30/11/11

Organización del trabajo doméstico

Indudablemente, cuando los  niños están todo el día en casa, se acumula mucho más trabajo que en una familia "normal" donde los padres trabajan todo el día mientras los nenes están en el cole: comidas, ropa, compras y sobre todo el desorden generalizado (ejem)...
Es importante que empecemos desterrando, la idea de tener una casa de esas que aparecen en las revistas, al menos yo me resigné desde que nació el primero (o quizá antes ja,ja...)
Pero lo que está claro, es que hay que hacer un trabajo diario (aunque sea mínimo) para que la casa se  mantenga en pie, la ropa se lave y llegue a los armarios,  para que haya comida en la nevera y en los platos etc...y hay que hacer esas tareas  entre todos los miembros de la familia. No vale que por ejemplo, la madre esté loca de acá para allá mientras los niños juegan y juegan. Cada uno según su edad, sus preferencias personales, sus habilidades y demás... deben tener sus responsabilidades.
Cuando la familia es grande, de manera natural esto surge, pues es imposible que los padres lleven toda la carga de la casa, pero en familias de hijos únicos o pocos hermanos, tal vez se tienda a sobrepoteger al niño y hacerlo nosotras, que al fin y al cabo lo hacemos más rápido y mejor. De esta manera no les hacemos ningún favor, ya que el aprender a llevar una casa, cocinar, doblar ropa, poner lavadoras, cuidar a otros hermanos menores... es algo que en la vida van a necesitar más pronto o más tarde.
Este año en casa todos tienen responsabilidades y cuando terminamos con las rutinas intelectuales por la mañana, uno hace las camas, otro revisa la comida y la bebida de los animales, otro sube leña, otro enciende la chimenea, otro saca la ropa de la lavadora y la tiende, en fin...cosas que hay que hacer y  que una vez terminadas nos permiten poder descansar en el sofá, salir de paseo, ir a la  biblioteca o a actividades, leer, hacer manualidades, en definitiva....lo que más nos gusta.
Y además esto lejos de ser una desventaja del homeschooling, es más bien todo lo contrario, ya que los niños tienen la oportunidad de aprender cosas realmente útiles. Cuando los niños pasan la mayor parte del día en el colegio y luego tienen deberes que hacer, no les queda tiempo para nada...
Ayer justo releía estas palabras  una familia que educó en casa a sus hijos:

"Cuando el aprendizaje es artificial, separado de la vida real, muchas cosas quedan sin aprenderse, creando un vacío de las cosas que necesitan ser aprendidas por el ejemplo diarío......La vida es cocinar y limpiar, cuidar bebés y niños, alimentar los animales y plantar en el jardín, comprar alimentos y hacer mandados, visitar a los enfermos y ancianos, y haciendo estas cosas se aprenden lecciones las cuales son en su totalidad omitidas en la escuela"

"Cómo enseñar el Trívium" Harvey y Laurie Bluedorn

Trabajo doméstico

27/11/11

Ya estamos en Adviento


Corona de Adviento 2011Hoy ha comenzado el Adviento y he pensado en compartir algo de lo que estamos haciendo en casa, para celebrar este tiempo de preparación para la Navidad.
Vamos a hacer por primera vez, un árbol de Jesé que es una tradición poco conocida en España, pero que tiene una gran riqueza y además haciendo homeschooling se le puede sacar mucho jugo, ya que parte de las actividades diarias de los niños pueden girar en torno a ello.
El árbol de Jesé, es algo así como el árbol genealógico de Jesús, por lo que durante todo el Adviento se hace un recorrido por la Biblia, desde la creación del mundo hasta el nacimiento del Salvador. Aquí  y aquí podéis ver como lo estamos haciendo nosotros por si os sirve de inspiración. Y aquí algunos enlaces con muchas ideas, aunque tengo que añadir más.
¡¡Féliz Adviento!!

18/11/11

Un niño

Siempre me ha impresionado este cuento, por desgracia tan verdadero:


Dibujo Gabriel

"Una vez un niño fue a la escuela.      
El niño era bien pequeño.
la escuela era bien grande.
Pero cuando el niño vio
que podía caminar hacia el salón
desde la puerta de la calle
se sintió feliz
y la escuela
ya no le pareció tan grande como antes.
Poco tiempo después, una mañana
la maestra dijo:
- Hoy vamos a hacer un dibujo -
- Bien – pensó el niño, porque le gustaba dibujar
Y podía hacer todas esas cosas:
Leones y tigres,
gallinas y vacas
trenes y barcos.
Así que tomó su caja de lápices de colores
Y se puso a dibujar.
Pero la maestra dijo:
- ¡Esperen! ¡Todavía no es hora de comenzar!
Y el niño esperó hasta que todos estuvieran listos
- Ahora, dijo la maestra, hoy vamos a dibujar flores
- ¡Qué bien! Pensó el niño,
Porque a él le gustaba dibujar flores.
Y comenzó a dibujar flores muy bonitas
con su lápiz rosa, naranja, y azul…
Pero la maestra interrumpió y dijo:
- ¡Esperen! Yo les mostraré cómo hay que hacerlas
- ¡Así! dijo la maestra
dibujando una flor roja con el tallo verde
- ¡Ahora sí! Dijo la maestra
- Ahora pueden comenzar.
El niño miró la flor de la maestra
Y luego miró la suya;
A él le gustaba más su flor que la de la maestra.
pero él no reveló eso.
Simplemente guardó su papel
E hizo una flor como la de la maestra:
Roja, con el tallo verde.
Otro día
Cuando el niño abrió la puerta del salón
La maestra dijo:
- ¡Hoy vamos a trabajar con plastilina!
- ¡Bien! Pensó el niño
El podía hacer todo tipo de cosas con plastilina:
Víboras y muñecos de nieve
elefantes y conejos;
autos y camiones…
Y comenzó a apretar y a amasar
la bola de plastilina
pero la maestra interrumpió y dijo:
- ¡Esperen! No es hora de comenzar
- Y el niño esperó hasta que todos estuvieran listos
- Ahora -dijo la maestra- vamos a hacer una víbora
- ¡Bien! – pensó el niño
A él le gustaba hacer víboras
Y comenzó a hacer algunas
de diferentes tamaños y formas
Pero la maestra interrumpió y dijo:
- ¡Esperen! Yo les enseñaré como hacer una víbora larga
- Así… – mostró la maestra
- ¡Ahora pueden comenzar!
El niño miró la viborita que había hecho la maestra
y después miró las suyas.
A él le gustaban más las suyas que las de su maestra,
pero él no reveló eso.
Simplemente amasó la plastilina, como hacía en su casa
E hizo una viborita como la de la maestra.
Era una viborita delgada y larga.
De esta manera
El niño aprendió a esperar
y a observar
y a hacer las cosas
siguiendo el método
de la maestra.
Tiempo más tarde
él ya no hacía las cosas por sí mismo.
Entonces sucedió
que el niño y su familia
se mudaron a otra casa, en otra ciudad
y el niño tuvo que ir a otra escuela

Esta era una escuela mucho más grande que la anterior.
También tenía una puerta que daba a la calle
Y un camino para llegar al salón.
Esta vez había que subir algunos escalones
Y seguir por un pasillo largo
para finalmente llegar a su sitio.
Y sucedió que justamente ese primer día
Que el niño estaba allí por vez primera
La maestra dijo:
- Hoy vamos a hacer un dibujo
- Bien, pensó el niño
Y esperó a la maestra
para que le dijera cómo hacerlo.
Pero ella no dijo nada.
Solamente caminaba por el salón.
Cuando se acercó al niño
La maestra dijo: - ¿y tú no quieres dibujar?
- Si - dijo el niño, ¿y qué vamos a hacer? Añadió
- No lo sabré hasta que tú lo hagas - contestó la maestra
- ¿Pero cómo hay que hacerlo? Volvió a preguntar el niño
- ¿Cómo? dijo la maestra - De la manera tú que quieras –
- ¿Y de cualquier color? Preguntó el niño
- De cualquier color – dijo la maestra y agregó:
- Si todos hicieran el mismo dibujo usando los mismos colores
- ¿Cómo podría yo saber de quién es cada dibujo y cuál sería de quién?
- No sé… – dijo el niño
Y comenzó a dibujar una flor roja
con el tallo verde."



"Un niño" de Helen E. Buckley
Traducción de Luis Porter

09/11/11

La casa sobre la roca

Hace mucho tiempo que no actualizo este blog por diversas razones: durante este año han sido otros mis quehaceres, he necesitado tiempo principalmente para vivir mi duelo, para leer, pensar, escribir en otros lugares, reorganizar mi existencia.

"La otra cara de la  muerte es la vida, y siempre que se sale de una encrucijada vital se sale crecido, más maduro y fuerte. Proponemos celebrar la vida desde la vivencia consciente de la pérdida, para no retrasar los duelos, ni posponer la sanación, ni retrasar el momento de enfrentarse a la verdad personal" La cuna vacía.
Por otro lado está la cuestión del tiempo, no se que me sucede pero ya no llego a todo....creo que cada vez llego a menos ja,ja....¿será la edad?, ¿que los chicos cada vez demandan más atención?, no se....La cuestión es que todavía no he decidido que va a pasar con este blog, aunque soy consciente de que esta opción educativa sigue siendo desconocida para la mayoría de los mortales y que los que estamos inmersos en ello, debemos dar testimonio y estar presentes en los medios, si queremos que las cosas realmente cambien algún día y se nos reconozcan nuestros derechos.
De vez en cuando recibo e mails de familias que educan en casa, muchas están empezando y para la mayoría de ellas es importante saber de otras familias homeschoolers que llevan más tiempo inmersas en esta aventura.
Recuerdo cuando nosotros nos lanzamos de lleno hace ya unos años,¡¡¡qué nostalgia!!!!  y cómo necesitaba beber de la experiencia  de otras familias con niños mayores que los míos, convencerme de que esto no era una utopía y que podía funcionar.
El tiempo ha ido pasando y aunque nuestros hijos son relativamente pequeños, ya llevamos un rodaje y la mayoría de los miedos han ido desapareciendo, que no las dificultades, ni el cansancio, ni la odiosa rutina que a veces se instala entre nosotros, ni las ganas de tirar la toalla en ciertas ocasiones. Recuerdo los principios que eran algo así como el "enamoramiento", que te comes el mundo, todo es fantástico, te quedas hasta altas horas de la madrugada buscando ideas, preparando materiales novedosos para los niños, cada día era una sorpresa, mucho trabajo, mucha ilusión, cientos de libros para leer, pedagogías que aparecían por doquier, teoría y más teoría....estanterías llenas de cachivaches que los niños no utilizaban etc...
Luego te vas relajando algo, al tiempo que vas adquiriendo confianza en tu propia manera de hacer las cosas, de enseñar, de transmitir experiencias, menos rígida, con tu propia personalidad, tu sello único,tu intuición...
Pero la prueba de fuego de la educación en familia es cuando surgen los problemas que no tienen nada que ver con las multiplicaciones, la lectura o las faltas de ortografía.
Hace ya un año que  perdimos a nuestro hijo pequeño... Los largos meses anteriores a su nacimiento, fueron un auténtico y constante reto por "sobrevivir". A veces se junta todo: no sabes como sobrellevar tu dolor y tienes una casa que necesita seguir adelante, más cuatro niños que precisan de tu atención, la educación académica de los mayores y desearías que el mundo se parase para bajarte, pero no se para.... Por lo que a todo lo anterior, se añade que tienes remordimientos constantes pues no logras hacer nada a derechas...He de confesar que en aquellos momentos, habría deseado con toda mi alma no tener que estar con los niños todo el día. El fruto de la educación de varias generaciones, es que en demasiados momentos los niños se convierten en una molestia, en una carga, aunque la verdad auténtica es que el mundo real es así.... maravilloso pero a veces complejo, con luces y sombras y nosotros no debemos mantener a nuestros hijos en una burbuja, sino inmersos en la realidad. Así ha sido siempre, hasta que alguien decidió mantener alejados de la vida a los niños y a los ancianos principalmente, haciendo una tremenda apología a la juventud.
Cuando va poco a poco instaurándose la "normalidad", te das cuenta de que el no hacer nada con los críos intelectualmente hablando (matemáticas, idiomas, lengua, lectura...) no importa demasiado, pues aprenden a pesar de tu "no acción" o precisamente gracias a ello. Están relajados y cuando retoman sus actividades lo hacen todo rapidísimo y no importa el "tiempo perdido". También el dolor ayuda a crecer, y las lágrimas que no  les hemos podido evitar. ¡¡Y vaya si han crecido!!, compartiendo momentos tan duros con sus padres....y además descubres que lo único verdaderamente importante que les puedes transmitir a tus hijos, es el modo de construir sus casas con cimientos sólidos.
El inglés probablemente lo van a necesitar de adultos, pero pueden sobrevivir sin él, ¿las matemáticas? son necesarias pero casi con toda seguridad puedan llegar a viejecitos, sin haber utilizado en su vida una integral fuera del papel, ¿el latín o el griego? sin duda enriquecerán de alguna manera sus vidas pero.....también podemos vivir muy ricamente sin conocimiento de esas lenguas.
Pero ¿las dificultades? ¿la enfermedad? ¿la muerte? En sus vidas van a aparecer más pronto o más temprano, pues forman parte de la realidad, aunque nuestra sociedad se empeñe en camuflarlas y en negarlas....Y entonces ¿qué ocurre? Si la casa estaba construida sobre roca aguantará, pero si los cimientos eran enclenques se desmoronará como una torre de naipes al menor altibajo.
Ya sabemos que la felicidad tiene poco que ver con la "suerte" que tengamos en la vida, todos conocemos personas "grises", constantemente malhumoradas, desencantadas etc...que tampoco parecen tener razones para ello. Y por el contrario otras ejemplarmente felices, equilibradas y maravillosas que tendrían motivos para vivir amargados.
Y es que aunque  queramos a nuestros pequeños, más incluso que a nuestra propia vida, no vamos a poder evitarles el dolor, tan solo está en nuestras manos proveerlos de un buen bagaje de razones y recursos para seguir siempre adelante sus caminos, creciendo, aprendiendo de toda circunstancia y poder seguir sintiéndonos felices y profundamente agradecidos con la Vida, con el Universo, con Dios...

Educamos en familia

             Anthony de Mello La oración de la rana

"Uno de los pocos hombres que han caminado por la luna cuenta cómo tuvo que reprimir sus instintos artísticos cuando llegó al satélite.
Recuerda que, cuando se hallaba mirando embelesado a la Tierra, estaba como paralizado por el asombro y diciéndose para si: "¡Dios mío, qué preciosidad!"
Pero en seguida, volviendo en sí, se dijo: "Deja de perder el tiempo y dedícate a recoger piedras"
Hay dos tipos de educación: la que te enseña a ganarte la vida y la que te enseña a vivir"
"DESDE MUY NIÑO TUVE QUE INTERRUMPIR MI EDUCACIÓN PARA IR A LA ESCUELA"
G.García Márquez