22/03/10

Tres años

3 años de paideia en familiaAsí como el que no quiere la cosa, ya han pasado tres añitos desde que comenzamos con "Paideia en Familia". Este blog sólo me ha traído muchas cosas buenas, he conocido a un montón de gente maravillosa, con las que he compartido correos, conversaciones telefónicas e incluso con muchas de España algunos encuentros estupendos en Madrid, en Cuenca. Me he reído muchísimo y también ha habido alguna que otra lágrima, con vuestros comentarios, de emoción, de alegría.Sin duda alguna, este es uno de los pequeños proyectos de mi vida que me está resultando más divertido, enriquecedor y gratificante de cuantos he emprendido.
3 años de paideia en familia
                                                                  
3 años de paideia en familiaNo actualizo tanto como me gustaría, ¡¡se me escapan tantas cosas!!, frecuentemente tardo en responder a los comentarios, en ocasiones algunos se me olvidan para siempre...pero la vida es así, siempre tienes que elegir y por supuesto tengo "cuatro pequeñas grandes prioridades".También soy consciente que un blog tiene una duración y por supuesto que la etapa de "paideia" terminará, aunque todavía no se cuando.De momento seguiremos, pues todavía creemos que tiene un porqué estar aquí. Mil gracias a todos los que nos acompañáis y de alguna manera nos dais fuerzas para seguir adelante.
Hoy les pedí a los chicos que hiciesen un dibujo para colgarlo en este post. No he podido elegir!

3 años de paideia en familia

18/03/10

Me gusta educar a mis hijos en casa, porque puedes dedicar unos minutos al día, a aprender griego clásico o latín si te apetece, puedes leer libros que eliges tú o que eligen los niños que casi con toda seguridad no son los que marca el M.E.C., puedes realizar muchas actividades según el tiempo disponible, el número de niños, tu creatividad, tu poder adquisitivo etc...pero lo mejor es que los niños pueden dedicarse durante horas a investigar libremente, sobre aquello que de verdad les interesa:
trabajo de campo

....¿o no es verdad?




13/03/10

VACUNAR O NO VACUNAR

Este post es para Zinnia:
después de comer...La primera vez que oí hablar sobre la conveniencia o no de vacunar a los niños, fue en el curso de preparación a la maternidad, de mi primogénito. ¿Sabéis lo que pensé? Que sin duda esas personas, aparentemente tan razonables, pero que osaban cuestionarse algo tan vital, debían pertenecer a una secta o sencillamente estaban un poco mal de la cabeza. Por eso fue una cuestión, que no me quitó el sueño y no volví a pensar en ello en todo el embarazo, era un absurdo, un disparate. Lógicamente hay muchos aspectos de la realidad, que no nos podemos cuestionar, y hemos de aprender a delegar, a confiar en otros, ya que si no nos sería imposible vivir, pero también es verdad que hay demasiados dogmas seculares e intocables en nuestro mundo, uno de los cuáles son las vacunas y en general todo lo relacionado con la ciencia.
Tenemos grabadas a fuego, ideas como que en la Edad Media, la gente moría de cualquier enfermedad, y que estas se fueron erradicando gracias a las vacunas.
Pero esto no es absolutamente cierto, al menos cien por cien, ya que han cambiado, las condiciones de vida, la alimentación, la higiene, y todo esto ha contribuido a alargar la esperanza de vida y la salud de los niños y los adultos. Nunca podremos saber que habría sucedido, si jamás se hubiese vacunado de manera masiva, a amplios sectores de la población, tan solo tenemos hipótesis.
Sucede como con el parto, antiguamente morían muchas mujeres en los partos, pero eso no tiene nada que ver con una mujer que en el siglo XXI decide tener a sus hijos en casa, que se ha controlado el embarazo, que está sana, que tiene un profesional a su lado, con un coche en la puerta de casa por si acaso.De esta manera un parto domiciliario, es bastante mas seguro que un parto hospitalario y nadie razonable afirmará lo contrario. Y por eso nos van poco a poco, devolviendo a las mujeres, el derecho que nunca debimos perder de parir, como nuestro “instinto” nos indica y de la manera más natural posible.
Los nueve meses pasan volando y de repente te encuentras en tu propia cama, en penumbra, con un bebé sonrosado, húmedo y caliente encima de tu pecho. Ni que decir tiene que en un momento así, cuando ni siquiera reparas en el sexo del bebé (hasta que no pasó por lo menos media hora y, dijo la matrona: ¡Pero si no sabemos si es niño o niña!) menos vas a pensar en vacunas.
Pero al cabo de unos días, cuando vino a visitarnos una médica, que había estado en el parto,me acordé de las vacunas y le pregunté si ella se las podía poner aunque antes deseaba conocer su opinión. Al fin y al cabo el parto había sido muy bueno, mi recuperación, el estado del bebé, la lactancia... y empezaba a tener razones para seguir confiando en ella.
Entonces me enteré de que a los recién nacidos en España, les vacunan sistemáticamente, de la Hepatitis B y según ella no tenía ningún sentido el vacunar a un bebé, que ha nacido en su casa y solo está en contacto con los gérmenes del hogar, que va a estar con su madre durante un tiempo (por aquellos entonces yo pensaba incorporarme al trabajo a los cuatro meses), que va a recibir lactancia materna en exclusiva. ¿Para qué? No tenía el más mínimo riesgo de contraer la Hepatitis B....¿dentro de quince años? Tal vez....por ello había tiempo, no era necesario ponérsela hoy ni mañana. Era tan obvio que no entendí la razón por la cuál vacunaban a los bebés en nuestro país, ya que en otros lugares ya no era así....Y dejé las cosas como estaban...
lactancia
El bebé sin vacunar seguía feliz como una perdiz, con lactancia a demanda, engordando, creciendo y sin visitar al pediatra....hasta que llegaron los dos meses en los que de nuevo había que vacunar obligatoriamente. ¡¡¡¡MENTIRA!!! en España no es obligatoria ninguna vacuna, tan solo recomendadas, pero a mi muchas veces me han dicho de manera rutinaria algunos pediatras, sin levantar la vista del papel:

-¿Le han puesto todas las vacunas obligatorias?

-No, ninguna, respondo...ninguna vacuna recomendada...(entonces si me miran!!!)

En esos dos meses comprendí que era posible vacunar en cualquier momento, no era preciso seguir el calendario de vacunación y es más, si se decidía vacunar, no tenía porque ser de todo el lote, sino que era más lógico ir viendo las vacunas, analizar cuál si y cuál no. Muchas veces tendemos a pensar en términos absolutos, o todas, o ninguna pero también puede estar muy bien el termino medio, tan estimado por los griegos.
A los dos meses tocaba de nuevo la hepatitis B..... esa ya nada, ya teníamos claro que ahorita el niño que no vivía en un ambiente marginal, ni estaba hospitalizado, tenía un riesgo improbable de contagiarse. Pero la “poliomielitis” solo de pensar en la enfermedad se le ponen a cualquiera los pelos de punta y sobre todo la gente mayor que ha conocido tantos casos....¿Y la meningitis? ¿Y qué me dices del tétanos? No sigo que me da algo....
...vuelvo a preguntar a la médica que me recomienda un libro de Xavier Uriarte titulado “Inmunidad o vacunas”
Yo que soy una pobre puerpera, una nueva madre viajando en busca de su propia sombra, como diría Laura Gutman, que me paso los días y las noches dando de mamar, llorando, sin saber que me pasa....leyendo sobre vacunas, sin tener ni idea de medicina...dudo que pueda existir un tema más tedioso para un no-profesional. Y a todo esto ya se me habían pasado los dos meses, pero para entonces ya tenía claro que la lactancia materna producía inmunidad natural, por lo que me relajaba “un poco”pensar que hasta los seis meses estaba salvada.
Pero cuando menos te lo esperas te has plantado con un bebé, que se come su buen plato de lentejas, aunque siga mamando a todas horas, y "aún" sin vacunar....Claro que como al final su madre ha decidido dejar de trabajar una temporada más y no va a ir a guardería...parece que el riesgo sigue siendo mínimo, pero está con otros niños en el parque...horror.....y el paso inexorable del tiempo!
El bebé tiene nueve años (si, si años), su mamá todavía no se ha incorporado al trabajo (seguro que ya no la esperan), el niño sigue sin vacunar. Y ya le siguen tres hermanos que tampoco están vacunados y tampoco necesitan visitar al médico (salvo en algún momento muy ocasional para que le diagnostiquen, esas toses pesadas, una fiebre más larga de lo normal etc..).
La conclusión a la que he llegado en estos años es que vacunar o no vacunar es ante todo un acto de fe. El que cree en Dios cree y punto, puede leer las Escrituras, orar, estar en grupos y todo ello le robustecerá la fe que ya tiene...El que no tiene esa fe, no la tiene...¡¡¡qué gran misterio!!! Pero no se puede intelectualizar, ¿se puede demostrar la existencia de Dios? ¿algún ateo puede afirmar que Dios no existe?
Pues con esto de las vacunas es algo parecido. Tendemos a pensar en la ciencia como algo absoluto, incuestionable, pero eso es solo lo que nos han hecho pensar que es...En cuanto empiezas a investigar en cualquier aspecto, encuentras muchas lagunas, muchos eslabones perdidos...
Cuando lees sobre el tema de las vacunas yo solo fui capaz de llegar al convencimiento, de que ninguna de las posibles opciones que tomes, estará exenta de riesgos. Vacunar tiene riesgos, muchos riesgos, muchísimos riesgos ( hay tantos intereses económicos y de otros tipos por medio...) no hay más que leer los prospecto de los medicamentos, pero por supuesto que no vacunar también conlleva lo suyo .
Por lo que solo te queda confiar en el propio cuerpo, en llevar una vida lo más saludable posible, una buena alimentación, aire libre, intentar no medicar si no es imprescindible etc..ya que todo ello contribuirá a criar niños sanos y fuertes. No voy a ser como aquél , que decía que si Dios hubiese querido que nos pusiesen inyecciones, habría hecho el agujerito...pero casi.
“Creyó hasta su último día en remedios anticuados como las hojas de ruibarbo, y soltaba gruñidos de desprecio ante toda esa moderna charla de los gérmenes y cosas así” (Peter Pan y Wendi de J.M. Barrie.)
Y por otro lado confiar en la ciencia, en la medicina. Y por supuesto no se pueden ignorar las circunstancias, el lugar en el que vives y como te sientes emocionalmente al vacunar o al no hacerlo.
El problema es que es inevitable verte como un pequeñísimo e insignificante David delante del gigantesco Goliat. En nuestra sociedad son los especialistas los que tienen la última palabra. ¿Cómo yo, puedo atreverme a opinar sobre un dogma científico? Yo no soy nadie y de hecho en muchas ocasiones me preguntaron sobre las vacunas y jamás pensé en escribir un post, pero ya han pasado casi diez años, tengo cuatro niños y muchos otros conocidos sin vacunar...Al menos puedo aportar mi experiencia y mi punto de vista. Al fin y al cabo siempre soñaré con la vuelta al sabio renacentista, que sabía de medicina, filosofía, astronomía...y hago mías las palabras de Martín Descalzo: “Al sabio universal de ayer le ha sustituido el especialista de hoy, que es un señor que sabe cada vez más cosas sobre menos cosas; que se acerca a la perfección cuando consigue saber casi todo sobre casi nada, y que la alcanza cuando ya sabe absolutamente todo sobre absolutamente nada. ¡Glorioso mundo éste en el que a lo más que podemos aspirar es a ser genios en una cosa y analfabetos en diez mil!"
Recomiendo el artículo muy extenso de “El dedo en la llaga” acerca de las vacunas y los comentarios, entre los cuales podemos encontrar, por ejemplo la postura de Carlos González que es un pediatra muy querido, por todas las personas partidarias de la crianza natural, pero que en este caso se muestra claramente partidario de la vacunación...en fín no hay nadie perfecto (ja,ja...es una broma)
Es muy frecuente que si no vacunas, se te tache de irresponsable en el peor de los casos, o de muy valiente en el mejor. Y ni una ni la otra. No eres irresponsable, ni muchísimo menos, ya que no creo que nadie haya sopesado la cuestión como una persona que no vacuna, se puede equivocar pero desde luego no ha sido una decisión tomada a tontas y a locas. Os puedo asegurar que más de una noche de insomnio me costó,aunque lógicamente con el tiempo consigues relajarte y solo piensas en ello cuando alguien te pregunta. Pero no es una decisión sencilla, estamos hablando de la salud e incluso de la vida de las personitas que mas queremos y por las que daríamos todo. Por otro lado la valentía, tampoco se trata de eso, ya que en este caso al estudiar los pros y los contras la balanza se inclina por la no vacunación y punto. A mi me daría miedo vacunar a un hijo mío, como me daría miedo ir a un hospital a dar a luz, luego soy una cobarde ¿no? Es simplificar demasiado. Y otra cuestión que no podemos ignorar, es la osadía que lleva implícita la ignorancia, desde luego que hay médicos, enfermeros no partidarios de las vacunas, pero son los menos...
Esta es mi postura hoy por hoy, pero no se lo que haría, si las circunstancias cambiasen, si tuviese que viajar a algún país con unas condiciones diferentes al nuestro.
Lo peor de este asunto, es que te quita la paz, en el sentido de que ¡eras tan feliz cuándo no sabías que las cosas pueden no ser tan sencillas!, cuándo no habías reparado en la amplia gama de grises que hay entre el blanco y el negro...por ello quiero terminar estas palabras con un texto de Kant, en el que habla de la auto culpable minoría de edad, que nunca me canso de leer y de releer:
"La ilustración es la salida del hombre de su autoculpable minoría de edad. La minoría de edad significa la incapacidad de servirse de su propio entendimiento sin la guía de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad cuando la causa de ella no reside en la carencia de entendimiento, sino en la falta de decisión y valor para servirse por sí mismo de él sin la guía de otro.
Sapere aude!
¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento!, he aquí el lema de la Ilustración.
La pereza y la cobardía son las causas de que una gran parte de los hombres permanezca, gustosamente, en minoría de edad a lo largo de la vida, a pesar de que hace ya tiempo la naturaleza los liberó de dirección ajena; y por eso es tan fácil para otros el erigirse en sus tutores.
¡Es tan cómodo ser menor de edad!
Si tengo un libro que piensa por mí, un director espiritual que reemplaza mi conciencia moral, un médico que me prescribe la dieta, etc., entonces no necesito esforzarme. Si puedo pagar, no tengo necesidad de pensar; otros asumirán por mí tan fastidiosa tarea."

06/03/10

Juego

"No hay criterio menos eficaz a la larga, que el criterio de la pura eficacia, y nada hay más humano que el juego, aquel jubiloso y despreocupado hacer del hombre cuando no busca, sino que da, no conquista para sí, sino que vive en la relación al otro, en el canto y en la danza con alegre despreocupación"

O.G. de Cardedal
"DESDE MUY NIÑO TUVE QUE INTERRUMPIR MI EDUCACIÓN PARA IR A LA ESCUELA"
G.García Márquez