3 de noviembre de 2009

Los niños y la televisión


Aunque llevo bastantes años viviendo sin televisión, ella siempre estuvo presente en mi vida y nunca me cuestioné nada acerca de la misma, era lo habitual.....mirar la tele después de hacer los deberes del cole, los domingos y los sábados después de comer...lo que hacían o hacen todavía la mayoría de niños, jóvenes y adultos de nuestra sociedad. La televisión es algo bastante universal, la encuentras en casas de personas ricas, pobres, cultas, ignorantes, conservadoras, liberales, de una u otra tendencia política.... La primera vez que oí que algunas personas nunca veían la tele, fue en la facultad y se trataba de algunos profesores despistados y frecuentemente absortos en sus investigaciones y estudios. Ello me producía cierta sorpresa pareciéndome curioso e incluso simpático…. pero al fin y al cabo eran filósofos, siempre un tanto chiflados y fuera del mundo…
Cuando mi marido y yo nos casamos, al organizar la casa no reparamos en la televisión, era algo que nos traía sin cuidado ya que la vida en el campo tampoco te deja demasiado tiempo libre…siempre hay algo que hacer y además bastante más, sino atrayente, al menos más urgente.
Heredamos una muy antigua de mis padres que desecharon al mudarse, la colocamos en un rincón del salón (en el suelo) y ahí estuvo un tiempo. Algunos familiares “preocupados” por nosotros nos dieron dinero para comprar un artefacto en condiciones y nosotros que veíamos muy bien un canal o dos…pensamos que a ese dinero le podíamos dar mejor uso, por lo que nunca llegamos a tener una tele mejor. Cada vez se veía menos y cuando nuestro hijo mayor tenía unos dos o tres años en un "destrasteo compulsivo" que me afecta en cada embarazo, convencí a mi esposo para que la donase y de esta manera tan sencilla nos libramos del extraño.
O sea que en realidad no fue algo muy pensado ni meditado sino más bien algo que nos llegó, parece ser que más pronto o más tarde tenía que salir de nuestras vidas…
Aunque hay que reconocer que es muy poco habitual vivir sin una tele en casa, esto no quita que algunos hayamos logrado sacarla de nuestros hogares y cada día nos encontremos más felices de pertenecer a esta minoría. Y estas son algunas de nuestras razones:
• En nuestro deseo de proteger a los niños y proporcionarles un ambiente adecuado para su desarrollo, consideramos la televisión como una amenaza y un peligro. Son pocos los espacios libres de violencia, agresividad, malas palabras, sensacionalismo, falta de respeto, manipulación, invitación al consumo desmesurado, sexo distorsionado etc.…
¿De qué me sirve educar a mis hijos en valores si luego los dejo ante las imágenes de la televisión, de los dibujos, de los anuncios? Selecciono cuidadosamente los libros que les leemos, los lugares a los que acudimos con ellos, las amistades, los ambientes, la música que escuchan, nuestras conversaciones…todo ello buscando que cada vez sean mejores personas y un poco más sabios. Y nada de esto ejerce una influencia tan tremenda como las imágenes televisivas, no hemos más que mirar a nuestro alrededor para ver como las niñas y los niños abandonan cada vez antes la infancia (quemando etapas preciosas) y se visten imitando a las cantantes, modelos, presentadoras e imitan sus maneras, sus ademanes, sus comportamientos, muchas veces con desastrosas consecuencias...
• La televisión siempre o casi siempre es motivo de “conflicto” en las familias, de hecho es frecuente que en muchas casas haya tantos aparatos como miembros tiene la familia, para que cada uno pueda ver lo que quiera…Termina distanciando. La tele reduce casi inevitablemente el encuentro y el diálogo.
• El tiempo que se le dedica, se le roba a otra actividad y bajo mi punto de vista, casi cualquier cosa es más rica y provechosa para el cuerpo y para el espíritu. La lectura, el juego, el diálogo, el trabajo, pero incluso el no hacer nada…puede ser pero que muy interesante.
• Yo creo en la autorregulación y se la permito y fomento a mis hijos, en la medida de lo que considero razonable. Pienso que sus cuerpos son sabios y saben cuándo necesitan ingerir alimentos o bebida (pero dándoles a elegir alimentos y bebidas sanas y naturales) También dejo que se pongan mayor o menor abrigo escuchándose a ellos mismos y no a mi, les dejo bastante libertad de movimientos, vamos que confío en ellos…pero discrepo absolutamente con los padres que equiparan todo lo mencionado con la televisión, el ordenador o a las consolas. Todo esto no es natural sino extraño y ajeno a la naturaleza humana. Yo puedo dejar a un niño que elija si quiere merendar plátanos, naranjas o pan con aceite…pero nada de esto se puede poner al lado de una bolsa de chuches, de chocolatinas o de patatas fritas. Parece muy obvio que no es lo mismo, pero yo he visto a padres que permitían a su hijo de 23 meses probar la cerveza para que se diese cuenta de lo amarga que sabía…padres que dejaban “¿libertad?” a sus niños. Y aunque ciertamente llegase ese momento en que se “empachasen” de tele y no quisieran más, ¿qué imágenes han visto? ¿de qué manera les ha afectado o impactado? La mayoría de las veces no hay un adulto al lado, además me imagino que si les interrumpes constantemente para mostrar tu desacuerdo finalmente es un sinsentido. Si no te gusta para qué lo ves. Si estás constantememente criticando o censurando la programación que ofrece la parrilla televisiva,lo más sensato parece apagarla o incluso ni encenderla. No entiendo que mucha gente siempre hable mal de la tele, no le guste nada que sus hijos estén “enganchados”, que pierdan tanto tiempo etc...pero en cambio ni se planteen regalarla, proponer otro tipo de actividades, hacer algo juntos como familia, algún voluntariado…las posibilidades son casi infinitas y se acabaron todos los problemas.


• Estoy convencida de que los niños tienen derecho a lo mejor, a todo aquello que les pueda nutrir, enriquecer, proporcionar seguridad y nosotros somos los que se lo hemos de proporcionar. Son organismos en pleno desarrollo, creciendo e impregnándose de todo lo que les rodea y la televisión suele generar sentimientos de inseguridad o de miedo, en muchas ocasiones por el sensacionalismo de las noticias. No es lo mismo hablarles de la guerra, leerles la noticia de un periódico, que presenciar una imagen para la cual no están preparados ni maduros. No todo es lo mismo, no todo vale y además no se puede decir: “lo observé y no pasó nada”, lo malo daña siempre. La filosofía que impera en los medios como la televisión es frecuentemente el dinero y nada más, aparte de intereses políticos o ideológicos determinados que casi con toda seguridad no son los nuestros.

• Ciertamente hay programas buenísimos y muchísimas familias maravillosas comprometidas con la educación de sus hijos que no les dejan solos ante las pantallas, que comentan con ellos, les enseñan a ser críticos y no creer todo lo que dice la tv, que seleccionan lo que van a ver, eligiendo tan solo aquello de calidad. Pero personalmente y en mis circunstancias actuales me parece un trabajo tan grande, que no me merece la pena, pues esos beneficios los puedo obtener utilizando videos o programas que puedo poner ocasionalmente en el ordenador y me evito la tentación de terminar utilizando la tv como niñera. No se trata de rechazar la tecnológia, sino tan solo de utilizarla en tanto en cuanto me beneficia.

• Tampoco creo que sea demasiado sano para los críos estar expuestos a la tele, sentados, pasivos…Y luego pasa frecuentemente que cuando no hay tele se aburren, no saben que hacer…Me recuerda a este relato que me encanta:
“Anoche mi mamá y yo estábamos sentados en la sala hablando de las muchas cosas de la vida… entre otras estábamos hablando del tema de vivir y morir.
Le dije: ‘Mamá, nunca me dejes vivir en estado vegetativo, dependiendo de máquinas y líquidos de una botella. Si me ves en ese estado, desenchufa los artefactos que me mantienen vivo. ¡PREFIERO MORIR!”
¡¡Entonces, mi mamá se levantó con una cara de admiración … y me desenchufó el televisor, el DVD, el cable de canal +, Internet, la PC , el mp 4, el cable de la cámara digital, la Play Station, la consola Wii , el teléfono fijo, me quitó el móvil, la web cam, la ipod y el tamagochi. y me tiró todas las cervezas y coca-colas!!!
¡¡CASI ME MUERO!!

• Hay también un motivo estético que no por frívolo he de ignorarlo, y es que no me gustan nada las televisiones por lo que no se donde ubicarlas y todavía ¡¡¡¡aquellas televisiones de antaño cuadraditas tenían su encanto!!!!!!, pero los “plasmas” de ahora no, nooooo y lo que más odio son las antenas y al vivir en una casa baja nuestro tejado tendría que llevar una de ellas, je,je…

Y estas son algunas de nuestras razones( aquí hay otras) para no tener tele, nunca se sabe si... tal vez... más adelante…Hasta ahora los niños nunca nos han pedido una (por lo cual todo es demasiado fácil), saben de su existencia pues la ven cuándo van a casa de familiares, de amigos, en restaurantes, en tiendas y ni que decir tiene que se quedan hipnotizados y es cuándo yo suelo bromear en voz alta y decirles: “¡¡¡¡pero chicos parece que nunca veáis la tele!!!!”

Ellos son conscientes de que en cada familia se tienen unas costumbres y que muchas de ellas difieren con las nuestras y ya está. Hasta ahora este tipo de cuestiones no les afecta, al fin y al cabo es obvio: Todos somos diferentes.




Estas familias las encontré aquí.

Esta es mi modesta contribución a la XIV edición del carnaval de blogs, propuesta en esta ocasión por Lau. (Creo que no haría falta mencionarlo, pero por si acaso y dado que es un tema controvertido, yo me he limitado a hablar de "mis razones", las que me funcionan en este momento y con mi familia, pero "yo soy yo y mis circunstancias" y lo que a nosotros nos sirve por supuesto que no es universalizable. O sea que ni intento sentar cátedra, ni juzgo a aquellas familias que hacen el uso de la tele que consideran oportuno y adecuado para ellas. Sencillamente a mi no me sirve y por ello me abstengo.)

"No todo lo que se nos da como bueno a priori, debe ser tomado sin pensar. Si cambiamos nuestra vida, cambiaremos el mundo y una humanidad fraterna será realidad"
Carmen Ibarlucea

6 comentarios:

Juguettos dijo...

Pues me parece perfecto, la verdad. En la televisión solo ponen tonterías, programas vacíos de contenidos y llenos de morbo y cosas horribles. Y para un niño, es doblemente peligroso. Aplaudo tu decisión :) Ojalá más gente pensara esto!

www.elpaisdesiemprejugar.com

Estherqp dijo...

Olé!!! pues puedes añadir mi firma... y lo copio en mi blog..jajaja. Pero yo sí que tengo tele....aunque sólo como reproductor de DVD, nos hemos conseguido librar de ella y somos más felices ( y duermo más...). Besitos. Excelente entrada.

Marvan dijo...

Paloma, no sé cómo lo haces para escribir siempre tan bien las cosas! (A lo mejor es porque no ves la tele jajajaja!) Entrada genial que subrayo desde la primera hasta la última palabra (solamente sí que yo tengo tele en casa ;)) Por cierto, genial la Mafalda y la otra pequeña historia.

Lali dijo...

Hola Paloma!!! es tan cierto lo de la tv... yo vengo perdiendo todas las batallas con la tv...cuando mi mayor tenía 2 años y tres meses nos mudamos a casa de mi madre y ellos tienen un tv graaande, y la verdad es que se hace muy difícil poner coto. Ahora estamos tratando de que vean sólo películas dos veces por semana, tratamos de estar cerca o de verlas con ellas, en general ven las mismas pelis una y otra vez. Un logro importante fue dejar de tener cable, ellas sabían que había dibujitos siempre.
Me dio mucha fuerza leer tus palabras, como siempre, así que lo voy a tener a mano para cuando me debilite. Gracias PALOMITA!!!!

Ipe dijo...

Hola Paloma... es raro dejarte un mensaje después de haber visto, jejejeje. Yo aún estoy en biocultura, pero he encontrado la sala wifi... y ya ves, jejeje.

Qué bien escribes, me ha encantado la entrada... nosotros teníamos TV usado como reproductor, pero en cuanto pudimos hicimos la locura de comparar un proyector para el ordenador y ahora... ¡vemos cine!. Al cine no hemos podido sustraernos.

Al llegar al final me he sonrojado, pero realmente estoy de acuerdo contigo al 100%

Anónimo dijo...

Soy Carolina.

Uno de los grandes problemas de la tele es que pone el cerebro en modo pasivo. Y eso es muy cómodo, claro.
A los niños -o adultos- que ven mucho la tele -o se sientan mucho frente al ordenador- luego les cuesta más ser creativos a la hora de redactar, dibujar... lo que sea, pues su cerebro esta menos acostumbrado a "trabajar".

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