28/05/09

LA DESGRACIA DE NO SABER LATÍN Y GRIEGO

Cuándo sólo me faltaban cuatro meses para concluir la carrera, tuve la inmensa fortuna de tener por maestro a D. Alfonso López Quintás. Por haber tenido el privilegio de conocer a un profesor así, bien ha merecido la pena tantos años de escolarización. Hace poco, me envió un escrito suyo de hace años, sobre el latín y el griego. Lo cuelgo en el blog pues Silvia me preguntó sobre mis razones para aprender junto a mis niños estas lenguas. Mis motivos no son exactamente los mismos, pero desde luego este artículo es mucho mejor, que cualquiera que pudiese yo escribir y estoy convencida de que puede arrojar luz abundante, sobre esta cuestión. Soy todavía demasiado novata, para escribir sobre educación clásica, pues recién comienzo con ella y además tengo tan poquito tiempo:

"Hace algún tiempo acudí en Madrid a las oficinas de la sociedad médica “Sanitas”, y, al decir que pertenecía a Sánitas -acentuando, naturalmente, la primera a-, la gentil señorita de la ventanilla se acercó amablemente hacia mí, para hablar bajo y no sonrojarme ante el público, y me indicó con tono maternal: «Sanítas, señor, se dice sanítas», y acentuaba la í con la firmeza de quien dice algo obvio. Yo no pude evitar el sonreírme, y ella, muy digna, quiso saber la causa de mi reacción. «Es que me hace gracia -le indiqué-, que me haya matado durante media vida a aprender latín y ahora no sepa decir a derechas el nombre de algo tan elemental como salud».
Cuando uno oye y lee a brillantes periodistas y sesudos varones de la política y la ciencia decir y escribir, por ejemplo, «contra natura» -sin una m al final-, «urbi et orbe» -cambiando la i final por una e-, «manu militare» -insistiendo en el mismo error-, «mutatis mutandi» -comiéndose la s final-..., se sonroja y pide al cielo que, si no se estudia latín, se lo olvide al menos del todo, y no se lo utilice para darle a los escritos o discursos un realce que de hecho viene a convertirse en un auténtico precipicio por el que se despeña el prestigio del que comete tales desafueros.
Puede, tal vez, alguien pensar -y así ha ocurrido incluso en las esferas dotadas de poder sobre los planes de estudio nacionales- que el latín es una lengua muerta y debe ceder el paso al estudio de lenguas vivas de amplia circulación mundial y, por tanto, más útiles desde el punto de vista práctico. Esta opinión es muy discutible. De hecho, la reducción del estudio de las lenguas clásicas no se tradujo en un mayor conocimiento de las lenguas modernas. Todo hace sospechar que se trataba de simplificar a toda costa, en virtud de criterios alicortos. Por vía de orientación, no está de más recordar que las naciones europeas más florecientes en materias científicas y técnicas son las que dedican más atención al estudio de las lenguas clásicas.
Somos un pueblo de origen latino, y el desconocimiento del latín nos aleja de nuestras raíces. Preocupados por la dificultad que experimentan los extranjeros para aprender su endiablada fonética, los ingleses trataron seriamente en un congreso la cuestión de la conveniencia de simplificar su lengua, sintonizándola con la escritura. Al final, decidieron no alterar el estado actual de cosas, a fin de conservar la cercanía de la lengua a sus fuentes, que, como sabemos, son muy diversas.
Los españoles tendemos por principio a simplificar, sin reparar en las consecuencias de tal recurso facilón. Como la p de Psicología apenas la pronunciamos en el habla cotidiana, surgen a veces voces que proponen suprimirla de la escritura porque les parece un elemento superfluo. No se detienen a pensar que Psicología significa «tratado de la psique», de todo lo relativo al «alma» humana, y Sicología, en cambio, equivale a «tratado de los higos». No es precisamente lo mismo. La p de Psicología es uno de los puentes que unen a las generaciones actuales con los antiguos griegos que pusieron las bases de nuestro conocimiento del hombre. Si desgajamos nuestro modo de hablar -que es, no se olvide, el vehículo viviente de nuestra creatividad personal- de los orígenes de nuestra cultura -que implica cuanto el hombre realiza para vincularse a lo real y desarrollar su personalidad-, nuestra vida cultural queda seriamente perjudicada. Poco tendrán que agradecernos las generaciones que reciban una lengua errática, desarraigada, entregada a todos los vaivenes y adulteraciones que provoca la falta de identidad propia de un apátrida.
Al no saber latín y griego, se desconocen las raíces de buen número de palabras castellanas de uso corriente, y se empobrece rápidamente el léxico. Si se conocen las fuentes de nuestra lengua, muchas palabras se iluminan al sólo oírlas. Hace días se indicó en un programa de televisión que los españoles somos los más «ichtiófagos» del mundo. Aunque no se haya oído nunca tal palabra, resulta obvia si se sabe cómo se dice en griego pez y comer.La ignorancia del latín y del griego deja a los hispanohablantes desvalidos a la hora de crear neologismos, porque el castellano no cuenta entre sus muchas y excelentes cualidades con la de ser flexible en orden a la creación de nuevos vocablos. Este desvalimiento va a obligar -ya lo está haciendo- a los hispanoblantes a acudir en tropel a las lenguas extranjeras en busca de préstamos difícilmente integrables en nuestra lengua. La asimilación de elementos extraños realizada por falta de conocimiento de la propia lengua no puede sino dar lugar a un resultado híbrido y a la pérdida consiguiente de identidad.En todos los rincones de la cultura -arte, historia, derecho, filosofía, teología...- tropezamos constantemente los hispanos con el latín. No es fácil adivinar cómo podemos realizar una investigación medianamente seria en cualquier campo del conocimiento sin contar con cierto conocimiento de nuestra lengua madre. Pero no sólo en la altiplanicie de la cultura se echa de menos este conocimiento; también en la vida diaria se camina a ciegas, en buena medida, cuando se ignora el latín. «Siste viator» (Párate, caminante); así comienza una inscripción grabada en la puerta de entrada a la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense. Su mensaje es profundamente emotivo, pero, al estar expresado en latín, permanece mudo para todos cuantos, debido a planes de estudio poco afortunados, ven reducido su horizonte cultural. Monumentos, sepulcros, monedas..., multitud de elementos de nuestra cultura pierden su carácter expresivo y elocuente ante quienes se han alejado de sus raíces. Vas al puente de Alcántara, cerca de Portugal, y, si no sabes latín, no te enteras de lo que allí plasmaron en lenguaje bien preciso quienes erigieron una de las obras más impresionantes de la humanidad: “Ars ubi natura vincitur ipsa sua”.
El latín no sólo dio origen al castellano; está incrustado en sus estructuras como algo natural. Un hispanohablante que ignora el latín navega por un mar cuyo fondo desconoce. En cualquier campo que se mueva tendrá que mantenerse a menudo en un plano superficial y su labor carecerá de la radicalidad que hubiera podido tener. Saber tocar un instrumento musical es algo magnífico, pero carecer de tal arte no disminuye nuestra talla de españoles en cuanto tales. El no saber latín afecta, en cambio, a nuestra base cultural, nos desvincula de nuestro humus nutricio y nos desnutre.Conocer la etimología de las palabras de nuestro idioma es una deliciosa fuente de sabiduría, pues nos permite ahondar en nuestras raíces espirituales.
• Si sabemos que “recordar” se deriva del sustantivo latino “cor” (corazón) y significa “volver a pasar por el corazón” -es decir, traer de nuevo a la existencia-, descubrimos un hecho de suma importancia: que la memoria no se reduce a un mero almacenaje de datos, antes presenta un carácter eminentemente creativo.
• Al enterarnos de que el vocablo “generosidad” procede del verbo latino “generare” (generar, engendrar, promover), cobramos una idea lúcida de la fecundidad de este concepto decisivo. Es generoso el que da vida, el que la incrementa y lleva a plenitud.
• Basta saber que “fidelidad” es una palabra emparentada estrechamente con “fe”, “confianza”, “fiabilidad” y “confidencia” para adivinar que no se reduce a mero “aguante”, antes implica la capacidad de crear una relación estable y fecunda de convivencia.
• Cuando nos enteramos de que la palabra “entusiasmo” significaba para los griegos antiguos estar inmerso en “lo divino”, que para ellos equivalía a “lo perfecto”, aprendemos a distinguir debidamente la euforia –propia del proceso de fascinación- y el entusiasmo –característico del proceso de creatividad-. Con ello ganamos luz para comprender que la entrega a las diversas formas de fascinación no supone ascender en la vida a una alta cota sino despeñarse por una vía de destrucción. Al hablar del “entusiasmo”, nos sumergimos en la concepción griega del amor y el ascenso a lo divino. Si uno es incapaz de descomponer esta palabra y adivinar su articulación interna, ¿puede captar su inmensa riqueza y su correlativa hermosura? Lamentablemente, no.
De lo antedicho se desprende que desconocer el latín y el griego deja a las personas de lengua hispana sobre un penoso vacío cultural. Hay en la vida humana muchas desgracias posibles. Una de ellas -no la mayor, tampoco la más pequeña- es no saber latín y griego. Buen tema éste para meditar a la hora de planificar la enseñanza.Las lenguas «muertas» están muy vivas.Parece que corren vientos contrarios al aprendizaje del latín y el griego. Tanto peor para la cultura. Pensar y hablar en lengua española y desconocer las lenguas de que ésta parte y se nutre significa moverse a ciegas, sin seguridad alguna.Intenta estudiar literatura española, francesa, italiana... sin saber latín. Te quedarás fuera de los procesos que dieron origen a esas lenguas. Te adentras gozoso en la Historia del Arte, y te encanta visitar monumentos, pero pronto, si no sabes latín, encontrarás barreras infranqueables cuando quieras hacer algo tan sencillo como leer una inscripción. Te gusta profundizar en la Filosofía y en la Historia general. ¿Puedes hacer algo serio en estas interesantes materias sin poder leer textos en griego y latín?Para ir a lo hondo de las palabras españolas hay que penetrar en su origen griego o latino. La palabra “diligencia” se deriva del verbo latino “diligere” (amar), así como “coraje” procede del sustantivo latino “cor” (corazón). Cuando amamos algo, nos mostramos diligentes y ponemos corazón –es decir, coraje- para conseguirlo. De modo afín, “ser animoso” significa “poner toda el alma” en algo, ya que “anima” en latín significa “alma”. Conocer la etimología de los vocablos equivale a volver al origen de la lengua, contemplarla en su albor, penetrar en el significado de sus vocablos. Aunque éstos matizan su alcance a lo largo de los siglos, suelen conservar el sentido nuclear del principio.
Estas lenguas no están muertas, viven directamente en los textos y de forma mediata en las lenguas romances. Lo grave es que quienes las desconocen no saben lo que pierden porque no hacen la experiencia de acceder a los mundos que ellas abren. Cuántos jóvenes manifiestan que les gusta el canto gregoriano, pero no saben latín. No pueden ni barruntar en qué medida se incrementaría su agrado si pudieran captar la profunda armonía que se da en esta forma de música entre texto y melodía. Algo semejante puede decirse de la polifonía clásica (Palestrina, Victoria, Lassus...) y parte de la barroca (Schütz, Bustehude, Bach...).Sabemos que el lenguaje es vehículo viviente de la creatividad humana. Si desconocemos el trasfondo del lenguaje, no podemos hablar de modo profundamente comprometido y creador, pues, al hacer quiebra el lenguaje, hace quiebra la creatividad.Los reformadores de los planes de estudio no debieran olvidar todo esto. Afirman, a veces, que debe darse prevalencia a lo actual sobre lo antiguo, entendido como algo ya pasado. Pero esto supone ignorar que –según nos enseña la Filosofía de la Historia- para ser creativos en el presente debemos asumir activamente las posibilidades que cada generación del pasado ha ido entregando a las siguientes. Esa entrega se dice en latín traditio. La tradición no es un peso muerto que gravita sobre los hombres del presente; es un motivo impulsor de su actividad creadora. Si no acogemos creadoramente la tradición, no podemos configurar el futuro.¿Quieren de verdad los responsables de la educación del pueblo que florezca en éste la verdadera cultura? Sumerjan a los jóvenes en esas fuentes de buen pensar, de precisa expresión, de hondo análisis de la belleza, de certera formulación de leyes y principios que son los escritos griegos y latinos de los llamados tiempos clásicos y de las culturas inspiradas en ellos (Patrística, Edad Media, Renacimiento...).
Esa inmersión en los textos clásicos debe hacerse de forma adecuada si se quiere despertar entusiasmo y no aversión. Leer a Sófocles y a Virgilio en los textos originales es una delicia cuando uno tiene afición a la buena literatura y lee con soltura el griego y el latín. De lo contrario, supone un tormento. No debe ser impuesto a estudiantes que sólo desean leer los escritos neotestamentarios, los Santos Padres y los pensadores medievales. Aquí procede otro nivel de exigencia y otra orientación de la enseñanza.
Estúdiese bien el método adecuado para enseñar latín y griego a los estudiantes de las diferentes disciplinas. Y luego aplíqueselo con toda decisión. Será la forma de asentar en tierra firme y fértil el árbol del saber. Sin ese asiento, no habrá sino diletantismo superficial."

23/05/09

"Siempre que oigo decir de alguien que sabe una ciencia o disciplina cualquiera pero que no sabe enseñarla, lo pongo en cuarentena, pues tengo observado que el que no sabe enseñar algo es que en realidad no lo sabe bien" Unamuno.

Esto lo he experimentado muchas veces con los críos y frecuentemente con algo tan sencillo como puede ser una resta, el niño no lo ve, se lo intentas explicar y te das cuenta de que en realidad el problema, es que tu tampoco lo ves...pero buscando la manera de hacérselo entender se produce ese momento mágico, ese cliq, ese des-velamiento del "ser".....Y comprendes y comprende el niño...
¿Qué a dónde voy con esto? A que cuando educas en casa, si hay más de un niño en la familia, los críos, naturalmente, se enseñan los unos a los otros (algo parecido a las escuelas unitarias de antaño). Los mayores leen a los pequeños, aunque no sepan leer....les enseñan los números, a hablar correctamente, las letras y por supuesto otras muchísimas actividades extra-escolares. Se produce, por consiguiente un beneficio mutuo ya que los mayores han de hacer un esfuerzo para organizar en sus cabecitas los conocimientos y hacerse entender y por otro lado los pequeños se sienten estimulados por sus hermanos. Y lógicamente es una inestimable ayuda para la mamá o el papá de turno...que además no puede evitar que se le caiga la "baba" ante una imagen tan tierna....

18/05/09

alfabeto griego colorines

Hoy escribió este alfabeto Gabriel y me encantó tan colorido...


15/05/09

"!Desgraciado de aquel que no lleva su niñez a flor de alma! Los hombres de más intensa vida íntima y, por lo tanto, de más sólida y eficaz acción pública, de mayor valor histórico, han sido hombres cuya inocencia infantil se prolongó por largos años"


Miguel de Unamuno "La soledad de la niñez"

13/05/09

manualidades


El otro día hicimos un taller de cuero, solo es necesario un sacabocados y un poquito de piel(nosotros utilizamos cazadoras viejas de ante o cuero que compramos en tiendas de segunda mano). Se hacen los agujeros, se cortan tiras largas y de pocos milímetros de la piel y luego los niños pueden ir cosiendo con ellas las bolsitas, las fundas, lo que se quiera hacer.

11/05/09

Sobre Eragon

Hemos comenzado la lectura del primer libro de la saga "El Legado", y es de esos que los chicos quieren que les lea constantemente. Hace tiempo que tenía ganas de empezar con él, entre otras razones, porque su autor fue un niño homeschooler y porque me lo había recomendado la mamá de unos "niños mayorcitos" que se educan en casita y que en su día disfrutaron mucho con él.

El otro día después de casi dos horas ininterrumpidas de lectura y cuando ya tenía la boca seca y la "neurona" loca, les dije contundentemente y cerrando el libro:"ya no leo mas.." Ellos pretendían que siguiese y fue entonces cuando les comenté..así como el que no quiere la cosa... que leer tanto era un poco cansado y que si hubiese algún voluntario para leer alguna hoja....en fin... podría ser mas relajado. "Mi angelito número uno, de ocho añitos" dice de repente con cara de pena:

"mamá tienes razón" : "la pena es que papá tenga que trabajar pues si estuviese en casa todo el día, os podríais turnar"




.............¿paciencia? !!!!!que lo matooooooooooooo!!!!!!

07/05/09

proyecto casa de muñecas

Hace aproximadamente cuatro años, a los pocos meses de nacer el protagonista del anterior post, ya no recuerdo exactamente "el cómo", pero surgió la idea de hacer nuestra casa a escala. Durante meses conseguí mantener a mis dos hijos mayores encantados con la idea, mientras el bebé de marras...aspiraba serrín.... .Con el tiempo se fueron cansando y como es ley de vida, me terminaron dejando sola con "mi proyecto" y jugando con sus casas de muñecas, que se hacían en un momento con una caja de cartón y que no necesitaban tanto cuidado.

Al nacer Samuel, se guardó todo bajo llave y ahora llevo un tiempo queriendo retomar poco a poco y terminar, pues en realidad queda muy poquito. Ellos aprendieron mucho: a tomar medidas, a utilizar el escalímetro (o al menos entender su finalidad), a cortar con la segueta, a lijar, a coser a máquina, muchooooo de todo. Y yo aprendí todo lo anterior y sobre todo a no emprender proyectos demasiado complejos y que necesiten mucho tiempo ya que los niños, como es lógico se entusiasman al principio, pero luego terminan cansándose. Ahora lo planteo de otra manera, voy a terminarla pues al final me encantó la idea y disfruto mucho trabajando con la madera, además era un juguete para los niños y quiero que puedan disfrutarla pronto, pero a ellos ya no les digo: !!!!Chicos que ilusión, hoy vamos a avanzar con nuestra casita!!! El día que planeo un taller de madera, ellos hacen lo que les apetece y así disfrutamos todos y si quieren echarme una mano, bienvenidos son...








Nota: Meninheira comentaba que este proyecto era como la obra de "El Escorial", pero me temo que a nada que nos despistemos superamos el tiempo dedicado. El otro día estuvimos de visita en dicho Monasterio y nos sorprendió muchísimo saber que fue construido en poco más de 20 años...guauuuuuuuuuuuu.


03/05/09

una historia

Aunque nuestros cuatro hijos han nacido en casa, los embarazos han sido controlados en el hospital y me he hecho todas las pruebas habituales, al menos las que he considerado adecuadas y oportunas en cada momento como son las analíticas y casi todas las ecografías (hay otras como el Triple Screening, el test de O'Sullivan o la amniocentesis, que no me hago por diferentes motivos que no vienen al caso). En mi tercer embarazo y pocos días antes de salir de cuentas, me dieron el resultado "positivo" del estreptococo B. Se trata de una bacteria que habita en en la vagina y/o el intestino de aproximadamente un 20-30% de mujeres y hombres sanos sin causarles problemas. El problema es cuando lo tiene una mujer embarazada ya que el bebé puede contagiarse al nacer, y ese microbio es el principal responsable de la septicemias y meningitis del recién nacido, capaces de acabar con su vida o de dejarle gravísimas secuelas.

Habitualmente y como profilaxis, se le administra a la madre durante el trabajo de parto antibiótico en vena (o al menos así era hace tres años). Luego se mantiene al recién nacido en observación para cercionarse de que no se ha contagiado.

!!!No sabíamos si mi bebé podría nacer en casa!!!!. Las matronas que me iban a acompañar en el parto, no me ponían el antibiótico pues era un riesgo, es un tratamiento que debe efectuarse en un centro médico, ya que podrían producirse efectos secundarios. Además no tenía mucho sentido un parto natural, tan poco natural...En casa y con un goteo, como que no armoniza excesivamente.

Fueron días muy difíciles y dolorosos. Después de que mis dos hijos mayores hubiesen nacido libremente en su hogar y haber gustado algo tan hermoso y sublime...verme en un hospital, dónde otros llevarían las riendas, imaginarme tal vez con una episiotomía (teniendo un periné intacto, sin un solo punto...) .Todo esto sumado al hecho de que tendría que estar en el hospital desde las primeras contracciones, no podrían acompañarme en el parto mis mayores y para colmo al nacer el bebé, sería separado de mi lado...suponía mucha presión en un momento como ese, que solo quieres ya relajarte y esperar el tranquilamente.
Consulté a muchos médicos, matronas, enfermeros, internet...y había unanimidad: "No puedes poner en peligro la vida de tu hijo por tu "cabezonería", por un capricho, para algo está la ciencia, los hospitales, el bebé se puede morir......." En el otro lado de la balanza tan solo estaban: la fragilidad de mis dudas, mis miedos, mi fe, mi confianza, mi amiga incondicional, algunas voces que me decían que sólo yo tenía la ultima palabra......Resonaban en mí el :"Sapere aude! de Kant cuando decía: !Ten valor de servirte de tu propio entendimiento!..La pereza y la cobardía son las causas de que una gran parte de los hombres permanezca, gustosamente, en minoría de edad a lo largo de la vida....Si tengo un libro que piensa por mí, un director espiritual que reemplaza mi conciencia moral, un médico que me prescribe la dieta..entonces no necesito esforzarme. Si puedo pagar, no tengo necesidad de pensar; otros asumirán por mí tan fastidiosa tarea.

No quiero extenderme en todo este proceso, la cuestión es que pasaban los días y el bebé no se decidía a nacer...y estábamos casi en la semana 42, entonces me pongo en contacto con un médico, que avala científicamente todas mis intuiciones, es posible tener a mi hijo en casa y es más este loco, tan locamente fantástico, me aconseja un parto natural. Ya está todo en su lugar...intentaré que mi hijo nazca en su hogar, rodeado de los suyos...Y me pongo de parto y nace el niño (después de 19 horas....mis miedos no me habían abandonado) !Y nace con las membranas integras! que él mismo rompió con su dedito, envuelto en la bolsa protectora, sin remota posibilidad de haberse contagiado de nada...Hay quien le llama "nacer con velo", también mi hijo mayor nació así.

Quedé como decía Becquer: muda, absorta y de rodillas.......me parecía el milagro más milagroso que jamás había presenciado.

Pasado un mes aproximadamente y como hago siempre, llevé a Micael al pediatra para que le conociese y me confirmase que todo estaba bien. Le conté maravillada como había transcurrido el final de la historia, pero ella dijo que "no podía ser", "nunca había oído algo así"......"después de tantas horas las membranas integras".....No me creyó y es más... en su fuero interno seguro que pensaría que, a pesar de mi insensatez e irresponsabilidad tuve suerte, lo de siempre y es que cuando no comprenden, cuando no pueden controlar, cuando el misterio es demasiado grande lo achacan a la suerte, la maldita suerte...
He contado esta historia porque me pasó a mí, porque me encanta, porque es un milagro, porque siempre me da que pensar...Porque es una sencilla demostración de que en la vida siempre hay que elegir y que tomemos la opción que tomemos ninguna está exenta de riesgo, que no tiene que asustarnos el estar en el grupo minoritario, que todos tenemos miedos aunque logicamente sean diferentes, que en ocasiones podemos sentirnos solos, muy solos, que no existe la casualidad, ni la suerte ni el azar, que muchas veces basta con relajarse y dejar que la vida actúe...Que podemos y debemos aprender a escucharnos ya que la Verdad habita en nuestro interior.

NOTA: He leído en internet que en TVE hay un anuncio de colchones en el cual se ve un parto natural y creo que está provocando cierto escándalo, en ciertos sectores, que temen que las mujeres puedan llegar a pensar que tener un hijo es la cosa más natural del mundo......
"DESDE MUY NIÑO TUVE QUE INTERRUMPIR MI EDUCACIÓN PARA IR A LA ESCUELA"
G.García Márquez