15/03/11

Experiencia

Hace unos meses recibí un correo de una mujer que se está planteando el homeschooling, ella vive en Costa Rica y en su país esta opción educativa es practicamente desconocida. Me encantaron sus palabras acerca de su aprendizaje que quiso compartir conmigo y ahora con su permiso copio aquí. Gracias Sabina...


"Mi mamá es odontóloga, estuvo en casa desde mis 3 años hasta los 5. Yo la perseguía para que me leyera historietas, para “librarse de mí” me enseñó a leer. Aprendí rápido con su método empírico, había sembrado la semilla. En ese entonces vivíamos en San José, pero cuando yo tenía 5 años mis padres se divorciaron, ella volvió a trabajar con el Seguro Social y la enviaron a la Zona Atlántica del país, para allá nos fuimos, a un pueblo de lo mas rural que te puedas imaginar. Casi todos mis compañeritos tenían padres que apenas sabían leer y escribir, se dedicaban en gran parte a labores agrícolas y no tenían libros en sus casas. Desde el principio la diferencia fue notable, mis calificaciones fueron siempre las mejores, yo aventajaba enormemente a todos mis compañeros haciendo un mínimo esfuerzo. En primer grado la maestra le propuso a mi madre a medio año pasarme a segundo, porque me aburría en clase, ella me dejó la decisión a mí y yo acepté encantada. (Eso se podía hacer en aquellos tiempos, ahora son muy estrictos, ya sabes, todos los niños agrupados indefectiblemente por edad) A mi mamá siempre le decían mis maestros y mis compañeros o sus padres que yo era una chiquita muy pero muy inteligente. A pesar de ser tan pequeña yo siempre tuve claro que mi ventaja estribaba en los recursos que tenía a mano, en el apoyo que me podía brindar mi mamá cuando necesitaba que me explicara alguna materia, en los libros que ella me compraba, en las conversaciones que tenía con ella y que ampliaban mi mundo, no había tal “inteligencia sobresaliente”. Cuando estábamos viendo en la escuela cuáles eran los países de Centroamérica yo ya me sabía los del continente entero y más, pero no como un tema de estudio, sino de cultura general. Y todo esto lo relacioné con homeschooling hasta hace poco. En resumen:¡¡¡ mi éxito en la escuela tradicional era ni más ni menos gracias a todo lo que yo estaba aprendiendo fuera de ella!!!! Y esto que mi madre por su trabajo casi no estaba en casa, pero yo tenía libros y un gusto enorme por la lectura, además la acompañaba sobre todo en vacaciones, a sus trámites de bancos, al colegio de cirujanos dentistas, a la municipalidad, etc. Cierto que a veces me aburría, pero yo sabía cosas “de grandes” que muchos niños no sabían.
La secundaria la cursé en un colegio privado católico, más cerca de la capital, y no tuve grandes problemas para adaptarme a un sistema académico mucho más exigente, lo único fue que no me hice buenos hábitos de estudio en primaria, y eso siguió conmigo y me acompañó hasta mi último año de universidad."

NOTA: (En un comentario que ha dejado Nuria parece ser que hay una asociación homeschooler que se reune habitualmente...¡¡qué bueno!!...)

05/03/11

Cotidianidad

Hace mucho tiempo que no escribía en este blog, por muchas razones, la principal es que las circunstancias y la deriva personal te van llevando por otros caminos y otras búsquedas.
Hemos estado muchos meses sin hacer “homeschooling” formal, sin obligaciones intelectuales, sin mates, hasta incluso nos hemos permitido el lujo de prescindir de la lectura en voz alta…que es algo que nunca había faltado en casa.
Pero desde después de Navidad, poco a poco hemos ido recuperando algunas rutinas cotidianas, que necesitábamos ya todos y como era de esperar, no ha pasado absolutamente nada por este paréntesis. Vamos que a pesar de todo, los niños han seguido aprendiendo…esto es así…
Vamos de paseoDurante unos días hemos aprovechado para salir más, pues hacía un tiempo primaveral en pleno Febrero, que hemos disfrutado mientras ha durado y todos los días era lo mismo:

-Chicos, ¿vamos andando hasta el pantano?        
-Si, si…hoy llegamos al pantano…
Pero esto nunca ocurre, porque al poquito de salir de casa, llegamos a una ermita y al pasar la ermita hay un riachuelo y entonces…les sucede como al señor sapo de “El viento en los sauces” cuando veía un coche, ¡¡que se volvía loco!!, no podía evitarlo e iba de cabeza….
A ellos les pasa cuando ven la combinación: aguaaaaaa y tierraaaaa

Los nenes trabajandoLos nenes trabajando en equipo

Y durante horas y con una seriedad increíble, trabajan en equipo, acarreando agua con una bolsa de plástico agujereada y hacen barro para construir una presa que luego derriban con el tirachinas y vuelven a hacer otra presa estudiando la situación estratégicamente, para que sea esta vez más sólida y les observas y te quedas tan atónita como siempre y piensas ¿cómo es posible? Y comprendes que ¡¡es una necesidad tan auténtica, tan real, tan verdadera!!. Necesidad de libertad para elegir actividades con las que disfrutan realmente, ensuciándose, escarbando, salpicándose, empleando la creatividad..
Creo que era Charlotte Mason la que decía que hacer ese tipo de cosas, enriquece el espíritu de los niños, haciéndolos mejores personas, más cariñosas, más creativas y con una personalidad más balanceada.
No he dicho nada nuevo, todo el mundo lo sabe, pero es que no puedo evitar hablar de ello, ese brillo en los ojos de los nenes, esa sensación de que de verdad has aprovechado el día, de que todo está bien, me encanta…
Y un hecho tan “sencillo” y “cotidiano” ha encendido la chispita que necesitaba para volver a escribir hoy aquí, en la que siempre será nuestra casa.

Son chicos...
Hay cosas que nunca cambian...
"DESDE MUY NIÑO TUVE QUE INTERRUMPIR MI EDUCACIÓN PARA IR A LA ESCUELA"
G.García Márquez