13 de febrero de 2014

LEYENDO

Tenía yo ganas de leer este libro y me parecía por el título que podía resultar un poco "demasiado femenino" para mis chicos, pero no....Lo leo en voz alta y está gustando bastante a los cuatro, aunque sobre todo al segundo, que curiosamente es el más "complicado" para todo. Se siente identificado con una de las protagonistas y deseando a todas horas que lea. Intento aprovechar cualquier ratillo para leerles en voz alta, pues el trabajo cada vez es mayor y atrás quedaron aquellos días en los que nos dedicábamos a leer y a leer por puro placer. En ocasiones mientras desayunan o meriendan y ultimamente mientras hacen algo de copia o de caligrafía que no precisa demasiada atención también les leo. O cuando hacen manualidades, pan, dibujan etc...y la ventaja es que consigo mantener su atención más. Los pequeños cuando ven que me pongo a leer suelen aprovechar para jugar, de manera ruidosa (como siempre) y terminan por desconectar a no ser que les interese muchísimo. Es practicamente imposible encontrar lecturas que cautiven a cuatro niños de diferentes edades y siempre tengo la sensación de que me tengo que ocupar más de los mayores, pues los pequeños al fin y al cabo tienen tiempo. Otra opción es que los mayores lean a los pequeños, pero a ellos les gusta más que les lea yo...
Las tres niñas protagonistas de la historia estudian en casa, en ocasiones con su tutora y otras con unas profesoras particulares, pero en casa...aunque más bien por motivos económicos que por vocación de homeschoolers. Me gusta porque deja bien claro que el trabajo de educar a tres niñas es mucho y también refleja los miedos de su tutora pues muchas veces no puede ni dormir pensando en si lo estará haciendo bien o por el contrario tendrán carencias las niñas "por su culpa" .Yo creo que todos los que educamos en casa a nuestros hijos tenemos temporadas de pánico, en las que sentimos que no damos la talla, que nuestros hijos estarían aprendiendo más en cualquier sitio.

“Es hora de que Pauline empiece a estudiar, y a Petrova tampoco le iría mal, esa niña es un puro nervio; pensar en algo no le haría daño. Tengo mucho trabajo y Posy todavía es un bebé, así que no me queda tiempo para enseñarles a sumar y restar. Dígame, señorita, ¿va a enseñarles usted, o prefiere que vayan a la escuela?
Silvia le lanzó una mirada horrorizada.
-¿Yo, enseñarles? ¡Válgame Dios! No podría. Nunca he entendido ni jota de aritmética. Las enviaremos a la escuela”


“-¿Y qué haremos con el colegio de las niñas?
Nana ahuecó los cojines del sofá.
-Recuerdo que su maestra, la señorita Edwars-observó con tono despreocupado-, la consideraba a usted una buena estudiante.
-¡OH, Nana!- exclamó Sylvia horrorizada-. ¿Cómo voy a enseñarles yo? Nunca se me ha dado bien la aritmética.
-Aparte de las sumas, hay otras muchas cosas que aprender.
Sylvia negó con la cabeza.
-Lectura, escritura y aritmética. Sin esa base no se puede aprender bien.
  

"Era obvio que unas niñas con un futuro incierto debían recibir una educación que les permitiera ganarse la vida. Y, por lo que podía ver, lo que ella les enseñaba no iba a servirles para nada. No comunicó a nadie sus inquietudes, que no la dejaban dormir por la noche"

 Y también les leía y les leía en voz alta, aún siendo bien mayorcitas:

"Esta vez no pudieron parar de reír, y seguían desternillándose cuando llegó la hora de que Sylvia les leyera en voz alta"

"Pauline y Petrova fueron al salón, donde Sylvia siempre les leía un poco antes de que se acostaran. Estaban leyendo El jardín secreto, un libro que Sylvia conservaba de la infancia"

"Después de comer, mientras hacían un enorme rompecabezas preparado especialmente para la tarde de Navidad, Sylvia les leyó en voz alta"
 

6 comentarios:

Marvan dijo...

qué post más bonito. A nosotros también nos cuesta cada vez más encontrar el rato para leer. Tengo preparado medio post sobre ello, pero no consigo acabarlo .....

paloma dijo...

Realmente el homeschooling con niños pequeñitos es precioso, mero goce...pero cuando son mayores el peso de la responsabilidad se vuelve a veces "demasiado". Y casi que te pasa como a la tutora de las niñas que se pasaba las noches sin dormir pensando que lo hacía fatal y que las niñas nunca podrían ganarse la vida por su culpa.
Nosotros seguimos leyendo mucho pero yo leería mucho más, sobre todo cuando ya son lecturas con las que disfrutas tanto o más que ellos.
Espero tu post. Besitos.

Marvan dijo...

Pues sí, más de una noche he dejado de dormir por ello ya. Sobre todo ahora que se está llegando al final ¿lo habremos hecho bien? ¿Llegaremos donde queríamos llegar? y sobre todo : ¿llegarán ellos donde quieren llegar?
pfff y mira que hoy y mañana entre Playmobils, domingo volando y lunes exámen.... ¿tu crees que esto es normal jajajaja? ¿Qué le digo? ¿Que se centre en los Playmobils o en el exámen? pfff, mira, que sea lo que tenga que ser......

Maria Calderón dijo...

Cómo me resuenan tus palabras, Paloma. Preciosa entrada. Y me quedo con la referencia del libro para cogerlo de la biblio la próxima vez.
1beso.

paloma dijo...

Bueno Marvan tú ya has comprobado que vuestro homeschooling da buenos resultados. ¡Madre mía!, no se si me veré yo así alguna vez.
Qué disfrute de los Playmobils y seguro que el exámen le sale fenomenal.
Besitos y ánimo.

María, a ver si le gusta a Joel, pero a tí seguro que si. ¿Le leíste finalmente Mujercitas? Yo sentía "reparos" pero después de Las Zapatillas de ballet, creo que me voy a animar ja,ja..
Tengo también para leerles Los niños del agua, que recuerdo hablaste de él hace un montón.
Besitos.

Maria Calderón dijo...

'Mujercitas' lo dejé a la mitad. Si te digo la verdad, creo que fue más por mi causa que por él, o porque no era el momento. Esas cosas que se dicen. Quiero intentarlo de nuevo, pero más adelante. Ahora estamos con 'La vuelta al mundo en 80 días', y de momento parece interesarle.

'Los niños del agua', pese a lo raro que se hace en algunos momentos, como solo un libro para niños escrito por un victoriano puede hacerse, me gustó.

1beso.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...