30/11/09
Adviento
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ADVIENTO,
CELEBRACIONES
25/11/09
23/11/09
NUEVO BLOG DE PAIDEIA
Estamos creando un nuevo espacio, en el que trataremos de la educación clásica en familia. No existe practicamente nada en español, para que los niños puedan tomar contacto con el latín o el griego, por lo que todos los que estamos interesados en ello hemos de ir creando los materiales y buscándonos la vida. Por eso este nuevo blog...que aunque irá muy despacio, confío en que "algún día" podrá aportar algo de luz:
paideia clásica en familia
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LATÍN Y GRIEGO
21/11/09
"¿Qué es la vulgaridad? La dictadura del egoísmo, la servidumbre de la rutina y la indiferencia por las grandes cosas. No es la ignorancia, ni la escasez de inteligencia, no e
s la cortedad de vista intelectual, sino la de horizonte. El hombre vulgar puede ser discreto, culto, dotado de talentos, genial y hasta retumbante en la sociedad; pero el nivel en que se complace su espíritu no se levanta sobre las cosas pequeñas, o, por mejor decir (pues lo infinito lo penetra todo y lo engrandece), sobre una contemplación pequeña de las cosas. Llama a la abnegación candidez, locura al sacrificio, a la lealtad torpeza, o vive al menos cual si se lo llamara, y perpetuamente embebido en el culto de los más triviales intereses, ni su propio espíritu se salva de aquel desdén universal hacia todo lo superior, de que apenas se sabe y que ampara y excusa con el ejemplo de otros tantos…..Sólo conoce lo que le aprovecha, y, en los conflictos en que las almas se destrozan, se aparta confesando que él “no es de la raza de los héroes”.
s la cortedad de vista intelectual, sino la de horizonte. El hombre vulgar puede ser discreto, culto, dotado de talentos, genial y hasta retumbante en la sociedad; pero el nivel en que se complace su espíritu no se levanta sobre las cosas pequeñas, o, por mejor decir (pues lo infinito lo penetra todo y lo engrandece), sobre una contemplación pequeña de las cosas. Llama a la abnegación candidez, locura al sacrificio, a la lealtad torpeza, o vive al menos cual si se lo llamara, y perpetuamente embebido en el culto de los más triviales intereses, ni su propio espíritu se salva de aquel desdén universal hacia todo lo superior, de que apenas se sabe y que ampara y excusa con el ejemplo de otros tantos…..Sólo conoce lo que le aprovecha, y, en los conflictos en que las almas se destrozan, se aparta confesando que él “no es de la raza de los héroes”.Pero de “héroes” no hay raza: todos podemos y debemos serlo. Todos lo somos, con sólo romper el yugo de la vulgaridad."
Francisco Giner de los Ríos. “Teoría y práctica” 1877
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PINCELADAS DE LIBROS QUE LEO
15/11/09
Pedagogía del contagio
“La pedagogía es el campo idóneo para fomentar la virtud básica de la magnanimidad o grandeza. ¿Cómo influir en la personalidad profunda, en el pathos del niño?
Desde luego, no es posible mediante razonamientos. Lo que hay que hacer es aprovechar la mutua influencia entre la vitalidad y el alma. El amor es deseo de unión, de integración, que, reiteramos, es la idea clave de la salvación. Al darle amor al niño se generará a su vez en él, amor hacia el mundo y hacía sí mismo. Su correlato sentimental es la alegría, la audacia..…signos inequívocos de vitalidad ascendente, rebosante de energía.
Si conseguimos suscitar estos sentimientos en el alma infantil, éstos reobrarán sobre la fuente de vitalidad, al modo de las corrientes inducidas, generando un aumento de la misma. Este aumento, a su vez, refluirá en nuevos sentimientos amorosos, estableciéndose así una retroalimentación positiva o círculo virtuoso de magnanimidad. Ahora bien ¿cómo suscitamos esos sentimientos en el alma del niño? Por contagio, es decir, por simpatía. Tres son las sugerencias de Ortega:
•Colocar al niño en ambientes y con personas entusiastas (todos hemos experimentado alguna vez la sensación tonificante que da estar en compañía de una persona animada)
•La narración de mitos sugerentes, como el de Ulises y Hércules y
•La puesta en contacto con obras de arte (música, pintura, escultura, arquitectura, etc…) que susciten emociones de alegría y audacia.
La alegría es signo de alma grande; por eso hablamos de “alegría desbordante”. En el niño se traduce en juego. El temple jocundo (lat. Jocus, juego) es el propio de la infancia. El exceso de energía vital permite un gasto extra en esa actividad superflua, más allá de lo necesario para la mera supervivencia. El juego es el valor y el tesoro de la niñez, pues reune incoativamente algunas características fundamentales de lo que será una conducta elegante:
•Libérrima (juega espontáneamente, sin que nadie le obligue)
•Imaginativa y creativa (inventa nuevos mundos virtuales sobre su circunstancia)
•Superflua o lujosa (gasta energía en un esfuerzo que no le reporta más beneficio que el placer del propio esfuerzo)
Fomentar el juego en el niño será, pues, aumentar su capacidad de elegancia….”
SALVACIÓN Y ELEGANCIA DE LA VIDA
La metafísica ética de José Ortega y Gasset
Álvaro Bastida Freijedo
Revista digital "Razón Vital"
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JUEGO,
PINCELADAS DE LIBROS QUE LEO
11/11/09
09/11/09
08/11/09
Las 15 acusaciones
Artículo publicado en la revista CRIAR:
"En un mundo como el nuestro, que desprestigia la maternidad y la crianza, parece que el cuidado de los bebés y niños es un hecho anecdótico y aislado en la historia de la persona, que no tiene influencia más allá de la infancia, y por supuesto ninguna relación con la sociedad.
Vivimos como si funcionase así porque actualmente predomina una crianza mecanizada: de biberón en vez de lactancia, de chupete en vez de consuelo, brazos o teta, de guarderías en vez de madre, de cunas alejadas de la habitación de los padres, de muñecos que imitan el latido cardiaco, de hamacas y columpios varios, de cámaras para vigilar al bebé en la distancia, de CDs de nanas o susurros, etc.
Sin embargo, la crianza sí influye en la edad adulta y por tanto en toda la vida de la persona, y sí determina el cómo es la sociedad. Y sus consecuencias son de tal envergadura y profundidad que llegan a explicar el grado de violencia que vive cada cultura.
A pesar de otro tipo de factores como genéticos, económicos, etc. la variable que mejor define el nivel de equilibrio emocional de una sociedad es el tipo de cuidado que dispensa a sus niños y a las personas de quien depende, su familia. Y nos encontramos entonces con 2 grandes grupos de modelos de crianza y de vida: violentos o pacíficos.
La diferencia entre ellos radica en el tipo de parto, la separación temprana madre-bebé, la existencia de lactancia prolongada o no, el respeto a las necesidades de los niños de día y de noche, el contacto piel con piel que se establece, el número de adultos-cuidadores por niño, la rapidez de respuesta ante el llanto,… y en definitiva, en si existe una crianza de apego o desapego.
Los pueblos poco afectivos con sus crías y con poco contacto piel con piel presenta altos niveles de violencia en la edad adulta. Sin embargo la agresividad es casi nula entre los pueblos que mantienen un contacto muy estrecho y continúo con sus hijos.
Los antropología han constatado este hecho innumerables veces, pero, por si quedaba alguna duda, la moderna psiconeuroendocrinología también lo ha confirmado y justificado: a menor contacto con un bebé, menos protegido y más temeroso se siente y más adrenalina segrega su cerebro. En cambio, a más afecto, contacto y amor, más se activan los circuitos cerebrales de la serotonina.
Teniendo en cuanta la plasticidad cerebral de los primeros años de vida, y cómo las experiencias modelan la arquitectura neuronal y la personalidad del adulto, el predominio de una u otra hormona crea individuos distintos. El contacto físico y emocional constante con la madre (la primera fuente de amor) es lo que asienta los sistemas cerebrales del placer y crea personas seguras, confiadas y amorosas. Cuando el niño no recibe el afecto que necesita se crea una cultura basada en el egocentrismo, la violencia y el autoritarismo.
Cada autor lo ha nombrado de forma diferente: desamparo aprendido, indefensión, aprendizaje de la impotencia, desesperanza, sumisión, … pero en el fondo todo es lo mismo: sufrimiento y resignación, que determinan una actitud fría hacia el mundo y hacia los demás y que sólo en determinadas circunstancias pueden ser revertidos.
Podríamos creer que todas estas teorías de las hormonas y el apego sólo funcionan con tribus remotas y no en una sociedad con mp3, cirugía estética, hipoteca y rayo láser. Pero no es así.
Esa adrenalina y agresividad nos define también a nosotros y explica el grado de devastación al que hemos sometido a la Naturaleza, el injusto orden internacional, las cifras de miseria y hambre, y la violencia entre los países y en el seno de las propias familias.
¿Cómo hemos llegado a esto? Aunque las explicaciones son múltiples, la más potente y brillante (para el sistema) ha sido perturbar la relación madre-hijo que la naturaleza ha previsto para velar por el desarrollo físico, emocional, intelectual y social de una persona.
Atacando el apego desde la raíz se consiguen ciudadanos vulnerables, siempre necesitados y anhelantes de algo más, desorientados, sumisos y dependientes de una sociedad consumista y devoradora.
Pero para lograr una ruptura tan radical se necesita un engranaje de diferentes actores que consigan cegar totalmente el juicio y el instinto de las madres. Lo consiguieron. Y estas son mis 15 acusaciones:
1. Acuso a la industria farmacéutica de haber convertido todos los procesos naturales de la mujer en enfermedades tremendamente rentables: menstruación, anticoncepción, embarazo, parto, lactancia, crianza y menopausia.
2. Acuso a la píldora anticonceptiva (y todos los productos hormonales en general en mujeres sanas) de haber alterado totalmente nuestro delicado equilibrio endocrino y de robarnos los mensajes intuitivos que llegan del inconsciente con las diferentes fases del ciclo menstrual femenino, por la relación entre ovarios, determinadas hormonas y actividades de hemisferios cerebrales. Este es uno de lo problemas de base sorprendentemente ocultado. Las mujeres no se desconectan en el parto de sí mismas por primera vez, sino que llevan años desvinculadas de la sabiduría femenina ancestral y más unidas a un laboratorio que a su propio cuerpo.
3. Acuso al negocio de la fecundación artificial de aprovecharse de las mujeres desesperadas por concebir y someterlas a dolorosos, caros y largos procesos, en vez de analizar las causas verdaderas (y subsanables) del fracaso en los embarazos, y que nos obligarían a replantearnos el ritmo y el estilo de vida que llevamos a todos los niveles.
4. Acuso a la industria de la alimentación de su macabra y eficaz estrategia para convencer a medio siglo de mujeres y conseguir que la leche de un animal (cuyo cerebro es mucho menor que el humano) tratada químicamente, suministrada en plástico, y por manos frías, muchas veces, haya suplido al calor, amor y el milagro de una teta blandita. Este triunfo económico ha significado una condena a muerte a millones de niños en países poco desarrollados, y alto riesgo de enfermedades, menos nivel cognitivo y desapego en los países ricos. Ausencia de lactancia significa ausencia de oxitocina y menos enamoramiento madre-hijo, y a partir de aquí una larga cadena de conductas artificiales.
5. Acuso al sistema obstétrico de haber convertido la normalidad del parto en patología, de haberlo medicalizado hasta el delirio de 50% de cesáreas en algunos países, de no haber respetado la extrema fragilidad del recién nacido y de haber convertido el sagrado acto del nacimiento en una mera extracción y manipulación de bebés.
6. Acuso a los pediatras de haber confundido sus creencias y prejuicios con la verdadera ciencia, de haber frustrado millones de potenciales lactancias exitosas con falsas normas, de haber convertido en enfermedad una pauta de sueño mamífera y de anteponer sus criterios a las recomendaciones de la OMS.
7. Acuso a los neurólogos y psiquiatras de sobre-diagnosticar la hiperactividad, y de drogar y anular a una generación de niños (a pesar de los constatados y denunciados efectos secundarios) con Ritaline/Rubifren: la cocaína pediátrica
8. Acuso a los psicólogos de medrar a costa de todos los errores del sistema en crianza, de no hacer honor a su nombre (psiqué=alma), de crear teorías que han justificado la continua domesticación de los niños anulando el leve instinto materno que quedaba (sobreprotección, falta de límites, permisividad por consentir demasiado, malcriar, etc.), y de haber inventado una falsa socialización temprana que no existe hasta mucho más tarde ( 6-7 años cuando queda establecida la lateralidad cerebral).
9. Acuso a los falsos gurús de crianza: Spock/Ferber/Valman/Estivill y secuaces conductistas de hacer apología de métodos de socio-tortura y vender insensibilidad, crueldad y falta de respeto hacia los niños. Si hubiese un Tribunal de la Haya Emocional, todos estos personajes habrían sido condenados por sufrimiento a la Humanidad.
10. Acuso a las feministas clásicas de haber mutilado a las mujeres humillando nuestra feminidad y maternidad, y de haber vendido a nuestros hijos por una falsa liberación que simplemente fue un cambio de lugar de opresión, y que perpetuó y potenció el sistema y los valores dominantes: masculinidad, competencia, depredación, jerarquía. Nunca hubo ninguna revolución social, sino un continuismo con otra cara. Sí es compatible el trabajo y la crianza, pero para eso hay que transformar el sistema y no abducirnos a nosotras y abandonar a las criaturas.
11. Acuso a las revistas femeninas de fomentar modelos de mujeres descerebradas, consumistas, siliconadas, hipersexuales que cuando tienen hijos se convierten en madres virtuales que atienden por control remoto a sus criaturas a golpe de Visa y continúan con su estresante vida sin inmutarse ni un tacón.
12. Acuso al sistema educativo de precocidad, de tener planes obsoletos que no responden a las verdaderas necesidades de aprendizaje a través del juego y la libertad de expresión, de fomentar la sumisión y obediencia e impedir los procesos de pensamiento independiente y creativos que permiten encontrar el propio camino en la vida .
13. Acuso a toda la sociedad de ser adultocentrista y haber excluido a los bebés y niños de la vida diaria, de infravalorar la maternidad y crianza considerándolo una pérdida del talento de la mujer pero sí valorar a ésta como productora dentro del sistema económico (ni como reproductora ni como cuidadora).
14. Acuso al estado de Bienestar de haber secuestrado la vida de los bebés encerrándolos en guarderías tempranas que se convierten así en una especie de “orfanatos de día” bien decorados, mientras obliga a sus dos padres a trabajar lejos de casa para subsistir en un modelo de vida asfixiante, de haber pasado del concepto de “se necesita una aldea para criar un niño” a la soledad y el desamparo de 8 bebés por cuidadora, de tener unas políticas de conciliación familiar-laboral miserables, de ausencia de ayudas familiares decentes, y evidentemente de haber creado una sociedad del malestar en la que según la OMS en el 2020 la depresión será la segunda enfermedad.
15. Y por supuesto, acuso a las mujeres de no escuchar su corazón ni su instinto, de haber sacrificado a sus hijos para que el sistema los devore (porque ellas ya lo estaban), de acceder a la maternidad y parto con muy poca información y por tanto con una actitud de niñas dóciles que delegan su papel en los demás, de no luchar o exiliarse de este injusto modelo económico ni siquiera dentro del hogar, sino de dirigir la rabia y frustración (consciente o no) contra sus hijos, insensibilizándose ante su llanto y llamadas nocturnas, de obsesionarse por el adiestramiento y las normas (que en el fondo les ayudan a ellas a tener una estructura y orden y a desculpabilizarse de su abandono real), y de centrar todas sus fuerzas en aspectos externos al hogar.
Estos 15 agentes han hecho que llevemos varias décadas con una crianza impregnada del espíritu light de Herodes: subestimar la importancia de satisfacer plenamente los instintos y necesidades de la infancia, y han creado una sociedad DES-MADRADA, no amorosa, no segura de sí misma, no empática con los demás, que es la causa del estado actual de la Tierra.
Afortunadamente esta situación nunca ha sido 100% generalizada y siempre ha habido pediatras, neurólogos, ginecólogos, comadronas, psicólogos, revistas, colegios y madres y padres disidentes de la crianza oficial, que han sufrido muchas burlas, incomprensiones y zancadillas sociales, pero que han mantenido la luz encendida para todos los que venían detrás con los ojos abiertos.
Ese modelo de desapego nos ha obligado a estudiar e informarnos en profundidad (a veces más que muchos profesionales), nos han obligado a citar continuamente a la OMS, a husmear en los estudios antropológicos, a entender el efecto del cortisol y la alteración de la amígdala, a comparar diferentes culturas, a conocer las ayudas de maternidad del norte de Europa, etc. Pero nos han hecho fuertes.
Y por ello, ha llegado la hora de dejar de justificar la crianza mamífera como preferencia caprichosa personal, y de trasmitir que es la única salida posible para el planeta. Y podemos gritar con orgullo que las evidencias científicas, el instinto, la historia del mundo, el corazón y la Ética están de nuestro lado.
Estamos en un NUEVO PARADIGMA que es el de la maternidad consciente, vocacional y amorosa en total consonancia con otras transformaciones sociales: alimentación más sana, respeto y preocupación por el medio ambiente, auge de las medicinas naturales y alternativas, energías verdes, nuevas formas de espiritualidad, etc.
La pregunta ahora no es qué tipo de crianza eliges, sino en qué tipo de mundo quieres vivir: en el actual de niños y padres separados, dominio de la adrenalina y la frustración, o en un mundo de oxitocina, amor, fusiones emocionales y bienestar.
La Política tendrá que hacer sus deberes y subir el PIB de ayudas a familias del 1’1% actual (en España) a más del 2% que es el nivel europeo, aumentar la baja de maternidad, fomentar la creación de espacios familiares, grupos de maternidad y ayuda mutua en el cuidado para compensar el aislamiento y soledad de tantas familias en nuestra sociedad, etc.
Pero las que verdaderamente debemos cambiar el estado de cosas y la mentalidad social somos nosotras: las propias mujeres.
La mujer que gesta y trae al mundo un hijo también gesta de alguna manera la sociedad. En su embarazo, parto, lactancia prolongada y apego con su hijo se gesta la salud física, emocional del niño, su capacidad de amar, de relacionarse con el mundo, su respeto a la vida, su alegría de vivir y su dignidad. Esto es sencillamente: PODER, y, para evitar que lo tengamos, han hecho todo lo posible por desapegarnos de nuestros hijos, ya que los humanos criados de esta manera son sabios y no comulgan con un modelo de sociedad basado en tantas mentiras e injusticias.
La lactancia es el acto más subversivo contra la sociedad actual: es gratuita, crea hijos sanos y felices, colmándoles el estomago, el corazón, los chakras y el alma. En la lactancia hay una parte que todavía no nos han explicado y es la LACTANCIA CUÁNTICA, la unión entre el bebé y el Universo a través de la madre. La lactancia es la alquimia de la vida y es la transmisora del conocimiento ancestral de millones de mujeres a través de una cadena energética de amor. Por ello, hay que defenderla, normalizarla y apoyar su uso como medida prioritaria.
Ahora parece que somos pocos, como una insignificante ola en medio del océano, pero seremos millones, y esa ola se convertirá en un tsunami que cuando llegue a la costa arrasará el Sistema. Los nuevos tiempos nos acompañan.
Otro mundo es imprescindible y está al alcance de la mano con tan sólo tres requisitos: oxitocina, apego y conciencia."
03/11/09
Los niños y la televisión
Aunque llevo bastantes años viviendo sin televisión, ella siempre estuvo presente en mi vida y nunca me cuestioné nada acerca de la misma, era lo habitual.....mirar la tele después de hacer los deberes del cole, los domingos y los sábados después de comer...lo que hacían o hacen todavía la mayoría de niños, jóvenes y adultos de nuestra sociedad. La televisión es algo bastante universal, la encuentras en casas de personas ricas, pobres, cultas, ignorantes, conservadoras, liberales, de una u otra tendencia política.... La primera vez que oí que algunas personas nunca veían la tele, fue en la facultad y se trataba de algunos profesores despistados y frecuentemente absortos en sus investigaciones y estudios. Ello me producía cierta sorpresa pareciéndome curioso e incluso simpático…. pero al fin y al cabo eran filósofos, siempre un tanto chiflados y fuera del mundo…
Cuando mi marido y yo nos casamos, al organizar la casa no reparamos en la televisión, era algo que nos traía sin cuidado ya que la vida en el campo tampoco te deja demasiado tiempo libre…siempre hay algo que hacer y además bastante más, sino atrayente, al menos más urgente.
Heredamos una muy antigua de mis padres que desecharon al mudarse, la colocamos en un rincón del salón (en el suelo) y ahí estuvo un tiempo. Algunos familiares “preocupados” por nosotros nos dieron dinero para comprar un artefacto en condiciones y nosotros que veíamos muy bien un canal o dos…pensamos que a ese dinero le podíamos dar mejor uso, por lo que nunca llegamos a tener una tele mejor. Cada vez se veía menos y cuando nuestro hijo mayor tenía unos dos o tres años en un "destrasteo compulsivo" que me afecta en cada embarazo, convencí a mi esposo para que la donase y de esta manera tan sencilla nos libramos del extraño.
Heredamos una muy antigua de mis padres que desecharon al mudarse, la colocamos en un rincón del salón (en el suelo) y ahí estuvo un tiempo. Algunos familiares “preocupados” por nosotros nos dieron dinero para comprar un artefacto en condiciones y nosotros que veíamos muy bien un canal o dos…pensamos que a ese dinero le podíamos dar mejor uso, por lo que nunca llegamos a tener una tele mejor. Cada vez se veía menos y cuando nuestro hijo mayor tenía unos dos o tres años en un "destrasteo compulsivo" que me afecta en cada embarazo, convencí a mi esposo para que la donase y de esta manera tan sencilla nos libramos del extraño.
O sea que en realidad no fue algo muy pensado ni meditado sino más bien algo que nos llegó, parece ser que más pronto o más tarde tenía que salir de nuestras vidas…
Aunque hay que reconocer que es muy poco habitual vivir sin una tele en casa, esto no quita que algunos hayamos logrado sacarla de nuestros hogares y cada día nos encontremos más felices de pertenecer a esta minoría. Y estas son algunas de nuestras razones:
• En nuestro deseo de proteger a los niños y proporcionarles un ambiente adecuado para su desarrollo, consideramos la televisión como una amenaza y un peligro. Son pocos los espacios libres de violencia, agresividad, malas palabras, sensacionalismo, falta de respeto, manipulación, invitación al consumo desmesurado, sexo distorsionado etc.…
¿De qué me sirve educar a mis hijos en valores si luego los dejo ante las imágenes de la televisión, de los dibujos, de los anuncios? Selecciono cuidadosamente los libros que les leemos, los lugares a los que acudimos con ellos, las amistades, los ambientes, la música que escuchan, nuestras conversaciones…todo ello buscando que cada vez sean mejores personas y un poco más sabios. Y nada de esto ejerce una influencia tan tremenda como las imágenes televisivas, no hemos más que mirar a nuestro alrededor para ver como las niñas y los niños abandonan cada vez antes la infancia (quemando etapas preciosas) y se visten imitando a las cantantes, modelos, presentadoras e imitan sus maneras, sus ademanes, sus comportamientos, muchas veces con desastrosas consecuencias...
• La televisión siempre o casi siempre es motivo de “conflicto” en las familias, de hecho es frecuente que en muchas casas haya tantos aparatos como miembros tiene la familia, para que cada uno pueda ver lo que quiera…Termina distanciando. La tele reduce casi inevitablemente el encuentro y el diálogo.
• El tiempo que se le dedica, se le roba a otra actividad y bajo mi punto de vista, casi cualquier cosa es más rica y provechosa para el cuerpo y para el espíritu. La lectura, el juego, el diálogo, el trabajo, pero incluso el no hacer nada…puede ser pero que muy interesante.
• Yo creo en la autorregulación y se la permito y fomento a mis hijos, en la medida de lo que considero razonable. Pienso que sus cuerpos son sabios y saben cuándo necesitan ingerir alimentos o bebida (pero dándoles a elegir alimentos y bebidas sanas y naturales) También dejo que se pongan mayor o menor abrigo escuchándose a ellos mismos y no a mi, les dejo bastante libertad de movimientos, vamos que confío en ellos…pero discrepo absolutamente con los padres que equiparan todo lo mencionado con la televisión, el ordenador o a las consolas. Todo esto no es natural sino extraño y ajeno a la naturaleza humana. Yo puedo dejar a un niño que elija si quiere merendar plátanos, naranjas o pan con aceite…pero nada de esto se puede poner al lado de una bolsa de chuches, de chocolatinas o de patatas fritas. Parece muy obvio que no es lo mismo, pero yo he visto a padres que permitían a su hijo de 23 meses probar la cerveza para que se diese cuenta de lo amarga que sabía…padres que dejaban “¿libertad?” a sus niños. Y aunque ciertamente llegase ese momento en que se “empachasen” de tele y no quisieran más, ¿qué imágenes han visto? ¿de qué manera les ha afectado o impactado? La mayoría de las veces no hay un adulto al lado, además me imagino que si les interrumpes constantemente para mostrar tu desacuerdo finalmente es un sinsentido. Si no te gusta para qué lo ves. Si estás constantememente criticando o censurando la programación que ofrece la parrilla televisiva,lo más sensato parece apagarla o incluso ni encenderla. No entiendo que mucha gente siempre hable mal de la tele, no le guste nada que sus hijos estén “enganchados”, que pierdan tanto tiempo etc...pero en cambio ni se planteen regalarla, proponer otro tipo de actividades, hacer algo juntos como familia, algún voluntariado…las posibilidades son casi infinitas y se acabaron todos los problemas.
• Estoy convencida de que los niños tienen derecho a lo mejor, a todo aquello que les pueda nutrir, enriquecer, proporcionar seguridad y nosotros somos los que se lo hemos de proporcionar. Son organismos en pleno desarrollo, creciendo e impregnándose de todo lo que les rodea y la televisión suele generar sentimientos de inseguridad o de miedo, en muchas ocasiones por el sensacionalismo de las noticias. No es lo mismo hablarles de la guerra, leerles la noticia de un periódico, que presenciar una imagen para la cual no están preparados ni maduros. No todo es lo mismo, no todo vale y además no se puede decir: “lo observé y no pasó nada”, lo malo daña siempre. La filosofía que impera en los medios como la televisión es frecuentemente el dinero y nada más, aparte de intereses políticos o ideológicos determinados que casi con toda seguridad no son los nuestros.
• Ciertamente hay programas buenísimos y muchísimas familias maravillosas comprometidas con la educación de sus hijos que no les dejan solos ante las pantallas, que comentan con ellos, les enseñan a ser críticos y no creer todo lo que dice la tv, que seleccionan lo que van a ver, eligiendo tan solo aquello de calidad. Pero personalmente y en mis circunstancias actuales me parece un trabajo tan grande, que no me merece la pena, pues esos beneficios los puedo obtener utilizando videos o programas que puedo poner ocasionalmente en el ordenador y me evito la tentación de terminar utilizando la tv como niñera. No se trata de rechazar la tecnológia, sino tan solo de utilizarla en tanto en cuanto me beneficia.
• Tampoco creo que sea demasiado sano para los críos estar expuestos a la tele, sentados, pasivos…Y luego pasa frecuentemente que cuando no hay tele se aburren, no saben que hacer…Me recuerda a este relato que me encanta:
“Anoche mi mamá y yo estábamos sentados en la sala hablando de las muchas cosas de la vida… entre otras estábamos hablando del tema de vivir y morir.
Le dije: ‘Mamá, nunca me dejes vivir en estado vegetativo, dependiendo de máquinas y líquidos de una botella. Si me ves en ese estado, desenchufa los artefactos que me mantienen vivo. ¡PREFIERO MORIR!”
¡¡Entonces, mi mamá se levantó con una cara de admiración … y me desenchufó el televisor, el DVD, el cable de canal +, Internet, la PC , el mp 4, el cable de la cámara digital, la Play Station, la consola Wii , el teléfono fijo, me quitó el móvil, la web cam, la ipod y el tamagochi. y me tiró todas las cervezas y coca-colas!!!
¡¡CASI ME MUERO!!
• Hay también un motivo estético que no por frívolo he de ignorarlo, y es que no me gustan nada las televisiones por lo que no se donde ubicarlas y todavía ¡¡¡¡aquellas televisiones de antaño cuadraditas tenían su encanto!!!!!!, pero los “plasmas” de ahora no, nooooo y lo que más odio son las antenas y al vivir en una casa baja nuestro tejado tendría que llevar una de ellas, je,je…
Y estas son algunas de nuestras razones( aquí hay otras) para no tener tele, nunca se sabe si... tal vez... más adelante…Hasta ahora los niños nunca nos han pedido una (por lo cual todo es demasiado fácil), saben de su existencia pues la ven cuándo van a casa de familiares, de amigos, en restaurantes, en tiendas y ni que decir tiene que se quedan hipnotizados y es cuándo yo suelo bromear en voz alta y decirles: “¡¡¡¡pero chicos parece que nunca veáis la tele!!!!”
Ellos son conscientes de que en cada familia se tienen unas costumbres y que muchas de ellas difieren con las nuestras y ya está. Hasta ahora este tipo de cuestiones no les afecta, al fin y al cabo es obvio: Todos somos diferentes.
Estas familias las encontré aquí.
Esta es mi modesta contribución a la XIV edición del carnaval de blogs, propuesta en esta ocasión por Lau. (Creo que no haría falta mencionarlo, pero por si acaso y dado que es un tema controvertido, yo me he limitado a hablar de "mis razones", las que me funcionan en este momento y con mi familia, pero "yo soy yo y mis circunstancias" y lo que a nosotros nos sirve por supuesto que no es universalizable. O sea que ni intento sentar cátedra, ni juzgo a aquellas familias que hacen el uso de la tele que consideran oportuno y adecuado para ellas. Sencillamente a mi no me sirve y por ello me abstengo.)
"No todo lo que se nos da como bueno a priori, debe ser tomado sin pensar. Si cambiamos nuestra vida, cambiaremos el mundo y una humanidad fraterna será realidad"
Carmen Ibarlucea
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