiende que nuestros niños, no son los mismos niños que en 1900... o en 1950... o incluso en 1980... 90...
En un mundo repleto de estímulos y de comunicación, carteles y panfletos por doquier, la tv, Internet. Nuestros niños toman mucho contacto con las letras, no asi lo hacía un niño en décadas anteriores.
Es verdad que se debe acompañar desde los dos puntos, el niño/a y la familia.
Estimularlos con amor, es la mejor forma de que ellos crezcan y aprendan sanos. Se ha notado que en niños sobre estimulados, a muy temprana edad, han llegado a desarrollar algunas patologias, como la imposibilidad de utilizar el código linguistico.
En nuestro entorno, naturalmente estan en contacto con letras, y sólo podremos generar interes en nuestros niños, si nosotros también tenemos el mismo interes. No esperemos crear un genio, como en épocas del conductismo Watson pretendia con su "estimulo-respuesta", es nuestro niño/a adorado/a que razona, reflexiona , analisa y un aprendizaje significativo, es la mejor manera de empezar en nuestro mundo.
En Argentina lo ultimo que se esta utilizando la pedagogía de Paulo Freire, y mucho de los estudios de Piaget.

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