6 de marzo de 2018

De cuentos de hadas

Os comparto, que desde hace tiempo tenía ganas de volver a releer en voz alta cuentos de hadas, pero claro ¡a ver quién es el guapo que se atreve a plantear algo así a mis chicos mayores! 
La cosa es que de manera natural hemos llegado a ello. Obviamente leo al pequeño todos los cuentos que me pide y ellos mismos al escuchar las versiones infantiles se quedan  sorprendidos y me dicen que no los recordaban así, de simplones. Entonces como el que no quiere la cosa, le leo a Yago cualquier versión ilustrada que tenemos por casa de los hermanos Grimm, de Andersen o de Oscar Wilde y luego les digo: ¡Venga vamos a leer el original y comparamos! Obviamente no tienen absolutamente nada que ver. Y lo escuchan encantados y se dan cuenta de que se pueden sacar reflexiones que no son precisamente para niños pequeños, sino que tienen mucha filosofía. Y de paso Yago escucha también los textos originales y de vez en cuando comenta algo, aunque hoy por hoy lo que le gustan son las ilustraciones.
La verdad es que a estas alturas de la vida no me agobio con las lecturas del peque y le leo a demanda. Recuerdo que cuando mi mayor era pequeño, yo era más papista que el papa, muy purista ja,ja,ja...y claro solo le leía los originales de los hermanos Grimm y de Andersen y el pobre se quedó medio traumatizado porque era muy sensible y entre las madres y las madrastras ¡se llevaba cada berrinche! Llegaba su padre a casa y se encontraba con el niño echo un mar de lágrimas y me decía pero:

       -¿qué le lees al niño?
       - y yo: nadaaaaa, estábamos con Hansel y Gretel y se ha puesto así.

Total que he llegado a la conclusión que los cuentos de hadas se pueden disfrutar mucho a partir de los 10 y no necesariamente con 3 o 4. Y que Disney tampoco les va a arruinar la infancia irremediablemente.
No obstante os dejo un fragmento del principio del Patito feo, que leíamos hoy,  para que veáis la diferencia cualitativa entre una versión "cutre" a la belleza del original de Andersen. Y es una pena que la mayoría de los niños nunca lean la segunda, porque lamentablemente la mayoría cuando empiezan a leer por cuenta propia, ya no tienen un adulto que les lea en voz alta por lo que entre eso, las lecturas obligatorias en el cole y la irrupción de la tecnología cada vez a más temprana edad, adiós a los clásicos...



«En un viejo molino una pata empollaba sus huevos, mientras pensaba en los preciosos hijitos que iba a tener» Cuentos para antes de dormir. 


«¡Qué hermoso estaba el campo! Era verano, y el trigo dorado, la avena verde y los haces de forraje recién segado brillaban al sol. Las cigüeñas de patas rojas volaban sobre los campos, chapurreando en idioma egipcio, que les enseñó su madre. En torno a las huertas y a los prados se extendían espesos bosques, y en medio de los bosques, grandes lagos. ¡Es imposible describir la belleza de aquellas tierras!
Allí, dominando el paisaje, se alzaba una casa de campo rodeada de acequias, cubierta enteramente de enredaderas, cuyas hojas eran tan grandes que los niños pequeños podían pasear tranquilamente por encima de ellas. Allí había construido su nido la hembra de un pato. El ave permanecía sobre los huevos, esperando la salida de los patitos, pero ya empezaba a cansarse por lo mucho que tardaban y porque sus amigas apenas la visitaban, ya que preferían divertirse nadando por las acequias en lugar de ir a verla y charlar un rato con ella, sentadas bajo la enredadera». Cuentos de Andersen




No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...