8 de noviembre de 2009

Las 15 acusaciones

Artículo publicado en la revista CRIAR:
"En un mundo como el nuestro, que desprestigia la maternidad y la crianza, parece que el cuidado de los bebés y niños es un hecho anecdótico y aislado en la historia de la persona, que no tiene influencia más allá de la infancia, y por supuesto ninguna relación con la sociedad.
Vivimos como si funcionase así porque actualmente predomina una crianza mecanizada: de biberón en vez de lactancia, de chupete en vez de consuelo, brazos o teta, de guarderías en vez de madre, de cunas alejadas de la habitación de los padres, de muñecos que imitan el latido cardiaco, de hamacas y columpios varios, de cámaras para vigilar al bebé en la distancia, de CDs de nanas o susurros, etc.
Sin embargo, la crianza sí influye en la edad adulta y por tanto en toda la vida de la persona, y sí determina el cómo es la sociedad. Y sus consecuencias son de tal envergadura y profundidad que llegan a explicar el grado de violencia que vive cada cultura.
A pesar de otro tipo de factores como genéticos, económicos, etc. la variable que mejor define el nivel de equilibrio emocional de una sociedad es el tipo de cuidado que dispensa a sus niños y a las personas de quien depende, su familia. Y nos encontramos entonces con 2 grandes grupos de modelos de crianza y de vida: violentos o pacíficos.
La diferencia entre ellos radica en el tipo de parto, la separación temprana madre-bebé, la existencia de lactancia prolongada o no, el respeto a las necesidades de los niños de día y de noche, el contacto piel con piel que se establece, el número de adultos-cuidadores por niño, la rapidez de respuesta ante el llanto,… y en definitiva, en si existe una crianza de apego o desapego.
Los pueblos poco afectivos con sus crías y con poco contacto piel con piel presenta altos niveles de violencia en la edad adulta. Sin embargo la agresividad es casi nula entre los pueblos que mantienen un contacto muy estrecho y continúo con sus hijos.
Los antropología han constatado este hecho innumerables veces, pero, por si quedaba alguna duda, la moderna psiconeuroendocrinología también lo ha confirmado y justificado: a menor contacto con un bebé, menos protegido y más temeroso se siente y más adrenalina segrega su cerebro. En cambio, a más afecto, contacto y amor, más se activan los circuitos cerebrales de la serotonina.
Teniendo en cuanta la plasticidad cerebral de los primeros años de vida, y cómo las experiencias modelan la arquitectura neuronal y la personalidad del adulto, el predominio de una u otra hormona crea individuos distintos. El contacto físico y emocional constante con la madre (la primera fuente de amor) es lo que asienta los sistemas cerebrales del placer y crea personas seguras, confiadas y amorosas. Cuando el niño no recibe el afecto que necesita se crea una cultura basada en el egocentrismo, la violencia y el autoritarismo.
Cada autor lo ha nombrado de forma diferente: desamparo aprendido, indefensión, aprendizaje de la impotencia, desesperanza, sumisión, … pero en el fondo todo es lo mismo: sufrimiento y resignación, que determinan una actitud fría hacia el mundo y hacia los demás y que sólo en determinadas circunstancias pueden ser revertidos.
Podríamos creer que todas estas teorías de las hormonas y el apego sólo funcionan con tribus remotas y no en una sociedad con mp3, cirugía estética, hipoteca y rayo láser. Pero no es así.
Esa adrenalina y agresividad nos define también a nosotros y explica el grado de devastación al que hemos sometido a la Naturaleza, el injusto orden internacional, las cifras de miseria y hambre, y la violencia entre los países y en el seno de las propias familias.
¿Cómo hemos llegado a esto? Aunque las explicaciones son múltiples, la más potente y brillante (para el sistema) ha sido perturbar la relación madre-hijo que la naturaleza ha previsto para velar por el desarrollo físico, emocional, intelectual y social de una persona.
Atacando el apego desde la raíz se consiguen ciudadanos vulnerables, siempre necesitados y anhelantes de algo más, desorientados, sumisos y dependientes de una sociedad consumista y devoradora.
Pero para lograr una ruptura tan radical se necesita un engranaje de diferentes actores que consigan cegar totalmente el juicio y el instinto de las madres. Lo consiguieron. Y estas son mis 15 acusaciones:
1. Acuso a la industria farmacéutica de haber convertido todos los procesos naturales de la mujer en enfermedades tremendamente rentables: menstruación, anticoncepción, embarazo, parto, lactancia, crianza y menopausia.
2. Acuso a la píldora anticonceptiva (y todos los productos hormonales en general en mujeres sanas) de haber alterado totalmente nuestro delicado equilibrio endocrino y de robarnos los mensajes intuitivos que llegan del inconsciente con las diferentes fases del ciclo menstrual femenino, por la relación entre ovarios, determinadas hormonas y actividades de hemisferios cerebrales. Este es uno de lo problemas de base sorprendentemente ocultado. Las mujeres no se desconectan en el parto de sí mismas por primera vez, sino que llevan años desvinculadas de la sabiduría femenina ancestral y más unidas a un laboratorio que a su propio cuerpo.
3. Acuso al negocio de la fecundación artificial de aprovecharse de las mujeres desesperadas por concebir y someterlas a dolorosos, caros y largos procesos, en vez de analizar las causas verdaderas (y subsanables) del fracaso en los embarazos, y que nos obligarían a replantearnos el ritmo y el estilo de vida que llevamos a todos los niveles.
4. Acuso a la industria de la alimentación de su macabra y eficaz estrategia para convencer a medio siglo de mujeres y conseguir que la leche de un animal (cuyo cerebro es mucho menor que el humano) tratada químicamente, suministrada en plástico, y por manos frías, muchas veces, haya suplido al calor, amor y el milagro de una teta blandita. Este triunfo económico ha significado una condena a muerte a millones de niños en países poco desarrollados, y alto riesgo de enfermedades, menos nivel cognitivo y desapego en los países ricos. Ausencia de lactancia significa ausencia de oxitocina y menos enamoramiento madre-hijo, y a partir de aquí una larga cadena de conductas artificiales.
5. Acuso al sistema obstétrico de haber convertido la normalidad del parto en patología, de haberlo medicalizado hasta el delirio de 50% de cesáreas en algunos países, de no haber respetado la extrema fragilidad del recién nacido y de haber convertido el sagrado acto del nacimiento en una mera extracción y manipulación de bebés.
6. Acuso a los pediatras de haber confundido sus creencias y prejuicios con la verdadera ciencia, de haber frustrado millones de potenciales lactancias exitosas con falsas normas, de haber convertido en enfermedad una pauta de sueño mamífera y de anteponer sus criterios a las recomendaciones de la OMS.
7. Acuso a los neurólogos y psiquiatras de sobre-diagnosticar la hiperactividad, y de drogar y anular a una generación de niños (a pesar de los constatados y denunciados efectos secundarios) con Ritaline/Rubifren: la cocaína pediátrica
8. Acuso a los psicólogos de medrar a costa de todos los errores del sistema en crianza, de no hacer honor a su nombre (psiqué=alma), de crear teorías que han justificado la continua domesticación de los niños anulando el leve instinto materno que quedaba (sobreprotección, falta de límites, permisividad por consentir demasiado, malcriar, etc.), y de haber inventado una falsa socialización temprana que no existe hasta mucho más tarde ( 6-7 años cuando queda establecida la lateralidad cerebral).
9. Acuso a los falsos gurús de crianza: Spock/Ferber/Valman/Estivill y secuaces conductistas de hacer apología de métodos de socio-tortura y vender insensibilidad, crueldad y falta de respeto hacia los niños. Si hubiese un Tribunal de la Haya Emocional, todos estos personajes habrían sido condenados por sufrimiento a la Humanidad.
10. Acuso a las feministas clásicas de haber mutilado a las mujeres humillando nuestra feminidad y maternidad, y de haber vendido a nuestros hijos por una falsa liberación que simplemente fue un cambio de lugar de opresión, y que perpetuó y potenció el sistema y los valores dominantes: masculinidad, competencia, depredación, jerarquía. Nunca hubo ninguna revolución social, sino un continuismo con otra cara. Sí es compatible el trabajo y la crianza, pero para eso hay que transformar el sistema y no abducirnos a nosotras y abandonar a las criaturas.
11. Acuso a las revistas femeninas de fomentar modelos de mujeres descerebradas, consumistas, siliconadas, hipersexuales que cuando tienen hijos se convierten en madres virtuales que atienden por control remoto a sus criaturas a golpe de Visa y continúan con su estresante vida sin inmutarse ni un tacón.
12. Acuso al sistema educativo de precocidad, de tener planes obsoletos que no responden a las verdaderas necesidades de aprendizaje a través del juego y la libertad de expresión, de fomentar la sumisión y obediencia e impedir los procesos de pensamiento independiente y creativos que permiten encontrar el propio camino en la vida .
13. Acuso a toda la sociedad de ser adultocentrista y haber excluido a los bebés y niños de la vida diaria, de infravalorar la maternidad y crianza considerándolo una pérdida del talento de la mujer pero sí valorar a ésta como productora dentro del sistema económico (ni como reproductora ni como cuidadora).
14. Acuso al estado de Bienestar de haber secuestrado la vida de los bebés encerrándolos en guarderías tempranas que se convierten así en una especie de “orfanatos de día” bien decorados, mientras obliga a sus dos padres a trabajar lejos de casa para subsistir en un modelo de vida asfixiante, de haber pasado del concepto de “se necesita una aldea para criar un niño” a la soledad y el desamparo de 8 bebés por cuidadora, de tener unas políticas de conciliación familiar-laboral miserables, de ausencia de ayudas familiares decentes, y evidentemente de haber creado una sociedad del malestar en la que según la OMS en el 2020 la depresión será la segunda enfermedad.
15. Y por supuesto, acuso a las mujeres de no escuchar su corazón ni su instinto, de haber sacrificado a sus hijos para que el sistema los devore (porque ellas ya lo estaban), de acceder a la maternidad y parto con muy poca información y por tanto con una actitud de niñas dóciles que delegan su papel en los demás, de no luchar o exiliarse de este injusto modelo económico ni siquiera dentro del hogar, sino de dirigir la rabia y frustración (consciente o no) contra sus hijos, insensibilizándose ante su llanto y llamadas nocturnas, de obsesionarse por el adiestramiento y las normas (que en el fondo les ayudan a ellas a tener una estructura y orden y a desculpabilizarse de su abandono real), y de centrar todas sus fuerzas en aspectos externos al hogar.
Estos 15 agentes han hecho que llevemos varias décadas con una crianza impregnada del espíritu light de Herodes: subestimar la importancia de satisfacer plenamente los instintos y necesidades de la infancia, y han creado una sociedad DES-MADRADA, no amorosa, no segura de sí misma, no empática con los demás, que es la causa del estado actual de la Tierra.
Afortunadamente esta situación nunca ha sido 100% generalizada y siempre ha habido pediatras, neurólogos, ginecólogos, comadronas, psicólogos, revistas, colegios y madres y padres disidentes de la crianza oficial, que han sufrido muchas burlas, incomprensiones y zancadillas sociales, pero que han mantenido la luz encendida para todos los que venían detrás con los ojos abiertos.
Ese modelo de desapego nos ha obligado a estudiar e informarnos en profundidad (a veces más que muchos profesionales), nos han obligado a citar continuamente a la OMS, a husmear en los estudios antropológicos, a entender el efecto del cortisol y la alteración de la amígdala, a comparar diferentes culturas, a conocer las ayudas de maternidad del norte de Europa, etc. Pero nos han hecho fuertes.
Y por ello, ha llegado la hora de dejar de justificar la crianza mamífera como preferencia caprichosa personal, y de trasmitir que es la única salida posible para el planeta. Y podemos gritar con orgullo que las evidencias científicas, el instinto, la historia del mundo, el corazón y la Ética están de nuestro lado.
Estamos en un NUEVO PARADIGMA que es el de la maternidad consciente, vocacional y amorosa en total consonancia con otras transformaciones sociales: alimentación más sana, respeto y preocupación por el medio ambiente, auge de las medicinas naturales y alternativas, energías verdes, nuevas formas de espiritualidad, etc.
La pregunta ahora no es qué tipo de crianza eliges, sino en qué tipo de mundo quieres vivir: en el actual de niños y padres separados, dominio de la adrenalina y la frustración, o en un mundo de oxitocina, amor, fusiones emocionales y bienestar.
La Política tendrá que hacer sus deberes y subir el PIB de ayudas a familias del 1’1% actual (en España) a más del 2% que es el nivel europeo, aumentar la baja de maternidad, fomentar la creación de espacios familiares, grupos de maternidad y ayuda mutua en el cuidado para compensar el aislamiento y soledad de tantas familias en nuestra sociedad, etc.
Pero las que verdaderamente debemos cambiar el estado de cosas y la mentalidad social somos nosotras: las propias mujeres.
La mujer que gesta y trae al mundo un hijo también gesta de alguna manera la sociedad. En su embarazo, parto, lactancia prolongada y apego con su hijo se gesta la salud física, emocional del niño, su capacidad de amar, de relacionarse con el mundo, su respeto a la vida, su alegría de vivir y su dignidad. Esto es sencillamente: PODER, y, para evitar que lo tengamos, han hecho todo lo posible por desapegarnos de nuestros hijos, ya que los humanos criados de esta manera son sabios y no comulgan con un modelo de sociedad basado en tantas mentiras e injusticias.
La lactancia es el acto más subversivo contra la sociedad actual: es gratuita, crea hijos sanos y felices, colmándoles el estomago, el corazón, los chakras y el alma. En la lactancia hay una parte que todavía no nos han explicado y es la LACTANCIA CUÁNTICA, la unión entre el bebé y el Universo a través de la madre. La lactancia es la alquimia de la vida y es la transmisora del conocimiento ancestral de millones de mujeres a través de una cadena energética de amor. Por ello, hay que defenderla, normalizarla y apoyar su uso como medida prioritaria.
Ahora parece que somos pocos, como una insignificante ola en medio del océano, pero seremos millones, y esa ola se convertirá en un tsunami que cuando llegue a la costa arrasará el Sistema. Los nuevos tiempos nos acompañan.
Otro mundo es imprescindible y está al alcance de la mano con tan sólo tres requisitos: oxitocina, apego y conciencia."

10 comentarios:

Marvan dijo...

Wauw, poca cosa se puede añadir. Mucha razón tiene, pero estamos luchando contra un lobo muy feroz que además tiene a sus obejas hipnotizadas pensando que es un lobo bueno.............

Meninheira dijo...

Si no has leído antes sobre el tema es demasiado genérico, pero es un buén "resumen" aunque para mi gusto demasiado en la honda de la "verdad absoluta" que tan poco me gusta :)
Muchas gracias por compartirlo Paloma :)

Por cierto que me gustaría saber quienes son las "feministas clásicas", ¿las que lucharon para que las mujeres tuvieran derecho a voto?, ¿las que lucharon para que las mujeres tuvieran reconocido el derecho a la propiedad?,... La generalización no es buena compañera, yo no creo en el "feminismo laboral", no quiero ser una esclava como lo es el hombre, pero sí quiero todos los derechos que me corresponden como persona que es por lo que lucharon las feministas en su origen, otra cosa es que después esto terminara como el rosario de la aurora :P

Un besito Paloma y gracias por hacernos pensar :)

Estherqp dijo...

El artículo es muy bueno y tiene mucha razón. Precisamente ayer en la charla de Ipe, una chica argumentaba que el hecho de que la mujer fuera la que se queda en casa en caso del homeschooling era un atraso. El papel de madre está muy desvirtuado en esta sociedad.Y digo yo que las que hemos optado por este estilo de vida lo hemos hecho libremente y con verdadera vocación y no porque no quedara otra...
Lo de las feministas clásicas, Meninheira creo que no ha sido el término adeciado, debería haber dicho feministas radicales o extremistas. Y es que en todo movimiento por bueno que sea, siempre hay algún sector que lo lleva al límite, llegando al misma intolerancia.
Gracias por el artículo. Besitos.

Desde mi cordillera de los andes dijo...

lactancia cuantica, desmadre,
MC-partos.....terminos que lo dicen todo .
A veces pienso que deberia haber una constitucion de leyes para hombres y otras para mujeres , claro ,justa , de acuerdo a su sexo .Ya que la fisiologia, la formama de pensar , somos tan distintos... No se si algun dia se podrá.
besos
Greisi

Ipe dijo...

Hola Paloma, aún ando por madrid... pero no ha sido posible el encuentro... hay tantas cosas que me gustaría compartir... pero estoy segura de que habrá un buen momento.

Hoy he aprovechado de ver a una mujer que ha significado mucho en mi vida... ella me cuidaba durante mi infancia, por las tardes, cuando mi madre estaba trabajando. No tiene hijos y en cambio ha sido siempre una madre estupenda, ahora tiene 89 años.

Yo no creo que la lactancia vaya a solucionar los problemas del mundo porque solo hace un siglo que se las mujeres han dejado de amamanatar... y tenemos muchos siglos a la espalda de injusticias y personas infelices, pero reconozco que es algo que extraño enormemente...¡¡¡como me gustaba amamantar!!

Yo siempre he estado en relación con grupos feministas y la verdad es que las cosas han cambiado mucho, mucho, mucho en los últimos 10 años... cuando yo tuve a mis hijos "loca" era lo más agradable que me decian... pero ahora se habla de que el" parto es nuestro" y la "lactancia prolongada"... creo que la verdadera liberación de la mujer aún esta por llegar... Xavier Alà dijo en una de las charlas que lo más revolucionario al día de hoy es una mujer feliz en su maternidad porque se escapa de las redes del sistema... parafraseando a mis hijos "estan fuera de Matrix".

No se si he hilbanado una redacción muy coherente, pero es extraño escribir fuera de casa, con otro teclado... ¡¡y tanto ruido de coches!!... el miércoles lo releo y quizás me desdiga.

Cariños inmensos

Marhya dijo...

Aunque estoy de acuerdo con algunas cosas con otras no tanto, la verdad. Hablar de la fecundación artificial en ese tono me dejó una sensación de herida, pues no sé si alguna vez tendré que recurrir a ello si quiero ser mamá. Lo de la píldora tampoco me termina de gustar aunque no la he tomado nunca.
Y respecto al feminismo en mi poinión si que cierto movimiento en una época trató de igualarse al hombre en lo peor en lugar de tratar de adaptar a la sociedad y a hombres y mujeres a algo mejor, pero queiro suponer que fue un paso necesario para ahora poder llegar más allá.
Como artículo de opinión me parece bien, pero lo veo quizá demasiado sesgado.
Saludos.

Anónimo dijo...

Soy Carolina.

El pecado del feminismo no fue luchar por los derechos de la mujer, sino fomentar el odio entre mujer y hombre, hacernos ver que los hombres son nuestros enemigos.
Y, por supuesto, degradar los papeles de esposa, madre y cuidadora del hogar.
Sí al sufragismo, no al feminismo de ese tipo.

Y es cierto que muchas mujeres no se quedan embarazadas simplemente por el terrible estrés al que están sometidas en su vida diaria.

Carolina

Cybeles dijo...

Gracias Paloma por compartir este artículo, no he parado de llorar de pena... lo he compartido con todas las mujeres de la escuela de parteras a la que pertenezco... Fuerte, contundente, apasionado... hay que seguir despertando... agradezco a mi instinto por mis partos en casa, por haberlo logrado, a mis lactancias de 3 años por hijo, a intentar ser mamá pese a toda esta campaña... ojalá pueda pronto salir de la ciudad... un fuerte abrazo, te leo siempre aunque no te comente...
Sonia, desde Buenos Aires

Meninheira dijo...

No creo que la situación actual de la mujer sea culpa del movimiento feminista, más bien eso es lo que nos han hecho creer.
El movimiento feminista luchó para que fueramos consideradas como personas de pleno derecho y todavía hay mucho por lo que luchar, recordad que el papel de la mujer laboralmente sigue desprestigiado (dificultad en el acceso a cargos directivos, menor salario a igual trabajo, etc.).

El desprestigio de la familia como institución (y como extensión el papel de la mujer como pilar de la familia) no viene de la mano del movimiento feminista, si no más bien de nuestros gobiernos, que también se encargan de desprestigiar a las feministas, culpándolas de la explotación laboral, etc. a la que estamos sometidas.
Tonterías se dicen en todas partes y los intolerantes también nos rodean pero me vienen a la mente mujeres quemando sostenes o sin depilar y usamos sostenes y nos depilamos. La diferencia entre una cosa y otra radica en el consumo, tanto la industria corsetera como la "depilatoria" mueve mucho dinero, así que no es cuestión de darles alas a "esas locas" en ese aspecto pero si hablan de ir a trabajar (explotadas) como su marido pues vamos a echarles una manita y vamos a hacer creer al resto que quedarse en casa es un atraso, que hay que realizarse, que bla, bla, bla

Citando a la bruja Avería, permitidme una sonrisa: ¡Viva el mal, viva el capital!

Anónimo dijo...

Estimada y distinguida Paloma,
soy pediatra, y vivo con tristeza el alineamiento y contaminación de la inmensa mayoría de la pediatría española con la industria farmaceútica que intenta sustituir lo insustituible. Es dificil ser optimista con la tremenda pobreza y falta de equidad del mundo en el que vivimos. Lamentablemente, el tecnicismo imperante ha alejado al médico de los valores y esencia de la relación con los pacientes, familias y niños. La arrogancia, falta de humildad y especialmente la ignorancia (la ignorancia sobre la ignorancia es el paradigma de una clase médica tecnocráctica) es lo que aprenden la inmensa mayoría de los pediatras en los hospitales españoles, y de gran parte del mundo. Todas las revistas científicas de la pediatría española están esponsorizadas por las coorporaciones de fórmulas industriales (Nestlé, Hero, Ordesa...). Es lo mismo, que Ducados y Marlboro financiaran las revistas de Neumología y oncología. Lamentablemente los niños no votan, y esto les convierte en víctimas de injusticias medioambientales despreciables e intolerables para el mundo adulto. Seguiré trabajando y luchando por ponerle VOZ A LOS QUE NO LA TIENEN: prolongando las lactancias que pueda, recomendando que las familias se tomen su tiempo para pensar y buscar alternativas para no enviarlos a la guardería, para que coman en casa, para pasen más tiempo con sus abuelos, para que de una puñetera vez abondenen el tabaco los padres, y nos los expongan en casa, coche y restaurantes a humo de tabaco...Soy pediatra, padre y científico, y me averguenza ver el estado de arrogancia y alejamiento de la pediatría con la sociedad que grupos y mujeres como ustedes representan. Nunca me cansaré de pedir disculpas, y bajar la cabeza por algo que me parece intolerable. La pediatría camina contra natura, y esto es lamentable. Todo está por hacer y todo es posible. La gente,las familias, y sobre todo las mujeres necesitan TIEMPO PARA PENSAR lo que verdaderamente es importante para sus familias.
El año pasado tuve la oportunidad de observar en una reunión nacional de CCOO donde se hablaba de lactancia y prolongación del periodo de lactancia, como una mujer alta representante de la mujer en el sindicato, manifestaba que no era muy coherente prolongar el periodo de lactancia porque eso alejaba a la mujer de su carrera profesional. YO le contesté que son las mujeres suecas las que tienen más DIRECTICAS, MAYOR PRODUCTIVAD, MAYOR CARRERA PROFESIONAL Y MÁS TIEMPO DE PERIODO DE LACTANCIA. Lo que esta señora estaba promulgado me parecía una aberración de calado. Digo esto porque mientras las mujeres de hoy estén reprensentadas por otras cuya visión es tan retrógrada, comprendí que la prolongación del periodo de lactancia en España será un tema largo. Sí la mujer, fuese capaz de comprender EL PODER que tiene, en España tendríamos un periodo de lactancia igual que los suecos. Es necesario considerar dar la baja de embarazo para cualquier mujer que quiera, y prolongar el periodo de descanso por lactancia-crianza hasta los 2 años por lo menos. La forma en la que una sociedad trata desde la etapa periconcepcional hasta los dos primeros años de vida es determinante de calidad en esas naciones. Es intolerable, injusto la carga de enfermedad y sufrimiento que trasladamos a nuestros hijos. A las mujeres del mundo: DESPIERTEN¡¡¡¡¡ TODO ESTÁ POR HACER, Y TODO ES POSIBLE ¡¡¡¡¡

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