Es muy frecuente el pensamiento de que se debe librar a los niños de toda educación religiosa aunque no esté muy mal visto una enseñanza objetiva, para que ellos decidan a su tiempo.
Yo soy creyente y como tal me resulta absolutamente imposible no hablar a mis hijos de Dios, pero aún así durante algún tiempo me preguntaba como compaginarlo con la crianza y la educación en libertad.
En el post sobre el latín, Pilar hizo un comentario, muy acertado bajo mi punto de vista y pensé en compartir algunos textos de autores que sin duda arrojarán luz sobre este asunto. La mayor parte está sacada del libro de Frans Carlgren titulado "Pedagogía Waldorf: Una educación hacía la libertad"
El autor pone un ejemplo en el que muestra a unos padres que han llegado a la conclusión de que son sus hijos los que deben decidir si quieren interesarse o no por la música, y, por consiguiente, rechazan toda educación musical como una intromisión en la libertad de los niños.
Esos padres venden el tocadiscos, el piano, el violín y hasta la armónica acaba en el cubo de la basura, el padre se abstiene de cantar etc..etc...Y por supuesto, la escuela a la que acuden los niños practican un sistema similar. Los alumnos escuchan y leen un montón de cosas sobre estilos musicales y grandes maestros, pero no pueden ni cantar, ni oír música ni tocar un instrumento.
Efectivamente al llegar a la pubertad empiezan a elegir por si mismos sus intereses, pero aunque oigan una sonata de piano de Mozart o la "Misa Solemnis" deBeethoven, sólo perciben una serie de sonidos sin sentido.
Estos padres querían dar libertad a sus hijos, pero las medidas que tomaron produjeron justamente el efecto contrario. Las predisposiciones del niño necesitan cultivo para que puedan desarrollarse y convertirse en capacidades.
Los padres podemos ejercer gran influencia en el desarrollo de la inteligencia de los niños, de forma positiva si durante la infancia se juega con ellos y se les habla mucho. Ningún psicólogo aconsejaría a los padres que renuncien a jugar y conversar con sus hijos, para que cuando éstos sean mayores puedan elegir por sí mismos si quieren o no ser "intelectuales"
Nadie afirmaría que aprender a temprana edad a cantar o a tocar un instrumento no sea compatible con la libre decisión del niño en el futuro.
En realidad, el ocuparse tempranamente de la música como algo completamente natural es el único medio de asegurar su libertad de elección. Los niños no podrán ser más tarde músicos o aficionados a la música si no han adquirido facultades de percepción y habilidad con la práctica. Sólo si conocen la música serán libre para tomar una posición con respecto a un concierto o a la ejecución propia.
Pero excluir a los niños de las experiencias religiosas es una intromisión mucho más profunda en su vida que la de resguardarles de toda vivencia musical. Una instrucción verdaderamente religiosa tiene un "valor" pedagógico insustituible ya que facilita una tendencia a la profundidad, a la transformación, a la elevación natural.
Por otra parte, Susan Shaeffer comenta como sus experiencias en la congregación, la escuela dominical, el canto de sus himnos favoritos y su participación en los eventos eclesiásticos ayudaron a formar para ella una vida estable, predecible y en comunidad. Y cualquiera que nos hayamos criado de una manera semejante podríamos afirmar más o menos lo mismo.
Claro todo esto suena muy bonito pero se podría objetar y con razón que unos padres no creyentes no pueden ser insinceros con sus hijos y hacerles participar en experiencias religiosas si ellos no lo sienten. Esta sería una de las falsedades peores a las que se puede exponer un niño. Pero mi opinión es que siempre se puede crear un entorno rico en experiencias religiosas. Se puede bendecir la mesa y dar gracias a Dios por los alimentos que vamos a recibir, pero se puede dar sencillamente las gracias, a la vida por ser tan generosa con nosotros (Hace poco Marcela escribió una entrada preciosa en la que explicaba de una manera hermosa como daban gracias en su familia antes de comer). Con nuestro ejemplo podemos mostrarles desde muy pequeños que nuestros bienes materiales, en realidad no nos pertenecen del todo, sino que somos meros administradores. Dice Jesús: "Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme"
Cuándo los padres somos generosos con el tiempo que les dedicamos a los niños para leer, para jugar, para descansar, para conversar estamos dando ejemplo de entrega a los demás.
Podemos vivir de una manera austera, conservando la alegría en los momentos de escasez, de crisis, de problemas económicos.
Vivir el amor con el Amor ¿¿¿¿quién ha dicho difícil????