26/01/10

¿Es posible una nueva libertad educativa?




"Hace un par de años, cuando conocimos el increíble caso de Natascha Kampush, la chica alemana que vivió encerrada más de ocho años sin salir en ese tiempo de la casa de su secuestrador, los medios de comunicación ofrecieron un dato que para muchos tal vez pasó desapercibido: me refiero a que Natascha, pese a no haber ido a la escuela durante todo ese tiempo, mostraba una madurez y un nivel de vocabulario y de expresión muy superiores a los de un adolescente standard de su edad. ¿Tendría algo que ver ello el hecho de no haber frecuentado desde hace años las aulas?
Durante su secuestro, Natascha Kampush no dispuso para formarse de más recursos que algunos libros y revistas y –eso sí– soledad, silencio y mucho, muchísimo tiempo. Y su caso puede servir para que nos planteemos qué sentido tiene mantener un sistema educativo como el actual, que, en los países occidentales, suele servir para que los adolescentes salgan de él sin ni siquiera saber realmente leer y escribir, con una cultura general pésima y con una base intelectual muy defectuosa que les supondrá un hándicap importante a la hora de afrontar estudios superiores y de incorporarse al mercado laboral.
Si los colegios e institutos públicos de nuestros días tuvieran que funcionar con los criterios de productividad y rentabilidad de una empresa privada, el 90 % tendría que cerrar inmediatamente. Porque pensemos: se les entrega una “materia prima” (los alumnos) de la que pueden disponer durante un prolongado número de cursos para que la doten de un concreto “valor añadido”: la formación intelectual, la cultura general, la preparación para la universidad o, simplemente, para la vida. ¿Cuántos países del Tercer Mundo no querrían hallarse en una situación que, en principio, parece tan envidiable? Y, sin embargo, examinamos el “producto” que sale de los institutos al terminar el bachillerato y… ¿qué nos encontramos? Unas mentes intelectualmente escuálidas, anquilosadas, indolentes, en muchos sentidos aún infantiles, desprovistas de un mínimo utillaje conceptual, y que se pierden en cuanto lo que se les dice se eleva a un cierto nivel de complejidad. ¿Cómo es posible que hayamos permitido un cataclismo de tamañas proporciones?
El tema es complejo y viene despertando desde hace tiempo encendidos debates. Ahora bien: más allá del necesario diagnóstico de las causas, lo que urge es proponer soluciones para remediar el desaguisado. Y creo que una de ellas podría venir de una nueva “libertad educativa”, incluso de un cierto “anarquismo educativo”. Quiero decir lo siguiente: el actual sistema se fundamenta en la educación universal obligatoria, que incorpora a los alumnos a un sistema educativo cada vez más uniformizado y desprovisto de originalidad. Ahora bien: si Natascha Kampush consiguió formarse a sí misma notablemente con sólo unos pocos libros, ¿no estaremos aquí ante un signo que nos indica que existen muchas maneras posibles de adquirir una cultura digna de tal nombre, fuera del hoy casi inevitable cauce al que nos empuja coercitivamente la autoridad estatal?
Tal vez esté pensando el lector en el homeschooling, una opción perfectamente legítima y que cuenta cada vez con más seguidores. Sin embargo, cabe pensar también en otras posibilidades. Desde Richard Wagner a Hermann Hesse, son muchos los espíritus originales que han encomiado las virtudes de una formación libre y autodidacta. Y, más allá de ésta, los caminos educativos que cabría imaginar en una sociedad auténticamente libre presentan una enorme variedad. Para empezar, debería reconocerse el principio básico de libre educación: cada familia elige para sus hijos la formación que considera más apropiada, desde el homeschooling a la educación bajo la dirección de un profesor particular y el recurso a instituciones educativas formales, tanto públicas como privadas. Existiría libertad absoluta en la elección de centro. Se fomentaría entre éstos un espíritu de sana emulación. Y, por otra parte, colegios e institutos deberían encontrarse en una situación de “competencia por los clientes”, dentro del sistema de libre mercado propio de cualquier sociedad que no se haya hecho súbdita de la dictadura estatalista. ¿Un instituto ofrece un mal nivel formativo a sus estudiantes? Inmediatamente, la ley de la oferta y la demanda lo pone en su sitio: los padres dejan de matricular a sus hijos, pierde alumnado, se destituye al director, se despide a profesores. Además, el mismo sueldo de éstos depende, al menos en parte, del rendimiento del centro, que repercute en los ingresos. Siendo pragmáticos, ¿es posible imaginar un estímulo mejor que éste para que una institución educativa funcione bien?
Cabría imaginar una sociedad futura, liberada del marasmo educativo actual, en la que nos encontraríamos con lo siguiente: multitud alumnos que siguen un camino formativo fuera de toda institución formal, por la vía del homeschooling, los profesores particulares o una u otra modalidad de autodidactismo, o que optan por la educación a distancia, bajo la orientación de un tutor. Adolescentes que se forman en un oficio como aprendices con un profesional del que son ayudantes. Otros adolescentes que se forman viendo películas y leyendo novelas y revistas de cine, como hizo en su día Truffaut.Y, luego, una gran variedad de instituciones educativas públicas y privadas, para que cada tipo de alumno pueda elegir la opción que mejor su ajusta a sus condiciones: colegios e institutos que acentúan el orden y la disciplina intelectual, en la tradición pedagógica de los jesuitas. En el otro extremo, centros que priman la creatividad y la originalidad y que no organizan la enseñanza por asignaturas compartimentadas, sino por programas, tareas o campos de interés, y que incluso no establecen un horario fijo. Institutos humanísticos, centrados en las tradicionales materias de Letras. Institutos científicos, cuya personalidad se orienta hacia la investigación y a una concepción interdisciplinar de la ciencia. Centros que ofrecen una “cultura general práctica” (bricolaje, electricidad, primeros auxilios, contratos, conducción de vehículos, marketing, psicología de ventas, impuestos, derecho laboral, informática, albañilería, idiomas de cara al público, historia de la cultura popular). Escuelas profesionales de todo tipo. Institutos donde un solo profesor, o dos –uno de ciencias, otro de letras- se encargan de la formación de una clase, evitando la indeseable dispersión hoy existente –diez profesores, diez asignaturas por curso: ¿cómo se puede aprender así? Institutos de alto nivel para alumnos brillantes. Internados para alumnos que, por sus circunstancias o por su personalidad, puedan encontrar conveniente esta opción. Etc. etc.
¿Y el Estado? En esta libertad educativa que aquí se propone, ¿qué papel debería desempeñar? A mi modo de ver, le corresponde una función de supervisión limitada y muy circunspecta. Desde luego, y aparte de poseer instituciones educativas propias (pero fuera del rígido e inoperante sistema actual), establecer unas titulaciones oficiales y unos exámenes estatales para obtenerlas, a través de pruebas periódicas y libres que se celebran por medio de examinadores externos a los centros: quien quiera hacerse con un título oficial, debe cumplir unos ciertos requisitos, haya asistido a una institución formal o no. Del mismo modo, elaborar unos cuestionarios oficiales claros y objetivos, y cuyo dominio garantice que se posee una verdadera cultura general. Pero, a la vez, no pretender ejercer un monopolio al que nadie le ha dado derecho: no caer en la titulitis ni en la exigencia universal de titulaciones para todo: lo que importa es el know how, el conocimiento efectivo (saber inglés o saber reparar un coche, con título o sin él). Si una persona no posee ni títulos ni conocimientos, será la propia sociedad la que deje de requerir sus servicios.Y, si causa un perjuicio a alguien a causa de su incompetente actuación (lo cual también puede suceder, por supuesto, en el caso de un profesional titulado), para eso está la sanción civil o penal.
Sin duda, las ideas que acabo de exponer necesitarían infinitas matizaciones y consideraciones adicionales, en un debate al que animo desde aquí. Sin embargo, creo que el principio general está claro: libertad y “anarquismo” educativos, libre juego del mercado, competencia entre centros, libre elección de colegio e instituto, ausencia de imposiciones estatales, exámenes libres (como hoy los de Cambridge o las Escuelas Oficiales de Idiomas), y el test último de la percepción social como criterio de si una formación intelectual es útil o no. Y por cierto: en la sociedad que aquí estamos imaginando, ¿será útil un joven que se ha dedicado a estudiar mitología griega y a aprender solo en una biblioteca, como autodidacta, sin asistir a instituto alguno, griego y latín? Sí, si realmente domina estas materias. Porque, si está intelectualmente formado (y pocas cosas mejores que las lenguas clásicas a este respecto), sabrá convencer a quien corresponda de que su mente merece la pena, y tal persona sabrá percibir ese valor. Porque cualquier verdadera formación, por muy teórica e “inactual” que parezca, resulta –de un modo o de otro- social y económicamete útil.
En cambio, resulta social y económicamente inútil lo que hoy tenemos en Occidente: un gasto descomunal para producir alumnos que salen del instituto sin ni tan siquiera saber realmente leer y escribir. Incluso por motivos simplemente prácticos, ¿podemos permitirnos este dispendio? ¿No haríamos mejor en replantearnos las bases mismas de nuestro sistema educativo y darnos cuenta de que, a lo mejor, y al menos en los términos en que hoy lo tenemos organizado, estaríamos mejor sin él?"


Aquí está el artículo de Antonio Martínez:

23/01/10

ACTUALIDAD HOMESCHOOLING

Siempre es una alegría para los que estamos enamorados de la educación en familia, leer noticias como estas:

  • Arran Fernández se convierte en el alumno más joven de Cambridge con tan solo 14 años. Este adolescente se ha educado en casa con sus padres.
  • Hace poco sabíamos de otro joven homeschooler que ha sido galardonado por la Fundación Lemerson por un invento peculiar.

Leía el otro día, no recuerdo dónde...(lo siento) que las familias homeschoolers estábamos contribuyendo a crear una élite cultural, al rebelarnos contra la cultura de la prisa, de la fragmentación, de la vulgaridad, de la superficialidad...

19/01/10


Demasiados hermanos nuestros lloran en Haití, no se me ocurre nada más que acompañarles en su llanto, orar por ellos y compartir todo lo que podamos....el milagro se va a producir pero no sin nosotros...

15/01/10

No enviar donaciones de leche de fórmula a Haití

Copio del blog "Criando con amor" una carta del pediatra Carlos González explicando porque no conviene donar leche artificial para los bebés, en caso de catástrofe. Ya se que la mayoría de los que pasáis por esta casa lo conocéis pero por si acaso... Es muy importante:


"Las donaciones de leche para el biberón en casos de catástrofe (guerra, terremoto, inundación...) son sumamente peligrosas. En realidad no son donaciones, sino muestras gratuitas: es el medio por el que las empresas lácteas compiten para hacerse con nuevos mercados. Si estás atenta a las noticias, muchas veces habrás oído cómo ha salido un avión cargado de leche... raramente oirás de un avión cargado de macarrones o lentejas. Porque las empresas que venden macarrones o lentejas, fuera de que alguna en concreto tenga un director especialmente generoso o solidario, no tienen un interés comercial en hacer una donación. Mientras el país en cuestión esté en ruinas, no pagarán por la comida; cuando superen la catástrofe, se comerán sus propias lentejas cultivadas en su país, o sus propios macarrones fabricados por empresas locales. En cambio, si en un país del tercer mundo consigues cargarte la lactancia, consigues que millones de madres abandonen la lactancia y millones de médicos y enfermeras aprendan las ventajas del biberón, que sin duda es buenísimo porque la asociación X nos lo regalaba para ayudarnos, luego tendrás un mercado cautivo que valdrá millones, porque esa leche no se fabrica en el país y la tendrán que importar, y acostumbrados a la marca Z probablemente seguirán comprando la marca Z. Hace años pidieron que los donativos fueran con una etiqueta blanca, "leche para bebés", sin marca, y los fabricantes, claro, no quisieron. Además, muchas veces la empresa fabricante se ahorra el transporte: se limita a entregarle las muestras gratuitas a una ONG (por suerte las ONG serias ya no las aceptan, pero a veces encuentras a un primo), o a un gobierno, y estos pagan los portes. Y el mercado de la lactancia, no nos engañemos, está en el tercer mundo. En España sólo nacen menos de 500.000 niños al año; en Indonesia más de 5 millones, en la India más de 25 millones... Son muchos más clientes, aunque algunos se mueran por el camino, aunque sólo se compren una lata de leche por semana y la diluyan para que dure...
Hace unos años, acababa de terminar la guerra de Sarajevo, conocí a un pediatra bosnio en un congreso. Había pasado hambre, estaba delgadísimo, y en las comidas recogía hasta la más minúscula miga de pan que cayera en el mantel y se la comía. Nos explicó como al principio de la guerra la mortalidad infantil aumentó espectacularmente, porque fueron inundados con muestras gratuitas. Claro, no todos los profesionales tienen buena formación sobre lactancia, igual que pasa aquí. Muchos empezaron a recomendar "ayuditas", pensaban que las madres, "estresadas" por la guerra, no tendrían leche, o que al quitarle a una madre mal alimentada la pesada "carga" de tener que dar el pecho le hacías un favor. Sin agua potable ni gas para hervirla (lo mismo que ocurre ahora en Gaza), cuando las explosiones destruyen las alcantarillas y la mierda inunda las plantas bajas... la mortalidad fue enorme. Tuvieron que ser los pediatras más concienciados los que fueran a quejarse a UNICEF, que convocó una reunión de todas las ONG sobre el terreno, acordaron no distribuir más donaciones, realizaron cursos para el personal... en pocos meses, mientras la guerra continuaba, habían conseguido tasas de lactancia materna más altas y una mortalidad infantil más baja que antes de la guerra.
Por supuesto algunos niños necesitan leche artificial en las guerras; pero para esos pocos ya se consigue leche sin necesidad de espectaculares cargamentos de muestras. Y esos niños, en esas condiciones, tienen un riesgo de muerte tan alto que ya no vale aquello de "la madre es libre para decidir, y si ha elegido la lactancia artificial...".En esas condiciones hay que hacer todo lo posible para que la madre relacte, aunque lleve meses sin dar el pecho, o para encontrar una nodriza. Y tristemente eso no es muy difícil, porque los bebés son más frágiles que los adultos: en cualquier catástrofe hay más madres sin bebé que bebés sin madre."
Saludos

Carlos González

11/01/10

Una matrona

Hace 12 años en un viaje hacía Chinchaypucio, una pequeñísima y olvidada comunidad del Cusco, me senté en el autocar junto a una mujer y nos pusimos a hablar. Me contó que era matrona y por esas cosas de la vida me comentó que atendía partos en casa, me habló de la epidural, de los partos hospitalarios, del puerperio, la lactancia materna...Yo no daba crédito a todo lo que oía, tampoco me habían quitado nunca el sueño esos temas, pero la cuestión es que al llegar a nuestro destino le pedí su teléfono y le dije: Si alguna vez me quedo embarazada lo primero que haré es llamarte. Fue para mi un "desvelarse", como las ideas claras y distintas de las que hablaba Descartes, ese "cliq" que una vez producido aleja toda duda, toda incertidumbre, toda inseguridad.

Y años mas tarde, la llamé....
Gracias a esta mujer mis cuatro hijos han nacido en casa, han sido amamantados por un tiempo escandaloso, no están vacunados y un largo etcétera en el que me atrevo a incluir de manera indirecta la no escolarización. Todo está unido y una cosa va llevando a la otra.
Ni que decir tiene que le estaré eternamente agradecida, ella siempre dice que es porque yo estaba receptiva, pero la cuestión es que sin aquella conversación andina, casi con toda seguridad mi vida habría sido muy diferente. ¡¡¡Gracias Carmen, conocerte ha sido una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida!!!!.
Esta es una carta escrita por ella que circula por internet:
Mi nombre es Carmen Pascual Calle, y soy matrona. Después de la especialidad trabajé 4 años en un hospital de Zaragoza. Allí me dí cuenta de que la mayor causa de complicaciones en el parto provenían del miedo que sentía la mujer por el desconocimiento del proceso y el desamparo al encontrarse en un medio desconocido para ella.
Cuando tomaba el relevo con las compañeras y me daban el parte, siempre había alguna mujer en situación apurada: nerviosa, con fuerte sensación dolorosa y sin progreso en la dilatación, con muchas horas de trabajo de parto. En la mayoría de los casos bastaba con sentarte a su lado, comprender su situación y hacerle ver que ibas a estar con ella para ayudarla. Esto le tranquilizaba, y junto con algunas indicaciones sencillas de cómo utilizar la respiración para relajarse era suficiente para que cambiase completamente su situación: menos sensación dolorosa, progresión en la dilatación, etc…
Viendo claro por qué les resultaba tan difícil parir a algunas mujeres, decidí después de 4 años en el hospital dedicar un esfuerzo a formar a las mujeres para que no tuvieran miedo al parto y que colaboraran con su instinto para parir y también que consideraran a los ginecólogos y matronas sus aliados, sobre todo si se complicaba el proceso.
Los años que estuve trabajando formando a los padres para que tuvieran un parto normal fueron muy fructíferos. Entonces no se aplicaba la epidural y las mujeres aprendían técnicas de relajación, posturas y otras técnicas como el masaje lumbar y sacro o la aplicación de calor para aliviar la sensación dolorosa. Tengo que decir que un porcentaje alto de mujeres tenía un parto normal, con poca sensación dolorosa, debido al grado de relajación que alcanzaban.
Un buen día, apareció por mi centro de preparación al parto una mujer gestante de su segundo hijo. Se la veía sana y fuerte y me contó su experiencia del parto del primer hijo: muchas horas de dilatación, contracciones muy dolorosas e inmovilizada en la cama con gotero de oxitocina y monitor. Ahora no quería exponerse a pasar otra vez por la misma experiencia y me expresaba su deseo de parir a este hijo en su casa.
Nunca hubiera pensado que en pleno s.XX hubiera mujeres que quisieran parir en casa ( luego me enteré que en otros países era una práctica habitual). Me llamó la atención su firmeza (su marido la apoyaba). Así comenzó mi andadura de la asistencia al parto normal en los hogares de los padres.
Éste, mi primer parto en casa (año 1985) lo dirigió totalmente la mujer. Cuando me llamaron ya estaba con 4 cm. de dilatación; expresó su deseo de meterse en la bañera (la bolsa estaba íntegra). En la bañera terminó de dilatar, saliendo para el expulsivo. Espontáneamente se colocó en cuclillas y hacía los pujos cuando tenía contracciones, progresando el niño en el canal del parto con facilidad: yo estaba muy sorprendida de ver que no ” me necesitaba”, ella estaba concentrada en su trabajo y sabía en cada momento lo que tenía que hacer. Entonces tuve en ese instante la certeza de que la mujer sabe parir y el bebé sabe nacer. Yo le escuchaba el bebé para comprobar que estaba bien y nada más, el resto lo hacía ella sola, sabedora de su capacidad natural para traer a su hijo al mundo. Cuando la cabeza empezó a ser visible en la vulva yo le sugerí que se recostara para yo poder proteger su periné y que no se rasgara ( pues me había pedido, si era posible, no cortar), y así vino al mundo Ángel. Nunca se me olvidará este parto, ni los 300 y pico que siguieron después. Gracias a todo lo que me han enseñado las mujeres y no por mérito propio puedo decir que me considero una experta en la atención del parto normal. Han sido experiencias extraordinarias .”Las mujeres y los niños enseñan cosas que no vienen en los libros” El arte de atender el parto normal lo debo a las mujeres, es como un tesoro que no me pertenece ya que lo considero como un patrimonio que ellas deben heredar.
Cuando hace un par de años nos convocaron a las matronas de Atención Primaria a un centro hospitalario de Zaragoza para comunicarnos que el departamento de partos estaba abierto y a favor del parto normal, ( Sanidad ya había publicado su comunicado de Estrategias para la asistencia al parto normal), lo primero que me sorprendió fue que no había ninguna matrona del hospital en la reunión, así que mi alegría se vuelve recelosa, pues no entiendo cómo no están presentes ellas que son las protagonistas del parto normal… Me hubiera sorprendido lo mismo si nos hubieran reunido para hablarnos de cómo aplicar un forceps, una ventosa o practicar una cesárea…técnicas que como todo el mundo sabe, son exclusivas del ginecólogo y que ellos aplican con maestría.
Cuando leo o escucho los cambios “estructurales” que algunos piensan que hay que hacer en los hospitales para llevar a cabo el plan de asistencia al parto normal, veo lo lejos que están de comprender lo que verdaderamente se necesita: lo más esencial para que se pueda dar el cambio es que primero haya un cambio en sus mentes. Que vean a la mujer capacitada para parir bien sin complicaciones y que ellos “colaboren” , respetando lo que las mujeres demanden: las que se vean capaces y quieran parir sin goteros de oxitocina, ni epidural, que les proporcionen el ambiente adecuado: libertad de movimiento y la dejen ser a ella protagonista.
Las que quieran parir con epidural, etc… el mismo respeto, siendo ellos-as los que en estos casos apliquen los protocolos pertinentes.
Así que pienso que lo más importante y decisivo para que se den cambios es cambiar primero la mente ( esto es difícil para algunas personas que no quieren soltar los riendas).
Cuando uno cambia la manera de pensar respecto de algo, se ven las cosas claras y se pasa a la acción, así es fácil, fluye la creatividad y entonces se pasa a hacer cambios estructurales que no son grandes, ni complicados; lo puedo asegurar.
En las Sagradas escrituras se nos dice que “no se echa vino nuevo en odres viejos, pues de otro modo los odres revientan, el vino se derrama y los odres se echan a perder; sino que el vino nuevo se echa en odres nuevos, así, ambos se conservan ” (MT 9, 17). Ya pueden hacer cambios estructurales costosos y aparatosos (que no son necesarios) , que si ellos no han cambiado sus mentes, fracasarán, pues querrán meter a la mujer en una hermosa bañera con los viejos prejuicios…porque …¿quién realmente dirige el parto?: la mujer, si la dejan desplegar su potencial, junto con su bebé, ( que por cierto sabe nacer) …o los que estamos al otro lado?
Pienso en el dineral que se ahorraría en las maternidades si todos los profesionales aunáramos esfuerzos para proporcionar a las mujeres un ambiente adecuado para permitirles que su sistema hormonal trabajase bien, no se necesitarían goteros de oxitocina porque el cerebro segrega su propia oxitocina, ni se necesitaría analgesia o anestesia, porque el cerebro segrega endorfinas (su propia analgesia)
La epidural, indudablemente, es un adelanto cuando se aplica en momentos puntuales, y por supuesto, a las mujeres que la soliciten, pero tendríamos que respetar a aquellas mujeres que deseen traer al mundo a sus hijos de manera natural.
El parto dura unas horas, pero cuando la madre se va a casa con su bebé y ya se le ha pasado el efecto de la epidural, se encuentra con todos los efectos secundarios: perinés inflamados, puntos a veces infectados, sobre todo cuando se han aplicado forceps o ventosas (desde que se está aplicando la epidural de forma sistemática han aumentado considerablemente los partos instrumentales), pechos ingurgitados porque los niños están muy adormilados y no los vacían, con lo cual se abandonan muchas lactancias. Sé que hay pediatras que cuando ven a un niño muy adormilado que tiene dificultad para mamar, van al historial de la mujer para ver cómo ha sido el parto.
Y siguiendo con lo del ahorro sanitario quiero decir que en la mayoría de los casos a un parto normal, sigue un postparto normal y una lactancia satisfactoria y casi siempre prolongada: lactancia exclusiva hasta el 6º mes y siguen con lactancia algunos meses más completando con otros alimentos. Dicen los pediatras: “Da gusto con los bebés de lactancia materna, pues sólo los traen para las revisiones del niño sano.
Por todo esto me hago las siguientes preguntas:
1-¿Por qué , a diferencia de otros países donde la matrona tiene la competencia exclusiva del parto normal, en España no es competencia exclusiva de la matrona?
2-¿Por qué en vez de complementarnos y aprender unos de otros en un clima de confianza y respeto , a veces se rivaliza como si fuéramos enemigos? (hacemos bandos)
Siempre habrá mujeres que quieran parir con toda la tecnología a su servicio, y es muy respetable, pero con el mismo respeto debería tratarse a la mujer que lleva un plan de parto, pues no tendría que llevar un plan de parto por escrito, si se diera por sentado que ” es un derecho que ella tiene, si se ve capaz y quiere parir con sus propios medios”. No se le debería mirar como a un bicho raro ni mucho menos “castigarla ” por atreverse a decir ella cómo quiere parir.
Aquí , quiero hacer un inciso para aclarar que nunca se debería enfrentar a las mujeres con el hospital, o si son ellas las que muestran hostilidad hacerles ver que en el hospital están ( deberían estar) a su servicio, y si surge alguna complicación, es el sitio más seguro donde están todos los medios para hacerles frente.
La radicalidad y el fanatismo no son buenos en ningún campo, ni por parte de la mujer ni por parte del que atiende el parto, pues entonces la asistencia al parto se convierte en un campo de batalla donde cada uno ataca y se defiende como si el otro fuera su enemigo.
Creo que unos y otros deberemos aprender a ser un poco humildes y a tratarnos con respeto. El sanitario, que sepa ver el potencial de la mujer para llevar a cabo un proceso fisiológico sin complicaciones, y, la mujer, que vea en el ginecólogo y la matrona personas preparadas para darles apoyo y ayudarles en caso de complicaciones.
Así se daría un mejor servicio, pues cada mujer y cada ser humano que viene al mundo son únicos y ellos se merecen lo mejor. Por último decir que soy mujer de fe. Mi modelo es Cristo, que siendo el hijo de Dios, fue el más humilde y nos dijo: “El que quiera ser el mayor entre vosotros, el que quiera ostentar el mejor puesto, que sea el servidor de todos.” (Mt.20,26) Sólo el más humilde puede ser servicial (que no es lo mismo que servil).
El conocimiento sin humildad se convierte en despotismo. Me gusta soñar con un servicio de obstetricia en nuestros hospitales donde cada vez se atiendan más partos normales con el consiguiente ahorro de energía del personal, reparto de responsabilidades, ahorro económico y mayor bienestar y contento para todos.
¡Ojalá que no tengan que pasar muchos años para que este sueño se convierta en realidad!

Carmen Pascual

08/01/10

lectura voz alta"Quizá la más gratificante y eficaz estrategia para transmitir el gusto por leer, es la lectura en voz alta. La voz de quien lee acerca a los otros, vence la distancia que a veces separa de la página, del libro cerrado, a un niño que aún no sabe leer o a un adulto que hace mucho o nunca ha leído por gusto. Así, la voz abre el libro e inaugura el camino de la lectura. Es una fuerza que trasciende, quizá porque al leer todo lo que somos llega a la voz: la lectura está cargada de nuestra intimidad. De ahí que la lectura en voz alta, además, fortalezca los vínculos entre quienes escuchan y quienes leen"



Carmen Bravo





"DESDE MUY NIÑO TUVE QUE INTERRUMPIR MI EDUCACIÓN PARA IR A LA ESCUELA"
G.García Márquez